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Finanzas Personales

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El mayor riesgo en tus inversiones no está en el mercado, sino en ti (Parte 2 de 2)

Joan Lanzagorta | Patrimonio

En la primera parte mencioné por qué nuestro cerebro está diseñado para tomar malas decisiones de inversión y expliqué rápidamente algunos de nuestros sesgos más importantes.

Hoy quiero darte un modelo mental que te ayude a tomar decisiones mucho más racionales. La idea es combatir la desinformación y tu propia tendencia a engañarte. Es un sistema de cuatro pasos, cada uno diseñado para contrarrestar un sesgo en particular:

1 - El inventario de riesgos (para el sesgo de confirmación)

Se trata simplemente de considerar otras perspectivas, no sólo las que confirman tus creencias. Recordemos que la tendencia natural es consumir información que reafirme lo que ya pensamos.

Cuando hablo de inversiones, siempre menciono “primero el riesgo, luego el rendimiento”. Porque la mayoría de la gente persigue rendimientos y quiere invertir en lo que está de moda, pero suele olvidarse de los riesgos y eso es muy peligroso.

Antes de tomar cualquier decisión, haz una lista de los riesgos. Empieza por preguntarte cómo encaja esa inversión o activo particular en tus objetivos.

Por ejemplo, si es dinero que vas a ocupar en unos pocos meses ¿crees que es sensato ponerlo en oro, después de que su precio se ha triplicado en los últimos tres años? ¿Qué pasaría si de repente su valor cae un 30% desde sus niveles actuales? ¿Podrías dormir tranquilo? ¿Qué harías en ese caso? ¿Lo venderías?

Si estás considerando incluir una acción en tu portafolio, piensa en los riesgos de ese negocio y sector en particular. ¿Es una empresa sólida o está apalancada? ¿Tiene una valuación atractiva y el sector tiene perspectivas favorables?

Si los riesgos son demasiado grandes para ti o no los entiendes, no es tu inversión. La idea es anclarte a la realidad, no al “sueño” ni a la “promesa” de ganancias.

2 - No inviertas en los que todos hablan (para la prueba social)

Este paso es el antídoto directo contra tu instinto de seguir a la manada. La regla es: no puedes invertir en algo que todo el mundo esté hablando en este momento. Si ves que un activo es trending topic, que todos los influencers lo recomiendan y tus amigos que nunca han invertido te preguntan si ya compraste, tu obligación es dar media vuelta y alejarte.

¿Por qué? Esto es una señal de que el activo ya no está barato, sino que está de moda. Ha subido demasiado.

En inversiones, las modas son como los fuegos artificiales: al principio brillan, por unos instantes. Pero no tardan en caer, apagarse y dejar a todos quemados.

Este modelo mental te impulsa a buscar valor que otros no han descubierto. A ser un contrarían por principio.

Recuerda las sabias palabras de Warren Buffett: “Sé temeroso cuando los demás son ambiciosos, y sé ambicioso cuando los demás son temerosos”.

3 - Fíjate en el valor y no en el precio (para el sesgo de anclaje)

La idea es combatir tu tendencia a fijarte en un precio irrelevante. Por ejemplo, quizá viste la acción de NVIDIA en USD 200 y ese precio se te quedó grabado. Es natural que pienses que hoy esté “barata” porque su precio está en USD 185.

Pero ¿cuál es su verdadero valor? Piensa como empresario, entiende el negocio, cómo genera dinero. Hazte preguntas como: ¿cuál es su participacion de mercado en el sector de los chips de IA? ¿Qué tan difícil es para un competidor como AMD o Intel copiar su tecnología? ¿Tienen ventajas competitivas que los protejan a largo plazo? ¿Sus grandes clientes están atados a su ecosistema?

Cuando conoces el valor intrínseco, puedes entender si el precio al que se cotiza está caro o barato. Este ejercicio te ancla en la salud del negocio, no en la psicología del mercado o un número que viste en las noticias.

4 - La guillotina (para la aversión a la pérdida)

Esta es una regla clarísima que te ayuda a cortar pérdidas. Antes de comprar, decide tu límite de dolor. Por ejemplo: "Si esta inversión cae un 15%, vendo sin dudarlo". Es una decisión fría que tomas cuando no hay emociones de por medio. Así, si llega el momento, no estás decidiendo, estás ejecutando un plan. La “guillotina” te permite amputar antes de que la infección se extienda.

Este modelo de cuatro pasos te transforma de un seguidor a un escéptico y de un reaccionista a un estratega. Te obliga a hacer el trabajo pesado que nadie quiere hacer: pensar por ti mismo, de forma estructurada y en contra de tu propia naturaleza. Eso, en inversiones, hace toda la diferencia y te dará los resultados que la mayoría no consigue.

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Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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