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Sindicatos en México, ¿realmente acabó la injerencia patronal con la reforma laboral?
Los sindicatos en México muestran avances en democracia sindical, pero persisten prácticas de control patronal mediante "sindicatos blancos" que de acuerdo con expertos, explican por qué la afiliación sigue siendo baja.
La mayoría de los casos que han activado el MLRR han sido por presuntas violaciones a la libertad de asociación y a la negociación colectiva.
La reforma laboral de 2019 prometió transformar el sindicalismo en México al garantizar la libertad de asociación, el voto personal, libre, directo y secreto para elegir dirigentes y la negociación colectiva. Pero el panorama actual muestra que hay sindicatos que aún mantienen cercanía con los patrones.
La participación de los trabajadores en los sindicatos no ha despegado. Según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la tasa de afiliación sindical se ubica en un 12.9%, apenas medio punto porcentual arriba del 12.3% registrado en 2019.
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De un universo de 41 millones de trabajadores subordinados, sólo 5.3 millones pertenecen a un sindicato, la razón, señalan expertos, es la desconfianza y estereotipos que hay sobre la sindicalización en el país debido al viejo modelo que, confiesan, se mantiene vivo, pero en menor magnitud.
La prueba está en la activación del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR), y es que en la mayoría de los casos este se ha activado por presuntas violaciones a la libertad de asociación y a la negociación colectiva.
Independencia de sindicatos avanza, pero control patronal persiste
Valente Quintana, consejero en Monsalvo Duclaud y profesor de Derecho en la Universidad Iberoamericana, expone que, con el modelo anterior alrededor del 90% las relaciones colectivas de trabajo eran simuladas; sin embargo, con la reforma laboral y los compromisos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) “las viejas prácticas ya no son viables”.
Agrega que para la revisión de los contratos colectivos, antes se recurría a la simulación, pero ahora se requiere trabajar directamente con la base de los trabajadores para subsistir. “Aquellos sindicatos que no se adapten al nuevo modelo y no cambien están condenados a desaparecer”, afirma.
Por su parte, Angela Angón Martínez, abogada laboralista experta en derecho colectivo, afirma que, tras la reforma laboral y la implementación del MLRR, la dependencia y el control de las empresas siguen vigentes a través de “sindicatos blancos”, grupos que en realidad son controlados por las compañías.
“Siguen queriendo imponer a su propio sindicato, se consideran sindicatos blancos, y lo hacen para que no llegue un sindicato democrático a la empresa, para engañar a los trabajadores, de hecho, este es el principal tema del Mecanismo Laboral”, subraya.
Comparte que estos grupos difunden información sesgada y presionan a los trabajadores para que se afilien o voten por ellos, algo que se ha visto en los casos del MLRR; no obstante, considera que la democracia sindical ha tenido avances pues aún con la injerencia patronal, las personas ya detectan la intromisión.
“Los empleados se dan cuenta cuando un sindicato es impuesto por la empresa, por ejemplo, cuando no los ayuda, no hace nada o no exige mejoras reales en las revisiones salariales, aceptando sólo lo que la empresa quiere dar”, resalta.
Reconoce que la injerencia patronal “difícilmente va a terminar", porque las empresas les temen a los sindicatos democráticos, no obstante, afirma que ahora es más complicado que se mantengan porque las personas tienen más información y eso les permite alzar la voz; aunque considera que aún hay retos para ganarse la confianza de los trabajadores.
Los retos del sindicalismo en México
Valente Quintana opina que los sindicatos van por buen camino y explica que poco a poco se han ido desapegando de los empleadores, sin embargo, considera que no es el único pendiente que tienen. “Deben aprender a utilizar la negociación colectiva para elevar las condiciones laborales por encima del piso básico de la ley, pero de forma económicamente responsable y proporcional al crecimiento de la empresa o industria”.
En esa línea, menciona que se requiere capacitación adecuada que permita a los sindicatos sentarse en las mesas de diálogo con datos económicos básicos como la inflación, el crecimiento del salario mínimo y las condiciones específicas de su industria.
Angela Angón Martínez coincide con ello, pues sostiene que los sindicatos deben prepararse y capacitarse de forma constante para desarrollar habilidades de negociación con el sector empresarial y adquirir conocimientos en temas económicos, reformas legales e incluso las implicaciones específicas que conlleva el T-MEC, pues como se ha visto, también son impactados por este.
“Deben ser capaces de comprender tanto las necesidades de los trabajadores como las posibilidades reales de las empresas”, puntualiza.
Valente Quintana estima que podría tomar hasta 20 años cambiar la percepción de las personas para que confíen en los sindicatos, pero para comenzar, recomienda construir credibilidad de manera progresiva, lo cual implica vigilar procesos sindicales internos, garantizar la democracia y buscar dar beneficios adicionales al contrato colectivo.
Por su parte, Angón Martínez sugiere realizar campañas de información y capacitación para que todos los sectores entiendan qué hace realmente un sindicato y por qué la gente debe afiliarse, así como sensibilizar a las empresas respecto a que esto no sólo responde a mejoras económicas, sino también a la necesidad de un trato digno.
“Existe un gran temor entre los empleados a ejercer su derecho de libertad sindical debido a las represalias o indagaciones de las empresas. Se requiere proteger y respaldar a los trabajadores para que puedan expresarse libremente sin temor a perder su empleo”, resalta.