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La psicología detrás de la violencia en el futbol: cómo se contagian las emociones

La intensidad emocional que generan eventos masivos como la Copa Mundial de la FIFA 2026 puede alterar el comportamiento colectivo y favorecer conductas agresivas.

Una especialista de la UNAM explica los factores psicológicos y sociales que intervienen.Foto: Cortesía Boletín UNAM

La interacción entre factores psicosociales, como la identidad social exacerbada, la desinhibición asociada al consumo de alcohol y la adrenalina propia de un evento deportivo, puede intensificar la euforia colectiva y propiciar conductas agresivas durante encuentros de futbol, advirtió Angélica Larios Delgado, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM. 

En ese contexto, señaló que la Copa Mundial de la FIFA 2026 refleja los contrastes presentes en la sociedad; la especialista explicó que las actividades deportivas despiertan una intensa carga emocional porque conectan con aspectos individuales y colectivos, entre ellos el sentido de pertenencia hacia un equipo o la sensación de triunfo. Cuando esas emociones se comparten entre miles de personas, se potencian y pueden escalar con rapidez. 

Contagio emocional 

De acuerdo con Angélica Larios Delgado, el cerebro humano cuenta con zonas específicas relacionadas con el contagio de las emociones, un mecanismo evolutivo que se vincula con la supervivencia, la colectividad y el gregarismo. Conforme aumenta el tamaño de un grupo, ese efecto multiplicador se fortalece y favorece respuestas emocionales compartidas.

La especialista en psicología del deporte indicó que, dentro de una multitud, las experiencias individuales se retroalimentan constantemente hasta generar respuestas colectivas como la euforia y las "emociones desbordadas". A mayor número de personas reunidas, mayor puede ser el impacto de estos procesos propios de la psicología de masas.

En ese escenario, agregó que la violencia puede surgir como respuesta a relaciones de poder o diferencias entre grupos. En deportes de competencia como el futbol, la identificación del público con su equipo puede hacer que decisiones arbitrales o una derrota sean interpretadas como agravios personales. 

Cuando el juego deja de verse como un juego

Larios Delgado señaló que el problema aparece cuando se pierde de vista que el futbol es una actividad deportiva y las personas interiorizan tanto el resultado que la percepción de victoria o derrota se distorsiona. Al combinarse con sentimientos de enojo y frustración, dijo, se configura un escenario propicio para la agresión.

Añadió que el futbol no puede separarse del contexto social en el que se desarrolla. En sociedades marcadas por la desigualdad y la violencia institucional sistemática, el deporte funciona como una caja de resonancia que amplifica la reactividad de los sectores más vulnerados.

La académica también mencionó que existen factores adicionales que agravan el fenómeno, como la falta de gestión emocional y de una cultura de aceptación; un ejemplo son los cantos homofóbicos en los estadios, los cuales representan sesgos de género que denigran a los jugadores al asociarlos con una preferencia sexual distinta. 

Mundial exhibe distintas realidades sociales

Para la especialista, la Copa Mundial de la FIFA 2026 pone de manifiesto los contrastes de la sociedad: mientras en diversos espacios predomina la alegría, el entusiasmo y la hospitalidad hacia los visitantes, en otros surgen expresiones de brusquedad y hostilidad.

Como ejemplo de esas diferencias, mencionó las agresiones dirigidas por algunos aficionados hacia las madres buscadoras, un hecho que, desde su perspectiva, evidencia cómo las emociones colectivas pueden manifestarse de formas opuestas durante un mismo acontecimiento deportivo.

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