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La justicia local preocupa al empresariado: advierten impacto en contratos e inversiones
Más allá del T-MEC, la hoja de ruta que las medianas y grandes empresas necesitan para asegurar un entorno estable.
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En medio de la creciente competencia global por atraer inversiones vinculadas al nearshoring, el sector privado señala que la certeza jurídica se ha convertido en un factor clave para evitar que los capitales opten por otros países.
Esta premisa fue el eje central del Summit de Grandes Empresas COPARMEX 2026. El encuentro logró congregar a 200 de los principales dueños de empresas, directores generales y tomadores de decisiones del país, transformándose en un espacio de deliberación sobre los desafíos estructurales que amenazan la estabilidad de las inversiones en el mediano y largo plazo.
El foro convocado y respaldado por la Banca Empresarial de Banco Azteca, en su compromiso por abrir espacios de diálogo clave para el sector productivo, funcionó como un termómetro del ánimo empresarial frente a las recientes transformaciones del Estado mexicano.
El nuevo poder judicial bajo la lupa
Mientras la narrativa política se concentra en la elección de jueces y magistrados federales, especialistas advirtieron que la discusión pública ha ignorado el verdadero núcleo del problema, la crisis terminal de la justicia local y el desmantelamiento de la certeza institucional.
En el panel “Invertir en México: Entre la oportunidad y la incertidumbre”, donde participaron el ministro en retiro de la SCJN, Javier Laynez Pontisek; la investigadora del CIDE, Ana Laura Magaloni; y la directora general de México Evalúa, Mariana Campos, en el cual analizaron el impacto de la reforma al Poder Judicial.
Para los líderes de la mesa, el verdadero reto no se encuentra en las cúpulas federales, sino en los tribunales del fuero común, que es donde se resuelven los contratos y los conflictos cotidianos del ecosistema corporativo. Al respecto, Javier Laynez Pontisek fue conciso:
"Nunca nos tomamos el tiempo de voltear a ver dónde realmente estaba el problema fundamental de la justicia: en las fiscalías, las policías, los ministerios públicos y la justicia local”.
Por su parte, Ana Laura Magaloni expuso el diagnóstico de un aparato que requiere soluciones de fondo y no solo un cambio de rostros, destacando el rezago histórico que arrastran las primeras instancias de litigio:
"El empresariado de México está acostumbrado a lidiar con un mal sistema de justicia, hemos diseñado un sistema que es caro, lento para pocos, e ineficiente para la administración. El sistema actual sirve para quien tiene dinero y buenos abogados, ese es el sistema que se está cayendo hoy”.
Los panelistas coincidieron en que el principal riesgo actual no radica únicamente en las modificaciones legislativas, sino en la curva de aprendizaje y la posible politización de los nuevos juzgadores.
La certidumbre, por lo tanto, no es un concepto abstracto, sino un requisito operativo indispensable bajo el marco de las próximas revisiones del T-MEC.
Las medianas y grandes empresas mexicanas necesitan la garantía de que los tribunales resolverán las disputas comerciales bajo criterios estrictamente técnicos y apegados al derecho internacional.
Una agenda de cuatro puntos para el empresariado
Ante desafíos que requerirán decisiones políticamente costosas para el gobierno, Mariana Campos, directora general de México Evalúa, señaló que las cámaras empresariales y el sector financiero son los actores con mayor capacidad de ser escuchados en este momento por su peso en la inversión, pero advirtió que "desarticulados no van a funcionar".
Para mover la aguja de la certidumbre, propuso concentrar la fuerza del sector privado en una agenda unificada de cuatro ejes clave:
- Institucionalidad y justicia: Presionar de forma conjunta por condiciones de certidumbre técnica y defender las reglas del juego en los tribunales locales.
- Tecnología y agenda digital: Capitalizar que la digitalización está en el radar del gobierno para impulsar la productividad y mejorar la gobernanza de las instituciones mediante herramientas tecnológicas.
- Política fiscal sin tabúes: (“La pérdida del grado de inversión ya está cantada”, advirtió Campos). Urge proponer una reforma fiscal que no dañe ni paralice la productividad, sino que la promueva, frenando la pérdida de empresas formales que sostienen el crecimiento.
- Seguridad y relación comercial exterior: Vincular el desarrollo del mercado interno y las cadenas globales con una exigencia tajante de protección al ciudadano y combate al crimen en los territorios productivos.
El valor de poner la mesa para el diálogo
Frente a un panorama donde las cúpulas empresariales buscan vías institucionales para tender puentes con las autoridades, el Summit de COPARMEX demostró la urgencia de contar con plataformas de interlocución transparentes, técnicas y directas.
El mensaje implícito de la jornada es que el sector financiero no puede ser un espectador pasivo ante las inquietudes de los generadores de empleo.
La agenda de COPARMEX para los próximos meses es la defensa de la certeza jurídica como el único camino viable para mantener a México como un destino atractivo y seguro para la inversión global y el crecimiento interno.
La confianza, el único boleto para no quedarse fuera del juego global
De cara a las complejas y anticipadas negociaciones para la revisión del T-MEC, el empresariado mexicano tiene claro que la integración comercial de Norteamérica es un proceso irreversible, donde el verdadero objetivo estratégico debe ser reducir la dependencia de insumos asiáticos y fortalecer las cadenas de suministro locales.
"Nos parece que México está llamado a ser un jugador atractivo en esta nueva realidad global, pero la inversión no va a venir sola ni porque tengamos una gran frontera con el mercado de consumo más grande del mundo. Esta oportunidad no es solo una condición geográfica, tiene que ir acompañada de decisiones de confianza que son fundamentales", mencionó Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de COPARMEX.