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Holcim y el reto de descarbonizar la industria cementera
México transforma 60 millones de toneladas de residuos anuales en materiales de construcción circulares y sostenibles.
Solo el 5% de los residuos urbanos reciben un tratamiento adecuado por lo que el modelo tradicional resulta insostenible.
La industria de la construcción en México enfrenta una encrucijada crítica entre el crecimiento urbano y la sostenibilidad medioambiental. Con una generación anual que supera los 50 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos —de los cuales solo el 5% recibe un tratamiento adecuado— y más de 10 millones de toneladas de residuos de construcción y demolición (RCD), el modelo lineal tradicional de “extraer, usar y tirar” resulta insostenible. En este contexto, la implementación de la Ley General de Economía Circular marca un parteaguas normativo que transforma la gestión de residuos, pasándolos de ser pasivos ambientales a activos dentro del balance de las empresas.
Óscar Rivas, director de Geocycle México —la filial de valorización de residuos de Holcim—, destaca que esta nueva legislación subsana vacíos clave en la cadena de valor al impulsar la responsabilidad extendida del productor y crear certeza para la inversión en infraestructura.
Históricamente, uno de los mayores obstáculos para la circularidad ha sido el costo logístico de trasladar los desechos desde su punto de generación hasta las plantas de tratamiento. Al formalizar la trazabilidad y desincentivar el depósito en tiraderos clandestinos o escombreras que contaminan visual y ambientalmente los cuerpos de agua, la ley viabiliza economías de escala y asegura los volúmenes necesarios para justificar inversiones operativas de gran envergadura.
En esta ruta hacia la descarbonización y con la meta global de alcanzar cero emisiones netas para 2050, Holcim ha desplegado un plan respaldado por más de 500 millones de dólares invertidos en México a lo largo de cinco años. La estrategia del grupo se sostiene en dos soluciones complementarias: Geocycle y ECOCycle®.
Por un lado, Geocycle aprovecha la infraestructura de los hornos cementeros para realizar el coprocesamiento de residuos no reciclables, integrándolos como energía o materia prima sin generar subproductos adicionales. Con 33 años de trayectoria en el país y una inversión de más de 20 millones de francos suizos en tecnología y sostenibilidad, la firma opera siete plataformas estratégicas (ubicadas en Apaxco, Ramos Arizpe, Acapulco, Hermosillo, Orizaba, Tecomán y Macuspana). Actualmente, gestiona más de 600,000 toneladas de residuos al año —incluyendo más de 100,000 toneladas de llantas usadas— con la meta proyectada de alcanzar el millón de toneladas antes de 2030. Entre sus proyectos clave destacan la inversión de 200 millones de pesos en Tecomán para procesar 45,000 toneladas anuales de biomasa azucarera (evitando 55,000 toneladas de CO2 "e" al año), la alianza con Amocali para recolectar 2,600 toneladas de envases de agroquímicos y la iniciativa social “Mi Comunidad Sostenible” en Veracruz.
Por otro lado, la tecnología ECOCycle® materializa la premisa de “construir lo nuevo a partir de lo viejo”. Este enfoque transforma los RCD en nuevos agregados reciclados que pueden incorporarse hasta en un 10% en la formulación de concreto nuevo. Con miras a reciclar 20 millones de toneladas de RCD a nivel global para 2030, la empresa impulsa esta solución en el Valle de México mediante tres plantas clave situadas en Arvide, Vallejo e Iztapalapa. La transición hacia una economía circular en la edificación no solo mitiga la huella ecológica, sino que ofrece una ventaja competitiva frente a estándares internacionales. La combinación de trazabilidad digital, actualización de normas técnicas de edificación e infraestructura especializada demuestra que la sostenibilidad en el sector cementero es una realidad operativa viable y escalable en México.