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El 2015, año para avanzar hacia el desarrollo sostenible

Entre los beneficios de la responsabilidad social, la empresa se vuelve más atractiva para los inversionistas y aumenta la productividad de sus colaboradores, mientras a la comunidad le permite generar capital social, relacional e intelectual.

Sin duda alguna, este año viene con diversos cambios radicales en distintos temas que conciernen a la sociedad y la RSE está dentro de ellos. El 2015 será el año en el que nuestra generación tendrá la gran oportunidad para avanzar hacia el desarrollo sostenible , comentó en entrevista Miriam Alonso, especialista en Responsabilidad Social, Sostenibilidad, Filantropía y Derechos Humanos.

La también docente en RSE recordó que, a principios del año, Ban Ki-moon afirmó que los líderes mundiales tienen en el 2015 una oportunidad histórica para impulsar los cambios económicos, sociales y ambientales que durante los próximos años asegurarán la paz y la estabilidad, y que tendrán un impacto significativo en la vida de la gente .

Y por ello, también refirió que durante estos meses se realizarán cumbres mundiales con las que se pretende reorganizar el programa mundial de desarrollo: En julio se llevará a cabo en Etiopía la Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo. En septiembre, los países miembros de las Naciones Unidas deberán aprobar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que fijarán las prioridades para los próximos 15 años. Y en diciembre se realizará en Francia la XXI Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), con el propósito de llegar a un nuevo acuerdo mundial sobre el clima , declaró.

Miriam Alonso consideró que la RSE ha crecido debido a la mayor difusión de las prácticas y programas de grandes empresas, el papel de las organizaciones promotoras de responsabilidad social a nivel local y regional, una mayor oferta de información en redes sociales sobre algunos proyectos y sus resultados, y un crecimiento de consumidores mejor informados y sensibilizados. Evidentemente se espera un mayor crecimiento cuando todos los actores comprendan y asuman su rol para avanzar al desarrollo sostenible de nuestro mundo , acotó.

Con respecto a los indicadores para medir la RSE, aseguró que casi todas las iniciativas son buenas, obviamente mientras estén alineadas a los temas y principios fundamentales contenidos en la Norma ISO 26000 y la empresa asuma un compromiso real por gestionar de manera sostenible. Son buenas porque funcionan como hojas de ruta. Sin embargo, es indispensable que las empresas conozcan los distintos instrumentos, sus propósitos, alcances y limitaciones .

Miriam Alonso añadió que lo ideal es iniciar con un autodiagnóstico para conocer con mayor profundidad los temas vinculados a la responsabilidad social, como el Distintivo ESR en México. Continuar con la elaboración de un reporte de acciones, proyectos y resultados de RSE, la metodología del Global Reporting Initiative o el Comunicado sobre el progreso del Pacto Mundial son dos opciones útiles; en caso de que se requiera una certificación, está el IQNet SR-10; y, por último, están los índices como el Dow Jones Sustainability Index y el FTSE4Good Index, que están hechos para las grandes corporaciones que cotizan en Bolsa , indicó la docente.

Con respecto a la difusión de la RSE, Miriam Alonso explicó algunos puntos para hacerlo viable:

Desde la empresa, los consejos de administración deben asumir el compromiso con la RSE y permearlo hacia la alta dirección, y ésta hacia los demás colaboradores de la empresa, incluso con su cadena de valor.

Desde los consumidores, preferir productos que sabemos que son producidos con estándares sostenibles, conociendo y defendiendo sus derechos.

Desde las organizaciones de sociedad civil, estableciendo vínculos más sólidos con las empresas para realizar acciones en beneficio de comunidades en las que se ambas se encuentren o a población vulnerable.

Desde el gobierno, vigilando el estricto cumplimiento de las leyes y promoviendo el conocimiento del concepto entre la población las empresas; pero sobre todo, estableciendo una política nacional de sostenibilidad que reúna la visión de los tres sectores.

Finalmente, la docente comentó que al ser un modelo de gestión integral, la RSE se adapta de acuerdo con el contexto de la propia empresa que la integra, y para fomentarla sólo se necesita más creatividad para promoverla y difundirla entre más empresas y entre la sociedad en general; mayor difusión de modelos de gestión sostenibles y no sólo de prácticas aisladas; mayor visibilidad y participación de nuevos actores; y, principalmente, guiar a la empresa hacia el desarrollo sostenible .

viridiana.diaz@eleconomista.mx

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