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De PRIAN a PRIMOR
El candidato puntero (para ganar) y el gobierno (para salvarse) parecen estar dispuestos a todo, incluso a sellar un pacto de impunidad.
La prioridad de la próxima elección es elegir a la coalición que tenga posibilidad y firmeza para acabar con el pacto de impunidad, de lo contrario, la corrupción seguirá gangrenando nuestras instituciones.
Los mexicanos siempre hemos tenido muchas dudas sobre los pactos secretos, los acuerdos y negociaciones entre partidos y políticos dispuestos a pagar cualquier precio con tal de mantenerse en el poder y permanecer intocables. Todo indica que el PRIAN quedó sepultado.
El mensaje del candidato del Frente, Ricardo Anaya, contra el presidente Peña Nieto ha dejado muy clara la ruptura con el gobierno federal y el partido en el poder. El uso de la PGR para descarrilar su candidatura es tan grave como revelador.
Primero, por utilizar instituciones del estado de manera parcial y contundente contra un candidato de oposición. Segundo, porque revela la existencia de un pacto de impunidad al más alto nivel entre fuerzas que parecían irreconciliables.
En varias ocasiones, el candidato puntero ha prometido perdonar al propio presidente como ya lo ha hecho con tantos otros políticos corruptos y despreciables, quienes, ofreciéndole votos y estructura, están comprando un boleto de poder a su lado. Los ataques a Ricardo Anaya se recrudecen desde el poder mientras a él prácticamente ya no lo tocan. ¿Dejó de ser una amenaza para ellos?
El gobierno, sabiendo que su candidato quedará en tercer lugar, busca maniobrar desesperadamente para garantizar su indulto, para salvar su pellejo a toda costa. Su cinismo y pragmatismo son tan burdos que, con tal de no ser tocados, están dispuestos a negociar a cualquier precio mientras el candidato puntero, con tal de ganar, está dispuesto a hacer cualquier concesión para evitar que el sistema opere en su contra.
El propio Andrés Manuel advirtió que vendría un éxodo de los demás partidos para integrarse a su “movimiento”. Su “serenidad” parece sustentarse en un pacto oculto con el poder que lo hace sentirse invencible pase lo que pase. No está de más recordar que fue precisamente en el PRI donde se hizo, al igual que la gran mayoría de quienes lo acompañan. Por lo tanto, Morena no sólo es una mutación del PRI, sino que al compartir el mismo ADN, su pragmatismo y obsesión por el poder los une.
En caso de que este pacto se siga consolidando, el enemigo a vencer desde el poder seguirá siendo quien amenace con crear esa Fiscalía verdaderamente autónoma y demuestre tener el valor para restablecer el Estado de Derecho, rompiendo este pacto de impunidad. ¡Abramos los ojos! Lo que está en juego es mucho más grande de lo que imaginamos.
@armando_regil