Lectura 4:00 min
El futbol sigue conquistando las calles
A unos días de que inicie el Mundial, la fiebre del balompié sigue conquistando a todos, en especial a los niños.
Recife, Brasil. A Brenno le gusta jugar a ser Neymar, solo, en el centro del estadio , una pequeña cancha de cemento en el barrio de Boa Vista que en sus bardas tiene pintadas las imágenes de Neymar Junior, Wayne Rooney, Luis Suárez, Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y Samuel Etoo, futbolistas que cobran vida cuando el niño de 7 años sueña a que gana la Copa del Mundo.
El pequeño futbolista, delgado, con el mismo corte de cabello de su ídolo, aunque con un tono de piel más claro, y que pateaba la pelota con unos tenis rotos, apareció en la tarde con el número 10 grabado en su espalda con la leyenda Neymar JR , en una de las pocas canchas públicas que hay en Recife, ciudad en la que es común ver jugar a niños y niñas en cualquier rincón o esquina.
De acuerdo con informes de la Confederación Brasileña de Futbol al menos 1.3 millones de menores de 18 años practican en Brasil el futbol en ligas formales, en las que hasta ahora no ha tenido acceso el joven, situación que no le impide intentar emular los movimientos del delantero del Barcelona y soñar con ser como él en el futuro.
Ayer el primer partido imaginario fue ante Inglaterra. Una, dos, tres dominadas a la pelota, un amague hacia el centro, pisa el balón, mira desafiante a Wayne Rooney, cambia de ritmo y dispara al fondo de la portería. ¡Gol de Neymar, Brasil elimina a Inglaterra! , grita el pequeño.
Apenas terminó su primer partido, a Brenno le llueven elogios desde las gradas. Un grupo de taxistas que esperan trabajo, y unos cuantos paseantes que fueron cautivados por los gritos y amagues del niño en una zona en la que predominan edificios que funcionan como museos, iglesias y la Asamblea Legislativa de Pernambuco, se unieron a los festejos y le indican que ahora es turno de enfrentar a Samuel Etoo y a Camerún.
Los africanos parecen complicar más al delantero, que cuando parecía que podía resolver el segundo partido terminaba por retroceder y buscar una nueva fórmula.
Al final la segunda victoria se definió desde el manchón penal. Unos pasos apenas dentro del área la estrella de la selección local cayó al suelo y desde arriba su porra avaló que había penal. Disparó al centro, a la Panenka. Otra vez Neymar fue el héroe , gritaba el protagonista en la cancha, quien tenía ya a los amazónicos en semifinales.
La luz amenaza con irse pronto, a Brenno le grita su mamá, quien espera en lo alto del estadio , ya desesperada, enfundada, también, en una playera amarilla con el 10 en su espalda. Es momento de brincarse las semifinales y jugar el duelo por el título ante su compañero de equipo, Lionel Messi. Esta vez el encuentro trajo una sorpresa, un invisible Messi deja inmóvil a Neymar y la pelota se va a la cabaña brasileña.
Hay tiempo , asegura la estrella de siete años que reanudó con un desborde, para luego hacer una pared con el muro que daba vida a Cristiano Ronaldo y definir abajo, cruzado. ¡Gol! , gritó su mamá, ya malhumorada, junto con los taxistas, quienes pedían a la estrella hacerle caso a la señora, salir del campo y definir la final al día siguiente.
Pero en la cancha hubo tiempo para una jugada más, con el pequeño, ya con los pies descalzos, haciendo un sombrerito a un Messi invisible, para finalmente disparar de media vuelta, de bote pronto. Brasil es campeón del mundo , gritaba Brenno, mientras subía las escaleras, con una botella de refresco vacía, que levantaba como si fuera la copa del mundo.
Al final, ya casi sin luz, Rooney, Cristiano, Suárez, Etoo y Messi volvieron a quedar sin vida, en silencio, pero sólo por unas horas, porque Brenno, quien había desaparecido entre decenas de personas que vestían la playera de Brasil, prenda por la que se pelean en los centros comerciales, amenazó con volver para soñar despierto de nueva cuenta a que Brasil conseguirá su sexto campeonato del mundo.
