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Va girasol al rescate de las divisas en Argentina
En medio de la sequía que azota a más de la mitad de territorio argentino y las menores cosechas que ocasionará en cultivos estratégicos como la soja, la siembra de girasol puede dar oxígeno al agro exportador argentino.
En Argentina las exportaciones de girasol superaron los 1,800 millones de dólares
El girasol es un mercado que está teniendo precios relativamente competitivos debido a la guerra de Ucrania y Rusia que concentran el 75 % de la comercialización global de aceite de girasol y aún están con dificultad de salida".
Gustavo Idígoras, Presidente de la Cámara Argentina de la Industria Aceitera
La cosecha de girasol de la campaña 22/23 comenzó a desarrollarse en la región norte del área productiva con una siembra que significó un récord en 15 años, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Con un área destinada al cultivo que se estima en 2.25 millones de hectáreas, es la mayor superficie de girasol desde la campaña 2007/08, y marca un incremento en torno al 14% en relación al ciclo anterior.
A contramano del efecto en otros cultivos, el fenómeno climático "La Niña", que viene afectando en los últimos tres años y que plantea un serio interrogante para la cosecha gruesa, "alentó un incremento en el área de girasol, conocido por su mayor resistencia relativa a la falta de humedad, coadyuvándose con un buen panorama de precios a la hora de decidir los planes de siembra".
Gracias al aumento de la superficie sembrada, descontando las áreas que fueron impactadas por la sequía y agregando stocks estimados de 0.7 millones de toneladas, la oferta total rondará los 4.7 millones de toneladas y la producción de aceite se estima en 1.6 millones de toneladas.
Con estos datos de la BCR, el consumo interno que se calcula en 540,000 toneladas quedaría garantizado en la campaña 2021/22, y dejaría un saldo exportable ligeramente superior al millón de toneladas para el aceite de girasol.
Los pronósticos aún son reservados, tanto por el efecto de la falta de agua sobre la producción, como por el impacto de fenómenos externos: la guerra y su incidencia en los precios, y ciertas restricciones a las exportaciones, en la demanda.
Indonesia, el mayor productor mundial de aceite de palma, anunció restricciones para la exportación con el objetivo de fomentar el consumo interno de biodiesel, lo que representará una reducción de los suministros mundiales del aceite vegetal.
La decisión impacta en un mercado azotado por la sequía tanto en América Latina como en el en el sudeste asiático, pero no deja de representar una oportunidad para los países productores. En la Argentina, el complejo girasolero se transformó, en 2021, en el noveno exportador en dólares, con un crecimiento interanual del 102.1% y un valor de 1,334 millones de dólares.
Impulsado por el efecto de la guerra que elevó los precios y la demanda global, en 2022, las exportaciones superaron los 1,800 millones de dólares, más de un 41% respecto al 2021, y se espera que, pese a la sequía, la liquidación se sostenga con perspectivas muy alentadoras.
Sobre una base de 855 toneladas exportadas en 2019, Jorge Ingaramo, ex Subsecretario de Economía Agraria del Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos de la Nación y asesor de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) estima que el país sería capaz de captar el volumen necesario para completar exportaciones totales mundiales por 15.159 Mt.