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Fórmula 1 y MotoGP enfrentan dilema de seguridad y costos millonarios por carreras en el Golfo
Las competencias previstas en Catar y Abu Dabi siguen en el calendario, aunque los conflictos regionales, los costos de cancelación y las preocupaciones de pilotos complican su organización
La Fórmula 1 regresa al Circuito Internacional de Sepang
La Fórmula 1 y MotoGP enfrentan un dilema de seguridad y costos millonarios ante la celebración de sus próximas carreras en el Golfo Pérsico, donde la escalada de los conflictos en Oriente Medio ha generado preocupación entre pilotos y escuderías, mientras los organizadores mantienen sus planes de competencia.
La situación se volvió especialmente delicada este domingo 1 de noviembre, después de que Yamaha anunciara que no participará en el Gran Premio de Catar de MotoGP, programado del 6 al 8 de noviembre, debido a las restricciones de viaje que mantiene la compañía por la situación regional.
La decisión representa un nuevo desafío para el campeonato de motociclismo, que asegura contar con las garantías de seguridad necesarias para realizar la carrera en el circuito de Lusail.
En el caso de la Fórmula 1, el calendario contempla dos competencias en la región antes de concluir la temporada: el Gran Premio de Catar, del 27 al 29 de noviembre, y el de Abu Dabi, del 4 al 6 de diciembre.
Ambos eventos se mantienen programados, aunque las tensiones militares en Oriente Medio han reavivado el debate sobre los riesgos de trasladar a miles de trabajadores, pilotos y espectadores a una región afectada por el conflicto.
El problema también tiene una dimensión económica. Especialistas del sector asegurador consultados por AFP estiman que cada Gran Premio puede representar compromisos financieros de entre 50 y 100 millones de dólares, además de los beneficios indirectos relacionados con el turismo, la promoción internacional y los patrocinios.
Simon Grignon, director de la correduría francesa Platus, señaló que una cancelación sería perjudicial para los países del Golfo, que utilizan las competencias internacionales como una herramienta de proyección económica y diplomática.
Sin embargo, advirtió que mantener los eventos sin condiciones suficientes de seguridad podría tener consecuencias todavía mayores.
Jean-François Rebut, directivo de la aseguradora Verspieren, destacó que un incidente durante una competencia con miles de asistentes plantearía responsabilidades civiles de gran magnitud.
Las preocupaciones también se han extendido entre los pilotos. El australiano Jack Miller, de Yamaha-Pramac, aseguró que 19 de los 22 competidores de MotoGP se oponen a viajar a Catar en las circunstancias actuales.
En Fórmula 1, Max Verstappen expresó previamente sus reservas sobre disputar carreras cerca de una zona de conflicto armado.
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¿Por qué cancelar un Gran Premio puede costar millones de dólares?
La organización de una carrera internacional implica contratos de promoción, derechos comerciales, transporte de equipos, seguros y compromisos con patrocinadores, proveedores y autoridades locales.
Por ello, una cancelación no depende únicamente de la evaluación de los riesgos de seguridad, sino también de las responsabilidades contractuales de las partes involucradas.
De acuerdo con los especialistas consultados por AFP, los seguros de cancelación suelen contemplar acontecimientos repentinos e imprevistos que impidan realizar un evento, como determinadas catástrofes naturales o ataques.
Sin embargo, los conflictos armados que ya se encuentran en desarrollo pueden quedar fuera de las coberturas, dependiendo de las condiciones específicas de cada póliza.
Esto significa que una suspensión decidida unilateralmente podría generar pérdidas económicas que los organizadores tendrían que asumir sin una indemnización aseguradora.
El problema no se limita a los contratos. Las escuderías trasladan por vía aérea y marítima vehículos, motores, refacciones, herramientas y estructuras técnicas cuyo valor puede alcanzar millones de dólares.
La protección de esos materiales, junto con la cobertura del personal y los posibles daños a terceros, incrementa la complejidad de operar en una región expuesta a amenazas militares.
La situación ya ha provocado modificaciones en otras competencias internacionales. Los Grandes Premios de Fórmula 1 de Baréin y Arabia Saudita fueron cancelados en abril, mientras que la carrera originalmente prevista en Baréin se trasladó posteriormente a Malasia.
Además, los organizadores del Rally Dakar anunciaron que la edición de 2027 se realizará de manera excepcional entre Portugal y Marruecos, en lugar de Arabia Saudita.
Pese a estos antecedentes, MotoGP aseguró este domingo que, tras consultar con autoridades de Catar, responsables del circuito de Lusail y asesores independientes de seguridad, no ha encontrado información que justifique modificar sus planes para el próximo Gran Premio.
La organización también señaló que el resto de los equipos confirmó su intención de competir y advirtió que la ausencia de Yamaha podría tener consecuencias contractuales y deportivas.
En Fórmula 1, las carreras de Catar y Abu Dabi continúan en el calendario oficial.
Por ahora, los campeonatos mantienen sus compromisos en el Golfo, aunque las decisiones finales dependerán de la evolución de las condiciones de seguridad y de las evaluaciones que realicen sus organizadores y autoridades deportivas