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México requiere un ajuste fiscal más ambicioso para frenar la deuda: Era Dabla-Norris
El escenario incierto o de crisis, obliga a los gobiernos a tomar decisiones entre prioridades, por lo que deben sustentar sus decisiones con argumentos convincentes y ejercer un gasto eficiente.
Dabla Norris subrayó la importancia de fortalecer la credibilidad de las autoridades económicas en un entorno global incierto.
Para que México consiga reducir la deuda del gobierno, tendrá que avanzar hacia una consolidación más ambiciosa y equilibrada, con mayor énfasis en la generación de ingresos, advirtió Era Dabla-Norris, subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales en el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Si bien reconoció que el gobierno realizó un ajuste significativo desde el histórico déficit público que recibió de la administración anterior, acotó que ha sido resultado de racionar el gasto y de ciertos esfuerzos para mejorar el cumplimiento de obligaciones fiscales.
Sin embargo, comentó que depender excesivamente del gasto para lograr una consolidación fiscal puede tener efectos adversos sobre el crecimiento de la economía.
“Siempre existe el riesgo de que se vean afectadas las inversiones de capital que impulsan al crecimiento así como la protección social”, señaló.
Entrevistada por El Economista, destacó que al mismo tiempo que se redujo el déficit general, “la deuda pública aumentó ligeramente, lo que se refleja en un mayor endeudamiento. Por tanto los débitos siguen siendo grandes y los niveles de deuda existentes son altos”.
Aclaró que bajo el escenario base del FMI, que asume un crecimiento económico en línea con el promedio histórico de México, “el nivel de endeudamiento continuará aumentando gradualmente en los próximos años”.
En efecto, al interior del citado informe, estimaron que la deuda del gobierno promedió 61.8% del PIB el año pasado y que este 2026, será equivalente a 63.1% del Producto. Obligaciones que seguirán en trayectoria ascendente al menos hasta 2031.
“Este incremento gradual de la deuda refleja una combinación de tres factores: los planes de consolidación actual no son suficiente para reducirla significativamente; no se cuenta con una fuente de ingresos consistente para las necesidades de gasto y una economía que desacelera tiende a reducir los ingresos”.
El margen de maniobra para enfrentar el choque energético
La subdirectora del departamento de finanzas públicas del FMI, comentó que el conflicto en Medio Oriente y el choque en el precio de energéticos está generando importantes presiones en las finanzas públicas.
Aunque México cuenta con cierta producción energética que lo hace menos vulnerable que otras economías de la región, no está exento de presiones, aclaró.
Para enfrentar choques externos como el energético, sugirió privilegiar medidas temporales y focalizadas, dirigidas a los sectores más vulnerables, en lugar de otorgar subsidios generalizados que amplíen los desequilibrios fiscales.
Reiteró la importancia de permitir en cierta medida, el traspaso de los precios internacionales a los precios internos, acompañado de mecanismos de compensación bien dirigidos.
Y en paralelo, destacó la necesidad de seguir fortaleciendo la movilización de ingresos y mejorar la eficiencia del gasto público, en un contexto donde el espacio fiscal es limitado y las presiones sobre las finanzas públicas son crecientes.
Ingresos erosionados por inflación
Explicó que a diferencia del choque inflacionario que pegó a nivel global durante la pandemia, el que se está generando por los precios de commodities puede convertirse en un choque de demanda.
“Imaginemos que el choque de precios se convierte en una perturbación de la demanda y provoca una importante desaceleración de la actividad económica. Esto aumentará el valor real de la deuda y por lo tanto el costo del servicio de ésta puede incrementarse”.
El aumento en los precios internacionales del petróleo y el gas tiende a trasladarse a los precios internos, lo que puede afectar la inflación y retrasar su convergencia hacia las metas de los bancos centrales, comentó.
Ante este escenario, la recomendación del FMI es que la política fiscal actúe en coordinación con la política monetaria, evitando medidas generalizadas que presionen la demanda o deterioren la credibilidad macroeconómica.
De acuerdo con ella, el riesgo de inflación es más generalizado para toda la región de Latinoamérica, por lo que reiteró el llamado a que se evite que las decisiones de política monetaria ejerzan presión sobre la demanda o debiliten la credibilidad.
Credibilidad, clave para las finanzas públicas
Dabla-Norris subrayó la importancia de fortalecer la credibilidad de las autoridades económicas en un entorno global incierto, al considerar que la confianza es un elemento central para la gestión de finanzas públicas y de la deuda.
“La credibilidad forma parte del contrato social y se vuelve aún más relevante en momentos de alta incertidumbre, cuando la política fiscal enfrenta decisiones complejas como pueden ser incrementar la recaudación o invertir en el desarrollo de infraestructura, fortalecer el gasto social, financiar la transición climática y la seguridad energética, o reconstruir ahorros para enfrentar futuros choques”.
El escenario incierto o de crisis obliga a los gobiernos a tomar decisiones entre prioridades, por lo que deben sustentar sus decisiones con argumentos convincentes y ejercer un gasto eficiente.
Es fundamental que los ciudadanos perciban que los recursos públicos se utilizan de forma adecuada y que la recaudación es justa. De otro modo se erosionaría la confianza.