Lectura 4:00 min
OXIO compra un Movistar ligero, pero también recibe fibra, radioenlaces y un core de red
OXIO busca transformar a Movistar con un modelo ligero y basado en la nube, pero la operación también incluye activos de infraestructura. El core de red, los radioenlaces y la participación en GTAC plantean qué papel tendrán esos recursos en la nueva arquitectura de la telefónica.
OXIO se convierte en un ejemplo mundial, al ser una compañía proveedora de soluciones de telecomunicaciones como servicios .
Los más de 20 millones de suscriptores de Movistar aparecen como el principal activo de la compra de Telefónica México por parte de OXIO, particularmente por los datos y posibilidades de nuevos servicios que puede generar una base de clientes de ese tamaño.
Pero OXIO también recibiría piezas de infraestructura de la telefónica tradicional que Movistar fue dejando atrás durante los últimos años, entre ellas un core de red, frecuencias destinadas a radioenlaces y una participación en infraestructura de fibra óptica.
El contraste resulta interesante porque OXIO pretende transformar a Movistar mediante un modelo de telecomunicaciones basado en la nube, más ligero en infraestructura propia y capaz de utilizar redes de distintos proveedores.
Te puede interesar
Telefónica comenzó años atrás a desmontar su modelo tradicional de operador móvil con red propia.
En 2019 acordó utilizar la infraestructura de acceso de AT&T y posteriormente devolvió al Estado frecuencias celulares en las bandas de 800 MHz, 1.9 GHz y 2.5 GHz, además de desprenderse de estaciones base y otros activos.
Ese proceso fue precisamente uno de los atractivos que OXIO encontró en Movistar.
“Estamos sobre la infraestructura existente. Por eso nos resultó atractivo que Telefónica hubiese devuelto las torres y el espectro”, dijo en mayo Nicolas Girard, fundador y director general de OXIO, a El Economista durante un foro de la GSMA.
Sin embargo, una operación ligera en infraestructura no significa una operación sin infraestructura.
Movistar conserva su core o núcleo de red, el cerebro que permite gestionar funciones y servicios de una red móvil.
Te puede interesar
Pegaso PCS mantiene además una concesión nacional para provisión de capacidad mediante radioenlaces fijos, vigente hasta junio de 2038.
El título comprende 56 MHz en frecuencias de 21 y 22 GHz destinadas al transporte de capacidad.
Estas frecuencias tienen una función distinta al espectro celular que Telefónica devolvió, pues funcionan para transportar tráfico entre distintos puntos de una red y no para proporcionar directamente cobertura móvil a los usuarios.
Movistar conserva además una participación en Grupo de Telecomunicaciones de Alta Capacidad (GTAC), el consorcio creado en 2010 por Telefónica, Televisa y Megacable para aprovechar alrededor de 19,000 kilómetros de infraestructura de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad.
GTAC obtuvo recientemente una prórroga de su concesión que entrará en vigor en julio de 2030 y permitirá continuar explotando esa infraestructura hasta 2060.
El papel que tendrán estos activos dentro del nuevo Movistar dependerá de la arquitectura que termine construyendo OXIO.
Un operador virtualizado necesita menos infraestructura propia de acceso, pero sigue requiriendo un core, transporte, interconexión y capacidad para movilizar el tráfico de sus clientes.
OXIO ya adelantó que mantendrá el acuerdo mayorista de Movistar con AT&T, renovado hasta 2030.
Te puede interesar
Antes de adquirir Movistar, la compañía también tenía negocios con Telcel y Altán Redes, y ahora analiza acuerdos con operadores satelitales para ampliar su cobertura.
“Tenemos intención de llevar servicios satelitales a México para poder tener una cobertura del 100% del país”, dijo Girard a El Economista.
La estrategia permite mirar de otra manera los activos que todavía conserva Movistar.
Los radioenlaces, el core y la participación en GTAC no necesariamente contradicen el modelo ligero que pretende OXIO:
Pueden convertirse en piezas de transporte, gestión y conectividad dentro de una arquitectura que combinará infraestructura propia con capacidad contratada a distintos proveedores.
Entonces, la incógnita, no está en si esos activos acompañarán a las sociedades adquiridas, sino en el papel que OXIO decidirá darles dentro de una telefónica que quiere ser menos intensiva en infraestructura física y mucho más intensiva en nube, conectividad y datos.