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Hay preocupaciones sobre aguacate y frutos rojos por deforestación y cumplimiento del T-MEC: Sheinbaum
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que hay preocupaciones sobre la producción mexicana de aguacate y frutos rojos por la deforestación y el cumplimiento del T-MEC.
Foto: AFP
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que hay preocupaciones sobre la producción mexicana de aguacate y frutos rojos por la deforestación y el cumplimiento del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Estos retos se indicaron como parte del diagnóstico de la presidenta en una iniciativa presentada este jueves al Senado de la República para crear el Certificado Laboral para la Agroexportación.
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“El éxito exportador trae consigo retos crecientes, pues en el caso del aguacate, los mercados internacionales han mostrado preocupación no sólo por la trazabilidad laboral y las condiciones de trabajo, sino también por el impacto ambiental asociado a la expansión agrícola, particularmente en lo relativo al cambio de uso de suelo y la deforestación”, argumentó.
De manera paralela, agregó, el dinamismo productivo de los frutos rojos ha visibilizado “la necesidad de formalizar el empleo agrícola, garantizar el acceso a la seguridad social y cumplir con los estándares laborales establecidos en instrumentos internacionales como el T-MEC”, exigiendo una producción sostenible que asegure la protección de los ecosistemas y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
La agroindustria es uno de los principales sectores exportadores de México, generando divisas y empleos, por lo que está considerada dentro de los aspectos más importantes para el desarrollo del país.
Particularmente, la producción de frutos rojos (fresas, frambuesas, zarzamoras y arándanos) y aguacate, se ha consolidado como uno de los pilares estratégicos del comercio exterior del país.
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Respecto al aguacate, México mantiene el liderazgo mundial generando más de 300,000 empleos directos e indirectos, especialmente en los estados de Michoacán y Jalisco. Desde pequeños productores hasta trabajadores en empacadoras, transporte y logística, toda una cadena de valor se ve beneficiada.
Con exportaciones superiores a los 3,500 millones de dólares anuales, el aguacate fortalece la balanza comercial del país y dinamiza la economía regional.
El principal destino de las exportaciones de aguacate es Estados Unidos (más de 80% del volumen), seguido de Canadá, Japón, España, Honduras, El Salvador, Costa Rica, China, Francia, Emiratos Árabes Unidos y Países Bajos. Asimismo, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en julio de 2025 hizo del conocimiento la suscripción del Plan de Trabajo Operativo que permite la exportación de aguacate Hass de México a Brasil.
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La producción aguacatera de Michoacán disminuyó 1% en 2024 debido a las condiciones climáticas desfavorables y al aumento de las medidas de control, como multas, aplicadas a huertos en tierras deforestadas.
Por su parte, los frutos rojos mantienen posiciones estratégicas en el comercio internacional. En 2023, la producción de estas frutillas fue de 1.15 millones de toneladas. Destacó Michoacán, con 658,969 toneladas, seguido de Jalisco (184,697 toneladas) y Baja California (140,478 toneladas).
En enero de 2026, la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC) inició la fase preliminar de una investigación antidumping a las fresas frescas de invierno originarias de México.
Esta medida fue solicitada el 31 de diciembre de 2025 por la asociación estadounidense Productores de Fresa para el Comercio Justo (SGFT), que engloba a ocho empresas del sector, una organización gremial y al Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor de Florida.
En conjunto, ambos subsectores (aguacate y frutos rojos) contribuyen decisivamente a los superávits de la balanza agroalimentaria de México, consolidando al país como una potencia exportadora.
Por otro lado, conforme a datos del Sistema Nacional de Monitoreo Forestal, durante el periodo 2001-2024, el 21.99% de la pérdida de ecosistemas forestales corresponde a su conversión en agrícolas, lo que equivale aproximadamente a 44,766 hectáreas deforestadas por año.
Según el decreto propuesto por Sheinbaum, esta tendencia evidencia que la expansión agrícola continúa siendo un factor relevante de presión sobre estos ecosistemas, particularmente en contextos donde persisten prácticas productivas de baja sostenibilidad y debilidades en los mecanismos de ordenamiento y control del uso del suelo, vinculada a esquemas productivos caracterizados por informalidad laboral y ausencia de condiciones de trabajo dignas.
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“En ese contexto, productos agrícolas como los mencionados son demandados en mercados altamente exigentes, donde no sólo se valora su calidad, sino también el cumplimiento de estándares laborales, sociales y ambientales en la cadena de producción”, arguyó.