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¿Cuáles son los errores financieros más comunes?
Dicen que el camino al éxito está pavimentado de fracasos, pero sólo si somos capaces de aprender de nuestros errores y construir a partir de esos aprendizajes. Nuevamente recuerdo las palabras de mi maestro Asdrúbal: “Equivocarse es un derecho, Lo que no se vale es abusar de ese derecho”.
No sólo podemos aprender de nuestros propios errores: también de los que cometen otros. De eso se trata esta serie. En la primera parte hablamos de dos errores muy frecuentes: no tener claridad de lo que es importante y no tomar control de nuestro dinero.
Hoy hablaremos de otros dos, que tienen mucha relación con los primeros:
3.Olvidarnos de los gastos irregulares.
Los gastos irregulares son aquellos que no ocurren cada mes. Por ejemplo, el Predial, verificación, Tenencia, algunos gastos médicos, suscripciones anuales, inscripciones escolares, regreso a clases, vacaciones, regalos de navidad, pago de seguros, entre muchos otros.
Pero también son parte de nuestros gastos y por ello, tienen que estar considerados en nuestro plan. Pero mucha gente los olvida y eso les causa un gran desequilibrio financiero.
Se ven obligados a pedir prestado para hacerles frente y salir del paso.
No tiene por qué ser así. Es parte de los trabajos que tenemos que asignar al dinero que ganamos, en nuestro plan de gastos. Llenar esas categorías de forma tal que cuando se presenten, el dinero está ahí, disponible. Como cualquier otro gasto.
Hasta ahora hemos hablado de errores comunes que tienen que ver con claridad sobre lo que queremos lograr y sobre la forma como manejamos nuestro dinero. Los siguientes tienen que ver con esto mismo, pero también con la manera como usamos el crédito.
4.Vivir con dinero que todavía no hemos ganado.
Desafortunadamente el uso y abuso del crédito se ha vuelto parte de nuestra cultura. Nos han convencido que vivir usando el dinero de otros no es sólo normal, sino incluso deseable.
Es la manera “fácil” de comprar cosas.
El crédito al consumo representa una ilusión, un espejismo, porque nos permite vivir, por lo menos durante un tiempo, por encima de nuestras posibilidades reales y es muy fácil acostumbrarse a ello.
Por eso vemos a tanta gente pagarlo todo a meses sin intereses: el nuevo celular, la pantalla plana, las vacaciones, los regalos de navidad y a veces hasta el súper de la semana. Están viviendo con dinero que todavía no han ganado. Están “pateando el balón”. Le están robando dinero a su futuro.
Esa es una de las razones por las que el dinero que ganan no les alcanza: parte de él ya está comprometido en pagar lo que compraron en el pasado (esas mensualidades que deben) y por lo tanto ya no está disponible para otras cosas que en verdad son importantes.
Estar endeudado, aún a meses sin intereses, significa vivir y usar el dinero mirando al pasado en lugar de hacerlo para construir el futuro. A la gente no le gusta que lo diga, pero el crédito al consumo es la forma moderna de la esclavitud. Representa el mayor obstáculo para la construcción de un patrimonio.
La única manera de evitar caer en este error es entender esto y remontarnos a los errores anteriores: tener claro qué es en realidad importante, aprender a priorizar y tomar control de nuestro dinero con nuestro plan de gastos. Cambiar ese paradigma que tenemos de comprar ahora y pagar después (endeudarnos), a pagar hoy (ahorrar) y comprar después, cuando ya tenemos el dinero. Eso además nos abre muchas otras posibilidades. Tener el dinero nos da no sólo poder de decisión, sino también nos brinda mayor claridad. Cambiamos un círculo vicioso por uno virtuoso.