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Economía

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El FMI advierte del impacto humano de la guerra lejos de Medio Oriente

Los precios elevados resultan preocupantes. Los efectos económicos de la crisis se producen en un momento en que la ayuda internacional disminuye drásticamente, lo que supone otra fuente de preocupación.

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Los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtieron ayer 16 de abril, que la guerra en Irán podría tener consecuencias “sin duda muy graves” mucho más allá de la región, especialmente para los países importadores de energía.

Los países de Asia Oriental y África Subsahariana se encuentran entre los más afectados –y los que podrían sufrir más– fuera de la región, a medida que el conflicto se prolonga.

Irónicamente, el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas del mundo, ha supuesto una gran ventaja para algunas naciones exportadoras de petróleo, como Nigeria o Argelia.

Sin embargo, para quienes dependen de las importaciones de alimentos, fertilizantes y energía, los precios elevados resultan preocupantes.

“Los países importadores afectados por el petróleo, en particular los estados frágiles y con escasos recursos, se enfrentan a un deterioro de sus balanzas comerciales, al aumento del costo de la vida y a reservas limitadas para absorber futuras crisis”, advirtió ayer 16 de abril, Abebe Selassie, director del FMI para África, en una conferencia de prensa.

“Las consecuencias humanas casi con toda seguridad serán graves”, añadió.

Atacar a los más vulnerables

Según un informe del FMI, el África Subsahariana –que a efectos estadísticos del FMI no incluye a Sudán ni a partes del Cuerno de África– podría ver a 20 millones de personas empujadas al hambre.

En los países del Sahel, donde la pobreza está muy extendida, entre los factores que se prevé que eleven el costo de los alimentos se incluyen la escasez y el elevado precio de los fertilizantes, así como el aumento de los costos del transporte.

“Los costos de transporte ya son muy elevados para la gente en las zonas urbanas, y aún más en las rurales”, explicó Selassie. “Ya estamos viendo cómo la crisis está teniendo un impacto considerable en la población, empobreciéndola y dificultándoles la vida”.

Los efectos económicos de la crisis se producen en un momento en que la ayuda internacional disminuye drásticamente, lo que supone otra fuente de preocupación para el FMI.

Según Selassie, la disminución de la ayuda no es un descenso temporal, sino que tiene un carácter más estructural. “Afecta con mayor dureza a los países más vulnerables de la región –estados frágiles y economías de bajos ingresos– que dependen de la ayuda, no como un complemento, sino como una fuente fundamental de financiamiento presupuestario para la asistencia sanitaria y alimentaria”.

Más allá de estas zonas, las pequeñas islas del Pacífico son motivo de gran preocupación, según Krishna Srinivasan, director del FMI para Asia-Pacífico, debido a su gran dependencia de las importaciones de energía y al tiempo que tardan los barcos en llegar a ellas, incluso cuando las interrupciones en el transporte marítimo son mínimas.

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