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Madres de familia, el pilar del hogar y de muchos negocios
Victoria García, de Cocina Mestiza; Guadalupe Calleja, de jabones artísticos Calleja, y Gabriela Guillén, de Miche Maxx son un ejemplo de la innovación femenina.
Poco más de la mitad de la población en México, 50.8% está compuesta por mujeres, de las cuales 25.4 millones han tenido por lo menos un hijo, indican datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).
En su última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, realizada durante el cuarto trimestre de 2007, el organismo ubica a la Población Económicamente Activa (PEA) en 45.6 millones de personas, de las que 16.7 millones son mujeres, es decir 43 de cada 100.
Bajo este contexto, cada vez es menos frecuente ver que la mujer desempeñe exclusivamente un solo papel. Muchas madres mexicanas, además del cuidado de sus hijos y el hogar, participan de activamente en los mercados de trabajo y generan ingresos para sus familias.
En los últimos tres lustros, (1990-2005), el número de hogares con jefatura femenina se duplicó, al pasar de 2.8 millones en 1990 a 5.7 millones en 2005, representando 23.1% del total de los casos en los que la madre es el soporte principal de ingreso de más de 16 millones de mexicanos, informa el INEGI.
Por ello, cada vez es más frecuente toparse con mujeres aguerridas, que como en los casos que presentamos a continuación han encontrado en el emprendimiento una manera de desfogar sus inquietudes y mejorar su calidad de vida.
Un chispazo que le cambió la vida
Guadalupe Calleja tiene 45 años. Desde hace cinco se metió al mundo de la mercadotecnia y hoy comercializa con éxito pastillas de jabones que le vende a laboratorios médicos.
Actualmente factura 150,000 pesos mensuales y da empleo a 20 personas, entre ellas un grupo de invidentes, de los que asegura, son los mejores trabajadores.
Entrevistada por El Empresario, narra que todo comenzó cuando quedó desempleada, fue entonces que "por un chispazo" recordó que en la preparatoria había aprendido a preparar jabones. Fue así como "para desaburrirse" se acercó a la fundación ProEmpleo, sin imaginarse que encontraría su verdadera vocación.
Luego de algunos cursos de herbolaria, comenzó a preparar jabones a base de hierbas y a crear fórmulas exclusivas, como la de capuchino, que preparaba en su cocina, la cual se convirtió en su laboratorio.
"Al principio tu familia casi te tilda de loca y te dice que no vas a poder, sin embargo, mi hijo siempre fue el empuje. La fundación me ayudó mucho a ver precios y reconocer el mercado y de pronto me empezaron a llevar a las expos y cursos para modernizarme", recuerda.
El gran salto fue un programa de radio al que fue invitada. Desde ahí le hicieron pedidos cada vez más grandes y "fue como el despegue, pero un nuevo reto, pues aunque ganaba, veía que todo se me iba en la reinversión".
Guadalupe vendió su carro y hasta pensó en hipotecar la casa, ya que, aunque su negocio no era para sostener el hogar, quería seguir con su sueño.
Para esa época habían pasado tres años y poco a poco encontró la manera de meterse a la mercadotecnia y comercializar jabones con figuras para la industria médica.
Así, los laboratorios la comenzaron a buscarla para que les fabricara pastillas de jabón en forma de jeringa o algún motivo relativo a sus medicamentos.
Esta nueva línea de jabones ya no es la premium, como califica a sus fórmulas, pero es la que la mantiene en el mercado y con la que está haciendo un ahorro para pronto regresar de lleno con sus jabones artísticos.
Guadalupe ganó la licitación de un laboratorio para llevar su mercadotecnia y maneja algunos pedidos de recuerdos para bodas, bautizos o quince años. Su reto sigue siendo introducir sus productos elaborados a base de plantas, flores y semillas a los grandes almacenes y tiendas departamentales.
"Necesito varios millones para hacer mi producción y regresar a mis jabones artísticos e introducirlos a otros países donde ya estudiamos que tienen un mercado y posibilidades de crecimiento", dice la empresaria al hablar de sus planes a corto plazo.
Y asegura: "me siento orgullosa por que en mi hijo ya sembré la semilla de un empresario. Cuando le preguntan que hará de grande, afirma que no sólo será el dueño de la empresa, sino que manejará todas las Calleja que abrirá en el mundo. Sabe que es difícil, lo ha vivido, pero con mucho trabajo seguramente lo logrará".
Cocina Mestiza, innovar el sabor de mamá
Victoria García era una madre de familia que le encantaba la cocina, no tenía muchos estudios, pero siempre le ha encantado la diversidad. Hace 15 años su hermano vio una oportunidad, se dio cuenta que en el mercado había una ausencia de salsas y aderezos con el sabor mexicano así que le propuso innovar.
