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El Empresario

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Liderar sin agotarse: Microhábitos para decidir mejor 

Al no priorizar la salud mental, los directivos pueden ser más susceptibles a tomar decisiones impulsivas y desarrollar burnout.

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El liderazgo se suele asociar con jornadas interminables, alta presión y poco descanso; sin embargo, seguir este modelo daña la capacidad para tomar decisiones y puede convertirse en un riesgo para los directivos y sus equipos.

Javier Sánchez, autor del libro Liderar sin enloquecer, creía que su desempeño era bueno, ya que tenía buenos resultados y no había rotación de personal. A pesar de cumplir con los indicadores de desempeño, comenzó a detectar señales de desgaste personal; dormía menos, disfrutaba menos de las victorias y tenía poca paciencia.

Salud mental directiva

El autor menciona que comprendió que no se trata de reducir la presión, sino aprender a funcionar dentro de la misma. Esto dio origen al concepto de salud mental directiva, que ayuda a los directivos a no caer en el desgaste emocional.

La salud mental directiva es la capacidad del directivo para preservar el juicio y sostener vínculos interpersonales al decidir bajo presión”.

El problema es que cuidar de la salud mental suele quedar en segundo plano entre los directivos, ya que la sobrecarga laboral y la presión por obtener resultados han normalizado jornadas y ritmos de trabajo que favorecen el desgaste mental.

“El mundo corporativo ha normalizado la resistencia como una virtud, aguantar largas jornadas, dormir poco y tolerar niveles de presión insostenibles”.

Esto lo llevó a identificar cuatro funciones directivas que son decisivas. La primera es la regulación emocional, que ayuda a estabilizar el sistema nervioso para evitar tomar decisiones impulsivas.

La segunda es la gestión de la atención, es decir mantener el enfoque sin fragmentarse; el tercero es el encuadre del problema, en el que se define con precisión el problema antes de actuar y el cuarto es la articulación del pensamiento de la acción, que es la capacidad de mantener claridad mental cuando se toman decisiones bajo presión.

Microhábitos que mejoran el liderazgo

Los microhábitos son una alternativa para evitar abandonar el proceso y con la constancia, generan un gran impacto. Una de estas prácticas es la mente de principiante. Consiste en cuestionarse todo, como si se tratara de la primera vez en el puesto.

Es decir, aunque un directivo tenga años de experiencia y conocimientos, cuestionarse qué no está haciendo o cómo podría mejorar, lo lleva a explorar nuevos métodos y con ello, incrementa la innovación.

Por otra parte, la respiración nasal se recomienda para mejorar el liderazgo, puesto que la manera de respirar influye en el manejo del estrés y la toma de decisiones. El autor menciona que muchas veces se suele respirar por la boca, lo que evita la relajación

Javier Sánchez recomienda respirar por la nariz para mejorar la regulación del sistema nervioso, También utilizar la capacidad total de los pulmones ayuda a que llegue adecuadamente el oxígeno.

Otro microhábito que es ideal cuando se trabaja en modo automático o se toman decisiones sin hacer un análisis, es detenerse un momento, reflexionar qué está pasando, si es urgente la situación o puede esperar. Esto ayuda a evitar tomar decisiones apresuradas.

En tanto, el movimiento estratégico, como pequeñas caminatas, funciona para mejorar la concentración, puesto que muchos directivos pueden pasar sentados por horas o en juntas interminables, lo que los limita a moverse y la mente comienza a perder concentración, lo cual vuelve menos precisa la toma de decisiones.

Una forma de mejorar el liderazgo es desarrollar pequeños hábitos que ayuden a conservar la claridad mental, regular las emociones y tomar decisiones con mejor análisis, incluso en entornos con alta presión.

Periodista de la sección El Empresario. Especializada en temas de emprendimiento, pymes, management, cultura laboral y crecimiento empresarial.

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