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Opinión

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Balance semianual de mercados

Con la conclusión del primer semestre del año resulta adecuado llevar a cabo una revisión del panorama de mercados y los pronósticos realizados a principios del año. Vale la pena recordar que el consenso de expectativas de los principales analistas pronosticaba un año positivo para el mercado accionario de Estados Unidos, con un incremento esperado de 10% en el S&P 500.

En este sentido, las estimaciones se han quedado cortas, ya que el S&P 500 ha subido 12.6% durante los primeros seis meses del año, lo cual representa el mejor primer semestre desde 1999. A principios de año también mencionamos que lo más probable es que el desempeño de los mercados estuviera caracterizado por un alto nivel de volatilidad. En este sentido, el pronóstico no fue del todo atinado, pues durante los primeros cinco meses del año el S&P 500 tuvo una tendencia alcista ininterrumpida y no fue hasta finales de mayo que la volatilidad regresó de manera marcada.

A principios de año, identificamos cinco factores positivos detrás de la tesis de alza en el S&P 500: i) los niveles récord de liquidez a nivel internacional para inversionistas y compañías; ii) valuaciones relativamente atractivas en mercados desarrollados; iii) señales positivas en el entorno económico en EU; iv) menores presiones inflacionarias, y v) la evidencia de que la desaceleración en China será ordenada y gradual. Asimismo, también mencionamos algunos factores de riesgo como la gran incertidumbre sobre el impacto del retiro de los estímulos monetarios en los países desarrollados, la falta de acuerdos definitivos que ayuden a Europa a salir de su letargo económico y un latente recrudecimiento de sus crisis de liquidez, además de las discusiones sobre el límite de endeudamiento en EU.

De todos estos factores, sin duda el más importante durante la primera mitad del año ha sido el de los niveles sin precedente de liquidez y la incertidumbre sobre su retiro. Aunque el entorno económico ha dado algunas señales de mejoría durante el primer semestre, éstas no han sido lo suficientemente consistentes y contundentes para justificar el buen desempeño de los mercados.

Como lo atestiguamos durante las últimas semanas, el comportamiento de los mercados sigue siendo altamente dependiente de la gran cantidad de liquidez inyectada por los bancos centrales. Para que los mercados tengan un buen segundo semestre, es necesario que la liquidez se retire de manera muy gradual y que dicho retiro se haga en medio de un cúmulo de evidencia tangible y contundente de mejoría en las condiciones fundamentales de la economía.

Pareciera que la gran batalla entre la ola de liquidez y una economía global en riesgo de recaída que ha predominado durante los últimos años podría entrar en una nueva etapa durante la segunda mitad del año. En esta nueva etapa, la batalla se podría dar entre una recuperación económica un poco más robusta y un retiro gradual de la liquidez que ha fungido como gasolina para los mercados accionarios. Aunque en la segunda mitad del año podría haber espacio para que los principales índices accionarios sigan subiendo; esto dependerá en gran media de que la Fed pueda convencer al mercado de que los retiros de liquidez se harán de manera muy gradual y con base en mejoras tangibles en la economía.

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