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Haití colapsado
El Estado existe para proveer bienes públicos -seguridad, educación, servicios de salud, oportunidades económicas, supervisión ambiental, un marco legal para el orden, un sistema judicial que lo administre e infraestructura básica-, a sus miembros.
El Estado existe para proveer bienes públicos -seguridad, educación, servicios de salud, oportunidades económicas, supervisión ambiental, un marco legal para el orden, un sistema judicial que lo administre e infraestructura básica-, a sus miembros.
Robert Rotberg, académico de la Universidad de Harvard y autor de la obra Estados fallidos, argumenta que los estados fallidos cumplen con varias características: 1) No son proveedores eficaces de seguridad -el bien público por excelencia- a lo largo de su territorio. No pueden garantizar mediante el ejercicio del poder estatal una atmósfera segura para sus ciudadanos.
Generalmente, sucumben ante la fuerza de otros actores. 2) Debilidad institucional. 3) Deterioro en la infraestructura. 4) Oportunidades económicas, pero para unos cuantos. 5) Corrupción generalizada, a una escala destructiva. 6) PIB per cápita decreciente. 7) Pobreza alimentaria. 8) Falta de legitimidad básica del Estado.
El caso de Haití es emblemático. Este país ya era un Estado fallido antes del terremoto: casi no producía bienes públicos y estaba infestado con corrupción y conflicto. Ahora, la tragedia ha colapsado al Estado. Las fuerzas de seguridad y la burocracia son inexistentes; la poca infraestructura ha sido devastada; la población no tiene acceso a alimentos y servicios de salud; no hay quien garantice la seguridad de su población... la lista es larga.
Surgen varias preguntas: ¿Qué pasará con naciones independientes colapsadas como Haití? ¿Qué responsabilidad asumirá la comunidad internacional? La ayuda humanitaria es necesaria pero no suficiente.
Eventualmente tendrá que comenzar la reconstrucción de la nación. ¿Podrá el gobierno de Haití iniciar y llevar a buen término este proceso? ¿Requerirá de ayuda internacional? En caso afirmativo, ¿qué tipo de ayuda?
Robert Rotberg propone una especie de tutelaje para naciones colapsadas, como Haití. La ONU tendría un lugar central en el apoyo a la reconstrucción. El proceso durará varios años. El autor calcula que el tutelaje tendría que estar en pie por aproximadamente una década. En este proceso se tendría que desarrollar un gobierno honesto y capaz. El gobierno tendría que reconstruir las instituciones necesarias para crear los bienes públicos que requiere la población. También tendría que atraer inversión extranjera, que podría ser el motor de su economía.
Haití se ha colapsado. La tarea de reconstrucción es ardua. Y la comunidad internacional tiene la responsabilidad de contribuir a la reconstitución de esta nación. Siete millones de personas dependen de ello.
grojas@eleconomista.com.mx