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El desafío logístico detrás del rescate alimentario

Recuperar alimentos que todavía pueden consumirse no garantiza que lleguen a quienes los necesitan.

Bancos de Alimentos de México (BAMX).FOTO: ESPECIAL

Recuperar alimentos que todavía pueden consumirse no garantiza que lleguen a quienes los necesitan. No solo en la recolección, sino también en la entrega hay obstáculos que pueden complicar el aprovechamiento de los productos, sobre todo cuando el destino son comunidades de difícil acceso. Para Ana Leyva, gerente de Inversión y Gestión Social de la Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX), ampliar esta labor requiere sumar esfuerzos multisectoriales y fortalecer la capacidad logística de la organización.

Parte de las pérdidas ocurre desde el campo, donde frutas y verduras pueden quedarse sin comercializar por falta de acopio, transporte o refrigeración. También influyen los estándares estéticos del mercado, que pueden excluir alimentos por su tamaño o forma, aunque sean aptos para el consumo. Leyva señaló que “hay excedentes en regiones y hay muchas carencias en otras regiones”, sin mecanismos ágiles para conectar ambas necesidades.

Cabe destacar que el desperdicio de alimentos también ocurre en los hogares, donde una planeación insuficiente de las compras, el almacenamiento inadecuado o el descarte de productos que aún pueden consumirse contribuyen a las pérdidas.

Pese a estas dificultades, BAMX recuperó más de 200,000 toneladas de alimentos en 2025. Este trabajo también ayuda a evitar el impacto ambiental del desperdicio, pues como explicó Ana Leyva, “el desperdicio de alimentos genera gas metano”.

Actualmente, BAMX apoya a 2.6 millones de personas con paquetes alimentarios que pueden incluir frutas, verduras, frijol, arroz, aceite, verduras enlatadas, cereales, tortillas y pan. Leyva explicó que, al depender de las donaciones, los paquetes no son una canasta básica fija, sino que buscan ofrecer variedad.

Para trasladar las donaciones, la red cuenta con 58 bancos de alimentos en 30 estados y una flotilla vehicular de 700 toneladas de carga. Sin embargo, llegar a algunas localidades exige resolver barreras geográficas y de infraestructura. Leyva mencionó comunidades de la sierra de Oaxaca y de Chiapas, así como localidades de Tabasco y Nayarit a las que se debe llegar en lancha. En cuanto a la infraestructura requerida para ampliar la operación Leyva fue directa “necesitamos camiones de carga, necesitamos bodegas, necesitamos cámaras de refrigeración”.

La colaboración de empresas y sociedad civil también es necesaria para fortalecer la recuperación. Leyva invitó a sumar donaciones de alimentos y, cuando no haya excedentes disponibles, recursos económicos, espacios o tiempo. La participación de más actores permitiría recuperar mayores volúmenes y mejorar la llegada de los productos a las comunidades.

La labor de la red también incluye educación nutricional. Mediante el programa Comer en Familia, BAMX imparte talleres en las comunidades con una cocina móvil.

A esto se suma Alimento del Futuro, que ofrece cuatro semanas de capacitación a las personas beneficiarias, con apoyo de docentes voluntarios del Tecnológico de Monterrey. Al concluir, reciben un diploma y pueden buscar empleo.

La organización aspira a llegar a cinco millones de personas en 2030. Para avanzar hacia esa meta, el reto será recuperar más excedentes, reforzar la infraestructura y mejorar el traslado a comunidades de difícil acceso, mientras mantiene sus iniciativas de nutrición y capacitación.

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