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Esperanzas de hallar a sobrevivientes tras terremoto en Colombia se desvanecen
Los rescatistas limitan las búsquedas mientras se reportan 273 muertos, 377 desaparecidos y 3,826 heridos.
Equipos de rescate trabajan entre los escombros del edificio Torres de Limonar tras un terremoto, en Cali, Colombia.
Las esperanzas de encontrar más sobrevivientes del terremoto que sacudió esta semana el oeste de Colombia se desvanecían el jueves, mientras los equipos de rescate reducían sus búsquedas al agotarse la ventana de vida y las familias en las zonas más afectadas esperaban noticias de sus parientes desaparecidos.
En Cali, capital del departamento del Valle del Cauca y la tercera ciudad más poblada del país, los rescatistas comenzaron a descartar posibilidades de encontrar personas con vida en la mayoría de los lugares para pasar a la remoción de escombros, una señal de que la emergencia entró en una fase más sombría tras las cruciales primeras 72 horas.
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El terremoto de magnitud 7.4 del lunes derribó bloques de apartamentos y averió viviendas, escuelas y hospitales, haciendo que los residentes salieran a las calles de las ciudades del suroeste y centro del país.
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Santiago Tamayo, reportó 273 muertos, 377 desaparecidos y 3,826 heridos.
En Pereira, otra ciudad muy afectada de la región cafetera donde se reportaron 96 personas muertas hasta el momento, Enrique Marín afirmó que condujo más de 10 horas desde Bogotá tras recibir una llamada de un amigo que le dijo que su madre estaba atrapada bajo los escombros de su casa.
"Me dijeron: su mamá está atrapada por escombros y estamos buscándola", dijo Marín a Reuters frente a los restos de la casa.
"A mi mamá la rescataron a las seis horas (del sismo), la sacaron con signos vitales, pero ya murió camino al hospital", aseguró aferrado a la bicicleta de su infancia, el único objeto que, según dijo, pudo recuperar de entre los escombros.
Marín aseguró que su madre fue encontrada en pijama, con las llaves de su casa en las manos.
El Servicio Geológico Colombiano informó el jueves que se han registrado 160 réplicas desde el sismo principal, lo que aumenta la presión sobre los sobrevivientes y los riesgos que enfrentan los rescatistas mientras revisan escombros inestables.
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En el Conjunto Residencial Torres del Limonar, en el sur de Cali, brigadas de rescate con baldes y grúas continuaban buscando a 15 personas desaparecidas, después de que los rescatistas encontraron siete sobrevivientes y 13 víctimas fallecidas en el lugar.
Solidaridad en medio de la tragedia
Mientras despejaban los escombros, los trabajadores municipales recogían ropa, documentos y otros objetos, que funcionarios clasificaban para entregar a las familias de las víctimas. En Cali, las autoridades reportaron 93 personas fallecidas.
Mónica Mina, de 38 años y propietaria de un restaurante, contó a Reuters que junto con otros chefs de Cali trabajaban más de 20 horas al día para distribuir alrededor de 1,000 porciones de comidas, incluidos huevos revueltos y piernas de cerdo, para los rescatistas, personal médico y voluntarios.
Fuera de las principales ciudades de Colombia, grupos de rescate señalaron que pueblos y comunidades más pequeñas todavía luchan con poca o ninguna respuesta por parte del Estado.
Nazly Lozano, asistente de programa del Comité Internacional de Rescate en la ciudad portuaria de Buenaventura, donde calles enteras colapsaron, afirmó que algunas zonas no recibieron ayuda de los socorristas sino hasta la noche del miércoles, dejando a los residentes cavando entre los escombros en busca de sobrevivientes con sus propias manos.
Trabajadores de esa organización humanitaria dijeron que algunos barrios de Buenaventura seguían siendo inaccesibles debido a la presencia de grupos armados ilegales, algunos de los cuales confiscaron donaciones de alimentos alegando que se encargarían de distribuirlas.
Denunciaron que la gente seguía careciendo de servicios básicos como agua y electricidad, y que estaban usando troncos de madera para cocinar sus alimentos.
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El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, quien asumió el cargo hace seis días, declaró el estado de emergencia económica para enfrentar la crisis y destinar recursos a reactivar la economía en las zonas destruidas por el sismo.
El mandatario anunció la creación de un fondo de emergencia para ayudar a reconstruir hospitales, escuelas, viviendas e infraestructura destruida.
El desastre se perfila como la primera gran prueba para el nuevo presidente, quien en campaña prometió recortar el gasto público y ahora enfrenta la tarea de financiar el auxilio y la reconstrucción mientras gestiona la crisis.
Funcionarios del Gobierno colombiano desestimaron críticas sobre el manejo de la asistencia internacional, afirmando que el gobierno no ha rechazado la oferta de ningún país, pero que solo aceptará equipos internacionales de búsqueda y rescate que cumplan con estándares de certificación reconocidos.