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Serpientes y escaleras

A finales de la semana pasada los mercados financieros tuvieron la sensación de estar abandonando la fase crítica en la que han estado inmersos desde el verano debido a la debacle de la deuda de Grecia y otros países en Europa. No fue así...

A finales de la semana pasada los mercados financieros tuvieron la sensación de estar abandonando la fase crítica en la que han estado inmersos desde el verano debido a la debacle de la deuda de Grecia y otros países en Europa. No fue así. A tres casillas de la meta se pisa la cola de una serpiente que retrocede las cosas varias etapas.

El gobierno de Grecia, después de haber logrado que se aprobaran mecánicas de auxilio extraordinarias (aunque poco suficientes), decidió convocar un referéndum para que la gente decidiera; al final se alcanzó un acuerdo con la oposición conservadora para aprobar el plan de rescate europeo y el referéndum se canceló.

Los mercados reaccionaron a principios de la semana con estupor y de nuevo hemos visto retrocesos importantes en los principales índices. Mucho se discutió sobre lo disruptivo que sería un default. Aún con la quita acordada, la situación de Europa, y en especial de muchos bancos, se mantiene en jaque.

La crisis de desconfianza permanece. Simplemente parece que las autoridades que se reúnen buscando resolverla se guardan cartas . ¿Cómo van a hacer los bancos para recaudar capital en un entorno de tanta desconfianza? La colocación de más deuda para España e Italia será costosa y ello restringe su viabilidad económica.

No hay que olvidar que entre ambos tienen que refinanciar cerca de 700,000 millones de dólares sólo en el 2012.

Por otro lado, el comunicado de política monetaria de la Reserva Federal (Fed) en Estados Unidos propinó una ventana de esperanza a los mercados.

Éstos registraron ganancias al descontar que el pobre panorama económico y la perspectiva de inflación tan baja (la Fed anticipa que la inflación no subirá en los próximos tres años) podrían incentivar al organismo a generar más medidas de relajación monetaria; en especial, debido a que el presidente Bernanke habló de que más recompras de bonos por parte de la institución sigue siendo una opción viable.

La postura de la Fed es entendible. La debilidad económica es notoria y la carga de riesgos es fuerte. La postura no puede ser otra.

No obstante, no debemos dejar de resaltar la disparidad de medidas que las autoridades en distintos países toman.

La semana pasada, el gobierno de Japón decidió devaluar su moneda para ayudar a su planta exportadora. Sobra decir que ello generó una distorsión adicional en los mercados cambiarios.

Tal parece que en el fondo no hay mucha coordinación. Las autoridades están condicionadas a la suerte de su propia economía. En determinados momentos tienen que establecer medidas particulares para evitar daños provenientes de cómo las cosas se ajustan en el exterior. A nuestros ojos, ello le cierra espacios a una recuperación.

Con estos niveles de incertidumbre, y con la sensación de que los problemas políticos son muy serios, simplemente no hay elementos para justificar una revaluación de precios en los activos, principalmente las acciones.

Seguimos metidos en el juego de percepciones en que cada noticia reanima o frustra a los inversionistas y éstos se mueven con velocidad. Falta mucho para que el ambiente sea más estable.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com

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