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Alimentación competitiva en ganadería
En las regiones tropicales de nuestro país, los volúmenes de precipitación favorecen a la actividad ganadera, al producir forraje como alimento de bajo costo. No obstante, la distribución de las lluvias se concentra en lapsos de cinco meses al año, teniendo periodos de siete meses de sequía, situación que obliga al productor a comprar alimento para la alimentación del ganado, impactado con ello al alza sus costos.
En muchas empresas el productor subutiliza el forraje de su pradera, de tal forma que en temporada de lluvia aunque tenga buena disponibilidad de pasto, la falta de conocimiento en el pastoreo y conservación del mismo lo lleva a desaprovechar el forraje producido, pasando de un superávit en lluvia a la escasez de pasto en el periodo de secas.
Hoy en día, existe la posibilidad del ensilaje, tecnología utilizada como excelente herramienta de conservación o almacenamiento del forraje, ya que no sólo se conservan características como humedad y proteína del pasto, sino también se enriquece el forraje utilizado. El ensilaje se realiza en el periodo de lluvia, utilizando preferentemente pasto tierno.
La tendencia a la utilización de ensilaje de pastos en el trópico es cada vez mayor, por ser una opción de alimento de bajo costo, por su excelente valor nutricional y disponibilidad en todo el año.
Por ejemplo, si se alimenta con 4 kilos al día de concentrado a una vaca en ordeña esto tendría un costo de 20 pesos al día. En cambio, si se ofrece una dieta con 1 kilo de alimento y 3 de silo, el costo al día se reduce a 5.75 pesos al día.
Así, los costos de alimentación en un hato lechero de 20 vacas se reducen en 8,692 pesos al mes.
Además, de acuerdo con la información disponible en FIRA, con esta tecnología se ha demostrado que una vaca puede aumentar su producción hasta en 1.5 litros de leche al día, por lo que un lote de 20 vacas de ordeña se puede incrementar la producción diaria en aproximadamente 30 litros.
Esto es, más de 4,000 pesos al mes, si se considera un precio de 4.5 pesos por litro. En total, se podrían generar economías por más de 12,000 pesos al mes al utilizar esta tecnología.
A diferencia de un silo tradicional, el inoculo de este silo se prepara con ácido fosfórico, yogurt y agua, garantizando su uso y buen resultado a los 18 días de su elaboración.
Dicha situación contrasta con los 30 días del silo con inoculos comerciales, mismos que además son más caros. Es decir, existe una mayor oportunidad en la disponibilidad del alimento.
Por todo lo anterior, no cabe duda que esta tecnología es una opción a considerar en los ranchos ganaderos de nuestro país.
*Antonio de Jesús Guerrero Cárdenas es especialista del Centro de Desarrollo Tecnológico Tantakin. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.
aguerrero@fira.gob.mx