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Renacer con la fuerza de un huracán
Es el principal impulsor del Museo Subacuático de Cancún para canalizar el turismo hacia arrecifes artificiales y proteger los originales.
Cancún, Qroo. Roberto Díaz Abraham cree que tiene mucho de verdad esa idea popular que reza: Cancún te adopta o te aborta , pues estuvo a punto de comprobar en carne propia cuán cierta es, cuando en el 2005 el huracán Wilma destruyó hoteles, restaurantes, plazas comerciales y su propia fuente de trabajo.
Aunque es mexicano, de padres húngaros, residió en Estados Unidos hasta 1992, cuando fue invitado por la familia Orozco a hacerse cargo de lo que entonces se llamaba Aquaraid, una modesta marina que ni siquiera contaba con la concesión para proporcionar servicios de buceo, paseos en motos acuáticas, además de visitas a la zona arrecifal.
Fue su habilidad para vender y sus conocimientos en finanzas lo que le valió la invitación a encargarse de la gerencia de esta empresa, hoy Aquaworld, que llegó a ser hasta antes del meteoro Wilma una de las tres marinas más grandes del mundo.
Lo que Wilma se llevó
Para nadie es desconocido que el huracán, categoría 5, despedazó instalaciones y dejó sin playas un destino dependiente en 90% de la actividad turística.
Díaz Abraham recordó: El socio mayoritario me dijo ciérrala, mejor ahora que aún se puede rescatar lo del seguro; pero cuando me presenté en las oficinas a comunicarles a los empleados que esto se cerraba, los vi trabajando, reconstruyendo, limpiando, y me dije que no podíamos hacerle esto a los trabajadores y fue decisión mía mantener la empresa .
Con una planta laboral que se redujo de 800 a menos de 200 trabajadores, que no cobraron un solo peso durante más de dos meses, Aquaworld se mantuvo abierta, aunque nunca más recobró el tamaño que llegó a tener antes del huracán, cuando recibía más de 300,000 visitantes al año, sin contar los asistentes a clases de buceo que eran más de 10,000.
El también Presidente de la Asociación de Náuticos y Cónsul honorario de Hungría en Cancún considera que igual de devastador que Wilma fue la emergencia sanitaria por el virus de la influenza A-H1N1, que puso por los suelos la imagen no sólo de Cancún, sino de México como destino turístico, aderezado todo ello por un mal manejo de la crisis por parte del gobierno federal .
En el 2009, que el dinamismo había permitido a Aquaworld alcanzar 70% de recuperación con una planta laboral de 500 empleados, sobrevino una baja sin precedentes en la afluencia turística y de nuevo estuvo latente el riesgo de cierre de la empresa.
Conforme salimos del bache hasta el 2010, se agudizó el problema de la violencia y comprendimos que el tema de la imagen del destino es un problema estructural que no nos iba a permitir recobrar los niveles del 2008, y no se diga la bonanza del 2005; decidimos entonces mantenernos en un nivel medio con una planta laboral de 400 empleados, con la certeza de que no volverán los años de bonanza que se vivieron hasta antes del huracán Wilma continuó.
Cerebro subacuático
Pese a ello, don Roberto sigue apostando por Cancún y prueba de ello es que a él se le atribuye ser el cerebro detrás del Museo Subacuático de Cancún (Musa), considerado por la revista Forbes como uno de los 10 atractivos turísticos únicos del mundo. Se encuentra en su primera etapa y ya ha aparecido en las revistas de buceo más importantes a nivel internacional.
Su otra faceta, la de escultor y ceramista, lo condujo casi de manera natural a emprender este proyecto que ha revitalizado la actividad turística de la zona arrecifal mesoamericana, la segunda más grande del mundo.
El objetivo de conservar intactos los corales naturales y canalizar el flujo turístico hacia arrecifes artificiales fue la motivación principal de este museo, que además ha permitido que los prestadores de servicios turísticos de Cancún e Isla Mujeres tengan más opciones que ofrecer a los visitantes, explicó.
Aunque no gusta de hablar de política, considera que el hecho de que los últimos gobiernos municipales de Cancún hayan sido de un partido opositor al del gobierno del estado ha impactado el crecimiento y desarrollo de la ciudad, pues las pugnas entre uno y otro hacen que pierdan de vista los problemas de la ciudadanía.
Hemos tenido muy malos gobiernos municipales y peor aún ha sido que en los últimos dos trienios los gobiernos estatal y municipal han sido de partidos opositores; eso ha dado al traste con el desarrollo de la ciudad .
Don Roberto Díaz Abraham tiene una vida hecha en el Caribe mexicano y pese a todas las vicisitudes que ha enfrentado, sigue considerando que vivir en Cancún bien vale la pena .
jvazquez@eleconomista.com.mx