Lectura 6:00 min
Fuckup Nights celebra 5 años de fracasos ayudando al Istmo
Cagarla es el verbo preferido del movimiento Fuckup Nights, que ha hecho del fracaso su mayor éxito y que celebra este miércoles 17 de enero su quinto aniversario, con una fiesta cuyo objetivo es ayudar a la reconstrucción del Istmo de Tehuantepec.
Foto: Cortesía de Fuckup Nights
En español mexicano, un fuckup es una cagada y los fuckupers son los que la cagan. Así de simple. Cagarla es el verbo preferido del movimiento Fuckup Nights, que ha hecho del fracaso su mayor éxito y que celebra este miércoles 17 de enero su quinto aniversario, con una fiesta cuyo objetivo es ayudar a la reconstrucción del Istmo de Tehuantepec.
A Pepe Villatoro, director ejecutivo de Fuckup Nights, le gusta hablar más de los fracasos de la organización que de sus éxitos y vaya que estos son muchos: la organización se ha expandido desde México a más de 240 ciudades de 79 países del mundo; fundaron el Failure Institute que ha recibido apoyo de varias universidades mexicanas y que ha fomentado políticas públicas en favor del emprendimiento y no sobra decir que recién publicaron el Fuckup Book.
Pepe no quiere ser un vocero del éxito ni un gurú empresarial. Lo suyo son las historias de fracaso que han llevado a Fuck Up Nights a donde está y dice que por eso la organización quiere ser una especie de anti-TED, en el que no haya recetas ni consejos mágicos para sobrevivir al fracaso y que busca más bien que los emprendedores aprendan de la conversación sobre el fracaso empresarial para lograr superarlo, sobre todo si se considera que en México 80% de los emprendimientos que nacen no duran más de dos años.
Una historia de fuckups
La historia de Fuckup Nights es una de fracasos. El proyecto surgió hace cinco años cuando un grupo de amigos bromeaba en medio de una borrachera sobre los errores que se cometen a la hora de emprender un negocio. De acuerdo con Villatoro, este fue el primer fuckup del movimiento: pensar que trabajar con amigos sería más sencillo que hacerlo con gente desconocida.
“Conforme el proyecto se volvió una empresa y luego un movimiento internacional, con un instituto de investigación, se convirtió en una operación formal. Ya no era un hobbie, como lo pensamos inicialmente, y el esquema de trabajar con amigos se convierte en un reto, porque no es lo mismo decirle a un socio o un colega: ‘Esto está mal’ que decírselo a un amigo. Nos tomó más tiempo que lo que le toma a una organización normal formalizar el proyecto”, dijo Pepe Villatoro, en entrevista con El Economista.
En palabras de Villatoro, este fue su segundo error: haberse tardado en tomar en serio el proyecto. Este retraso hizo que cuando las Fuckup Nights comenzaron a replicarse en distintas ciudades y países del mundo, nadie estuviera preparado para enfrentar el desafío que esto suponía.
“Nos dimos cuenta que debido a este retraso, no teníamos dinero para contratar a personas que nos ayudaran a cuidar a los fuckupers, que son quienes se encargan de coordinar los eventos en distintas partes del país y del mundo. Básicamente, mientras íbamos creciendo, nos dimos cuenta de que no teníamos forma de coordinar el movimiento. Con esto perdimos buena parte del contacto personal y local que teníamos con varias de las comunidades que ya se habían integrado al proyecto”, dijo el director ejecutivo de Fuckup Nights.
La madurez que ahora tiene el movimiento Fuckup Nights no le exime de seguir cometiendo errores que, no obstante, son vistos como una ventana de oportunidad para sus fundadores. Uno de los más recientes fracasos a los que se enfrentaron los organizadores de Fuckup Nights fue una mala planeación de lo que sería conocido como Fuckup Riot, una reunión de fuckupers de todo el mundo, con conferencias, talleres y otras actividades que compartieran este espíritu de compartir historias de trabajo para mejorar.
“Al final, nos dimos cuenta de que carecíamos de prácticamente todo. Dinero para organizar el evento y tiempo para invitar a los fuckupers participantes. Tuvimos que cancelar el evento tres meses antes de cuando lo teníamos planeado, lo que nos costó varios cientos de miles de pesos porque muchos de los fuckupers ya habían comprado su boleto de avión para asistir y nosotros asumimos el costo de esa cagada”, dijo Villatoro.
En palabras de su director ejecutivo, esta serie de fuckups han llevado al movimiento a posicionarse como un proyecto viable y replicable. Durante el segundo semestre del 2017, el revenue de la organización se multiplicó por cuatro y fortalecieron su área de colaboración con corporativos y gobiernos, un área que creció alrededor de 17 veces su tamaño.
Ayudar al Istmo y a la Franja de Gaza
Aunque el plan de hacer esta reunión con fuckupers de todo el mundo sigue en pie, por el momento el equipo de Fuckup Nights está concentrado en la celebración de su quinto aniversario que se llevará a cabo este miércoles 17 de enero y cuya cuota de entrada se destinará a ayudar a la reconstrucción de la comunidad istmeña Asunción Ixtaltepec, en Oaxaca, la cual se vio seriamente afectada por los sismos del año pasado.
Esta labor de apoyo por parte de Fuckup Nights no se agota en la recaudación que se realizará durante su fiesta de aniversario. Para Pepe Villatoro, la desigualdad en la que viven muchas de estas comunidades en las que el emprendimiento es aun más complicado que en los centros urbanos se debe a una asimetría de la información que hay que eliminar para desarrollar la inclusión y la igualdad.
“Si tienes la información correcta en el momento correcto, eres más poderoso que los demás. Cuando estás fuera de centros urbanos, automáticamente se empiezan a generar desigualdades. Por eso nos interesa llevar las Fuckup Nights a zonas de difícil acceso, desde el Istmo hasta zonas de guerra, como la Franja de Gaza o algunas comunidades en Túnez o Venezuela”, dijo Pepe Villatoro.
Las Fuckup Nights son reuniones informales en los que emprendedores acuden para contar y escuchar historias de fracaso de otras personas que también han tenido la intención de emprender un negocio. El youtuber, Chumel Torres, el expresidente del Inadem, Enrique Jacob, y el exfutbolista Carlos Hermosillo son algunos de los personajes destacados que se han presentado en el escenario de una Fuckup Night.
“Si no has sufrido algún fracaso, tal vez quiere decir que no te has arriesgado lo suficiente para salir de tu zona de comfort. El fracaso es un indicador de que estás creciendo. El fracaso es un hecho, no una persona”, dijo Pepe Villatoro.
Información
Fuckup Night V Aniversario
Teatro Orientación - Centro Cultural del Bosque
(Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n)
Miércoles 17 de enero, 19:00 horas
Costo $350 pesos
Edad: +18