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Inflación en países de la OCDE escaló al 4.5% en septiembre por repunte de los precios de la energía
La tasa de inflación de la OCDE se situó en el 4.5% en septiembre, lo que supone dos décimas más sobre el 4.3% marcado en agosto.
La tasa de inflación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se situó en el 4.5% en septiembre, lo que supone dos décimas más sobre el 4.3% marcado en agosto, impulsada en su mayor parte por el repunte de los precios de la energía, que crecieron en 31 de los 37 países de la organización.
La energía se encareció un 17.4% en septiembre, frente al 13.6% del anterior mes; mientras que los precios de los alimentos se redujeron ligeramente, 0.2 puntos porcentuales.
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De su lado, la inflación subyacente, que excluye a los alimentos y a la energía, se mantuvo sin apenas cambios en el 3.7 por ciento.
Los precios promedio en la OCDE superaban en más del 40% los niveles de diciembre de 2019, antes del inicio de la pandemia de la Covid-19. En promedio, los precios de los alimentos son casi un 50% más altos que antes de la pandemia, mientras que los precios de la energía son cerca de un 70% más altos.
Por su parte, la tasa de inflación en los países del G7 subió en todos sus miembros, a excepción de Canadá donde se mantuvo estable gracias a que la bajada de los precios alimentarios compensó el impulso de la energía. La subida de los precios de la energía representó alrededor de la mitad o más del aumento de la inflación general entre agosto y septiembre en Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Estados Unidos.
En la zona del euro, la inflación aumentó notablemente hasta el 3.8% en septiembre, después del 3.2% en agosto, debido a que la los productos energéticos se encarecieron bruscamente en 4.6 puntos porcentuales hasta el 18.9%, mientras que la inflación de los alimentos subió solo un 0.2% y la inflación subyacente se mantuvo estable.
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La estimación preliminar de Eurostat para octubre de 2026 apunta a un nuevo aumento de la inflación general interanual de la zona del euro, hasta el 4 por ciento. Se estima que la inflación de la energía aumentó aún más, hasta el 20.8%, mientras que la inflación subyacente se mantuvo en general estable en el 2.6 por ciento.