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Opinión

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¿Crecimiento disruptivo?

Anteriormente, cuando en una empresa hablábamos de crecimiento, nos referíamos a crecimiento orgánico o inorgánico; pero hoy en día, frente al vertiginoso desarrollo tecnológico, es más común hablar de crecimiento disruptivo o no-disruptivo y, desafortunadamente, casi siempre ocurre el primero de ellos, que se presenta cuando una innovación da lugar a un nuevo mercado pero dentro de una industria ya existente, provocando así un alto grado de invasión, destrucción o desplazamiento, ya sea parcial o total.

En contraparte, podemos señalar que el crecimiento no-disruptivo, a diferencia del disruptivo, acontece cuando se desarrolla un nuevo mercado fuera de los límites de una industria ya existente y por lo tanto, en la mayoría de los casos, dicho crecimiento no provoca invasión, destrucción o desplazamiento alguno. En otras palabras, se puede decir que cuando el crecimiento se da de forma no-disruptiva, no existe “trade-off” alguno entre el bienestar económico y social.

Para mayor abundamiento, podemos mencionar que una solución disruptiva se da cuando un innovador, ya sea una compañía establecida o una empresa de reciente creación (start-up), analiza una determinada industria y descubre que dicha industria está adormilada, es ineficiente o ineficaz, cuenta con un servicio de mala calidad o bien, es una industria que genera externalidades negativas, es decir, que le produce costos a terceras personas, y en resumidas cuentas, el innovador se pregunta ¿cómo puedo ofrecer una solución a los problemas existentes en dicha industria? ¿cómo puedo dominarla y desplazar a los jugadores existentes? mientras que, el camino para una solución no-disruptiva implica identificar un determinado problema y aprovechar las oportunidades para resolverlo fuera de los límites de la industria ya existente.

Sobra decir que cuando un jugador genera disrupción, los demás jugadores dentro de dicha industria sufren diversas consecuencias tales como la pérdida de clientes y de empleos, afectando así al capital humano, a comunidades enteras y a la sociedad en general y en algunos casos, hasta provocando reacciones violentas de las partes legítimamente interesadas; fenómenos que nunca se presentan cuando el crecimiento es no-disruptivo ya que en casi todos los casos, este tipo de crecimiento genera nuevos empleos y por ende, no hay un retroceso social. En pocas palabras, el crecimiento no-disruptivo, a diferencia del disruptivo, evita la confrontación directa con los jugadores ya establecidos.

Pensemos que una economía eficaz no es únicamente la que crece y se moderniza, sino aquella en la que absolutamente nadie se queda rezagado y en la que todos pueden participar y disfrutar de sus frutos.

Termino este artículo señalando que la innovación no necesariamente tiene que ser disruptiva y me atrevo a pensar que siempre habrá una alternativa no-disruptiva que promueva el crecimiento económico y la prosperidad. La innovación no tiene que ser un juego de suma cero; estoy seguro que también puede ser un planteamiento de suma positiva en el que la empresa y la sociedad pueden prosperar conjuntamente generando riqueza y un mayor bienestar social que tanta falta nos hace hoy en día.

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