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Martinica, el futbol dejó de ser amateur

El Caribe cada vez profesionaliza más el deporte; Martinica es un ejemplo de cómo la isla se ha preocupado por tener un representativo de calidad.

La Selección de futbol de Martinica no es un equipo amateur en Copa Oro. Su victoria ante Canadá si bien fue inesperada, por la mejor infraestructura deportiva del rival, no debe tomarse como un milagro para el futbol del Caribe. Entre otras cosas, porque nueve de sus jugadores participan en ligas fuera de la isla, aprovechando el inherente vínculo cultural, político e histórico con Francia. Por ejemplo, Frédéric Piquionne, Gregory Arnolin y Olivier Thomert son jugadores que tienen experiencia en juegos de Champions League. En el Caribe, el amateurismo ya no es lo único que existe.

Resulta que Martinica enfrenta su cuarta participación en Copa Oro; aún sin pertenecer como miembro de la FIFA, desde 1964 participa en las competencias de la Concacaf. Su máximo logro lo consiguió en el 2002, cuando llegó a cuartos de final. Entre los convocados para esta edición figuran 13 jugadores que se formaron en equipos juveniles de la Primera División francesa o en categorías inferiores.

Frédéric Piquionne tiene 34 años, nació en Nueva Caledonia, isla que se encuentra en el Océano Pacífico, y pertenece al continente de Oceanía, pero tiene ascendencia martiniquesa. Contabiliza 394 partidos y 98 goles en equipos como Saint-Étienne, Stade Rennais, Lyon y Mónaco, en Francia. También participó en Inglaterra con West Ham, Portsmouth y Doncaster Rovers. Actualmente participa con Portland Timbers de la MLS. Ha dejado 16 millones de euros por sus trasferencias.

El delantero del Portland jugó con la Selección Sub-21 de Francia, incluso disputó un partido amistoso en la categoría absoluta, mismo caso que Kevin Olimpia, portero que juega en Girondins de Burdeos.

La razón deriva en que Francia tiene influencia en cinco países del Caribe; cuatro como territorios de ultramar, regiones políticas que pertenecen al país galo, (Guadalupe, Martinica, Guyana Francesa y las Islas del Norte); y Haití como un territorio de gran influencia francesa pero políticamente independiente.

No es la primera ocasión que ocurre. Jocelyn Angloma nació en la Isla Guadalupe y jugó 37 partidos internacionales con Francia entre 1990 y 1996; pero participó en la Copa Oro del 2007, donde la Selección Caribeña alcanzó las semifinales.

La influencia francesa en el Caribe redituó en la migración de futbolistas galos, con raíces en las islas, para que decidan defender a su patria. El amateurismo ya no es la constante, al menos, en Martinica.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx

rgs

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