Fue así como en la cocina de su casa de las Lomas de Chapultepec, Victoria creó el primero de 27 productos de Cocina Mestiza, que hoy tiene colocados en el mercado mexicano y que comienza a exportar al mercado norteamericano.
"Empezamos a hacer pruebas en la cocina de la casa y a estudiar los productos típicos de la ciudad de México. Comenzamos con 45 productos, pero bajamos a 20 para darles toda la atención pues las recetas se mandan a maquinar", recuerda.
Fue así como a base de prueba y error se fue perfeccionando y poco a poco ha ido conquistando el paladar de los mexicanos.
"Comenzamos en las ferias y exposiciones y nos tardamos como tres años en comenzar a meterlas en la sección gourmet de las tiendas departamentales y luego en los autoservicios. Permanecimos ahí por el gusto de la gente, la recomendación de boca a boca, pero sobre todo por la calidad", asegura la empresaria entrevistada por El Empresario.
Datos de la industria culinaria indican que aproximadamente 10 millones de personas adquiere productos gourmet, principalmente en los segmentos sociales de alto poder adquisitivo, por lo que existe un mercado fuerte al que agasajar.
Luego de 15 años y tras alcanzar ventas por 1 millón de dólares anuales y 750 puntos de venta en México, Cocina Mestiza busca entrar de lleno en Estados Unidos, "donde existen productos supuestamente mexicanos hechos por americanos que no tienen nada que ver con el sabor y la gastronomía tradicional".
Lo llamamos Cocina Mestiza, porque "la cocina ya no es netamente mexicana, luego que ha habido gente de muchos países que han venido a vivir aquí", explica Victoria.
Entre los principales productos de Cocina Mestiza destacan salsas de Zarzamora con Chipotle, Habanera estilo Yucatán, Salsa Norteña estilo Chihuahua, entre otras.
En la actualidad, la empresaria, sus socios y sus hermanos, producen 400,000 frascos anualmente; dan empleo a 64 personas y tienen aproximadamente 30 proveedores mexicanos, incluidos algunos en la Central de Abasto de la Ciudad de México, donde se encuentra su principal materia prima proveniente del campo mexicano.
Victoria comenta que en breve comenzarán a vender sus productos a restaurantes, y a sus 66 años asegura que nada es imposible".
mgarcia@elempresario.com.mx
Miche Maxx, en manos de una mamá fiestera
Ser madre de familia fue lo que impulsó a Gabriela Guillén a iniciar su propia empresa, pues ella sabe -y así ha tratado de transmitírselo a su esposo y sus hijos-, que cualquier esfuerzo es por mejorar sus condiciones económicas.
En el 2002, Guillén fundó Miche Maxx en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, como una empresa dedicada a la producción de salsa para micheladas hecha a base de jugo de limón 100% natural y otras especias.
La idea nació cuando junto con su esposo, Jorge Arturo Nañez Olivas, Gabriela organizaba fiestas en su casa y las micheladas, hechas con esta preparación casera, se convertían en la bebida más aclamada por los invitados.
Derivado de los comentarios de sus amigos, la pareja emprendió este negocio en la cocina de su casa con la plena certeza de que se convertiría en un éxito.
"Recuerdo que todos en la familia cooperábamos. Tengo un hijo de 17 años y la niña de 11 y en aquél entonces nos ayudaban a llenar los botecitos con la salsa, a ponerles las etiquetas. Siempre nos hemos mantenido unidos", narra la entrevistada.
¡Va con todo!
Gabriela fue quién en sus inicios se mantuvo al frente de la compañía, ya que su esposo tenía otro negocio que atender. Pero ahora los dos han decidido apostarle a Miche Maxx, convencidos de que desde el sureste mexicano podrán conquistar el resto de la República Mexicana.
Con una inversión de 500,000 pesos, los empresarios pusieron en marcha una planta de producción semi-automática que esperan automatizar completamente para el próximo año para atender la creciente demanda que existe en el mercado.
Están convencidos de que pueden incrementar su producción, aunque para ello necesitan contar con algún tipo de financiamiento.
Actualmente cuentan con más de 20 empleados entre las personas de producción y promotores en punto de venta.
Además han logrado posicionar a la salsa para micheladas en varias tiendas de autoservicio de la entidad como Chedraui, Soriana, Wal-Mart y Aurrera y algunos puntos de Tabasco y Veracruz.
Para finales de este año, Gabriela Guillén estima llegar a las tiendas de Yucatán y al Distrito Federal.
ccreyna@elempresario.com.mx