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¿Por qué la educación financiera no funciona? Lo que dice el Foro Económico Mundial
El Foro Económico Mundial explica por qué saber de presupuestos no basta para ahorrar. La clave: emociones, creencias e identidad. Así aplica en México.
La educación financiera es más que sumas y restas, es también comportamiento y emoción.
La mayor parte de las ocasiones la formación en educación financiera suele centrarse en las herramientas, es decir, presupuestos, calculadoras, planes de deuda; sin embargo, esa sólo es la mitad de la ecuación, la otra son los factores fundamentales que influyen en el comportamiento financiero, esto es, la identidad, emoción y creencias, asegura el Foro Económico Mundial.
Tracey Chambers, directora ejecutiva y cofundadora de Taking Care of Business (TCB), asegura, en un artículo del WEF (por sus siglas en inglés), que, pese a décadas de esfuerzo y miles de millones invertidos, la mayoría de los programas de educación financiera en todo el mundo tienen dificultades para generar un cambio duradero, especialmente en comunidades de bajos ingresos donde la pobreza es la norma.
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¿Cómo está la educación financiera en el mundo y en México?
El informe Global Findex 2025 del Banco Mundial, refiere que, en 2024, sólo 40% de los adultos en las economías en desarrollo ahorraban en una cuenta financiera.
En México, las cifras no cambian mucho: solo una de cada cuatro personas elabora un presupuesto, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (Ensafi 2023), además, apenas 53% de las y los mexicanos lleva algún control de sus gastos.
La consecuencia suele ser conocida: deudas que se acumulan, estrés financiero y la sensación constante de que “el dinero no alcanza, advierte la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
Para el experto estas situaciones significan algo inminente, millones de personas están a un solo gasto inesperado de pasar noches en vela y sufrir una crisis económica.
Y, sin embargo, hasta que no se dé otro enfoque a la educación financiera, “el conocimiento por sí solo no será suficiente”, advierte.
¿Qué es la paradoja del chimpancé y qué tiene que ver con tu dinero?
Chambers retoma el modelo del Dr. Steve Peters: cada decisión financiera es un diálogo interno entre tres partes: el cerebro emocional, el pensante y las emociones:
Componente | Qué es | Papel en tus finanzas |
|---|---|---|
El chimpancé (cerebro emocional) | Rápido, instintivo; busca seguridad, pertenencia y gratificación inmediata | Se impone en momentos de estrés o tentación |
La computadora (creencias) | Guiones e historias moldeados por la pobreza o el trauma intergeneracional | Define lo que crees que mereces o puedes lograr |
El humano (cerebro pensante) | Racional; fija metas y planifica | Diseña el presupuesto, pero pierde ante el chimpancé |
"El cerebro emocional es más fuerte y rápido que el pensamiento lógico", dice Chambers, y por eso puede anular incluso el compromiso financiero mejor planificado. Su propuesta no es reprimirlo, sino reconocerlo y trabajar con él mientras se reprograman creencias e identidad.
¿Qué creencias frenan el ahorro?
Según Chambers, los adultos atrapados en la pobreza suelen cargar creencias formadas desde la infancia, como:
- "Simplemente tengo mala suerte."
- "Mi familia siempre ha sido pobre."
- "No se me dan bien las finanzas; eso es para gente con estudios."
Sin atender esas creencias, el conocimiento resulta insuficiente. Como con la alimentación saludable, saber qué hacer no basta: el cambio duradero requiere transformar la identidad.
¿Cuáles son los 3 componentes de un cambio financiero duradero?
- Sufrimiento o recompensa: un malestar profundo (deudas, estrés) o una meta imperiosa (una casa, la educación de los hijos) que genere suficiente intensidad emocional para actuar y sacrificarse.
- Mentalidad psicológica: entender la lucha interna entre emoción y razón. Gestionar la propia mente aumenta la probabilidad de que los hábitos se consoliden.
- Compromiso y planificación: metas realistas y emocionalmente significativas, con planes prácticos y rendición de cuentas.
Se necesitan los tres; de lo contrario, la motivación se desvanece poco después de salir del aula.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no basta con saber hacer un presupuesto?
Porque las decisiones de dinero las influyen emociones y creencias que suelen imponerse al razonamiento, sobre todo bajo estrés.
¿Qué es la paradoja del chimpancé?
Es un modelo del Dr. Steve Peters que describe la lucha entre el cerebro emocional, las creencias aprendidas y el cerebro racional.
¿Qué porcentaje de mexicanos controla sus gastos?
Según la Ensafi (2024), 53 por ciento.
¿Qué necesita un programa de educación financiera para funcionar?
Según el WEF, un motivador emocional, trabajo sobre mentalidad e identidad, y un plan concreto con seguimiento.
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