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Opinión

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Asesinas por naturaleza, Acto I

Nuestro cuerpo cuenta con un ejército en su interior, uno compuesto por órganos, tejidos y células, miles de ellas diferentes y súper especializadas, así como las sustancias que producen. Este ejército patrulla nuestro interior siempre, a la caza de cualquier posible invasor del exterior, como bacterias o virus; pero también cuenta con su cuerpo de Operaciones Especiales, tus Células T Asesinas Naturales, o NKT.

Estas células se dedican a rondar por tu cuerpo básicamente interrogando a las demás células en busca de alguna que parezca albergar un invasor o alguna anomalía como por ejemplo, una célula cancerosa. Estas células están cubiertas de moléculas especiales en toda su superficie llamadas receptores, que se conectan a otras moléculas en la superficie de células de las que tu cuerpo se quiere deshacer, llamadas antígenos. Una vez que el receptor de la NKT se acopla a su antígeno respectivo, el diminuto asesino celular utiliza diferentes mecanismos para eliminar a su blanco y se dirige rápidamente a buscar más como él.

Esta es la base de una de las tres vertientes de la inmunoterapia, una de las más recientes ramas de la medicina y la que al parecer tiene esperanzas de encontrar una cura definitiva para ese abanico de enfermedades diferentes que conocemos como cáncer. Todo esto empezó, como en las mejores historias de la ciencia, no con un “Eureka” sino con un “Qué curioso...” Científicos de la Universidad de Cambridge, en Gales, realizaban investigaciones con ciertas NKT tratando de hacer que asesinaran unas células infectadas con bacterias. Entre todas las células que utilizaron para infectar con las bacterias y producir el antígeno que buscaban, estaban también unas células cancerosas que se utilizan por la facilidad con que se pueden infectar con virus o bacterias.

Cuando los investigadores pusieron a unas de estas asesinas en contacto con el cultivo de células infectadas, encontraron que una de ellas en específico era particularmente brutal con la cepa de células cancerosas: las destruyó a todas, incluso a las que no presentaban el antígeno que buscaban. Esto no es demasiado sorprendente, ya que una de las misiones de las células T asesinas es precisamente mantener los cánceres a raya.

En inmunoterapia, por ejemplo, se utilizan estas células extrayéndolas del paciente, cultivando una gran cantidad de ellas in vitro para después inyectarlas nuevamente, de modo que puedan llevar a cabo su misión de acoso y derribo. Pero estos tratamientos son de muy difícil acceso y sumamente costosos, ya que se desarrollan para el tipo de cáncer de ese paciente en específico, y no funcionan con nadie más.

Volviendo a nuestro escuadrón de asesinas, los investigadores decidieron ponerlas en contacto con diferentes tipos de células cancerosas. Funcionaron contra todas. Cáncer de hueso, de médula, leucemia, cáncer de colon, de seno, linfomas… todos fueron exterminados por esta asesina microscópica. Y no sólo eso, sino que dejaba las células sanas en paz y a su aire, enfocándose únicamente en las células enfermas.

Al profundizar más en su investigación, los científicos encontraron que esta célula T en particular reacciona a una proteína llamada MR1, la cual sorprendentemente se encuentra presente en todas las células de tu cuerpo, no sólo las cancerosas, donde se encarga de extraer proteínas del interior de la célula y exponerlas al exterior, donde las células T puedan anclarse a ellas y destruirlas. Estas NKT no son las únicas células T que reaccionan a MR1, pero parecen ser las únicas capaces de detectar todos los tipos de cáncer que se probaron en el estudio.

Las posibilidades que este estudio pone a la luz nos dan esperanza de poder desarrollar tratamientos genéricos que funcionen en cualquier paciente para cualquier tipo de cáncer específico; incluso existe la posibilidad de crear medicamentos que prevengan una gran variedad de tipos de cáncer, sin las horribles consecuencias de terapias más invasivas. La semana siguiente veremos los diferentes mecanismos en que estas asesinas por naturaleza pueden ser utilizadas para aliviar el sufrimiento de millones de humanos, en un hito que hasta ahora sólo podemos acariciar en sueños.

Es ingeniero en Sistemas Computacionales. Sus áreas de conocimiento son tecnologías, ciencia y medio ambiente.

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