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Reducción de jornada laboral: el reloj para los ajustes ya está corriendo
Quedarse de brazos cruzados no es opción, México entró oficialmente en la etapa de preparación y la fecha es clara, el 1 de enero del 2027 el nuevo límite de tiempo de trabajo será de 46 horas por semana.
Quedarse de brazos cruzados no es opción, México entró oficialmente en la etapa de preparación y la fecha es clara, el 1 de enero del 2027 el nuevo límite de tiempo de trabajo será de 46 horas.
México inició el pasado 1 de mayo formalmente un camino histórico hacia la reducción de la jornada laboral a 40 horas. Hasta el 31 de diciembre de 2026, los centros de trabajo estarán en el plazo de preparación para ajustar desde dinámicas de trabajo hasta reglamentos y políticas que permitan la implementación.
La meta es una jornada laboral de 40 horas semanales para el 2030, que busca equilibrar la vida personal y profesional de los trabajadores, exige preparación inmediata tanto de empleadores como de la fuerza laboral, ya que a partir del 1 de enero de 2027 la nueva jornada máxima será de 46 horas.
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La disminución será gradual, pero seguirá un calendario que se dividirá en tres fases: el periodo adaptativo que abarcará hasta el 31 de diciembre de 2026, la etapa de reducción que comenzará en 2027 y concluirá en 2030, y posteriormente, la consolidación.
A decir de Diego García Saucedo, socio director de García Velázquez Abogados, la diferencia entre el periodo adaptativo y de implementación es que no hay facultad de la autoridad de sancionar, pero a partir de la segunda fase sí, por lo que aconseja tener las fechas presentes y comenzar a tomar previsiones y hacer ajustes.
Comparte que en el tema del reloj checador, hay empresas que están esperando que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) emita los lineamientos y excepciones, pero recomienda no esperar pues si se deja pasar los días y en caso de que sí les apliquen las reglas, tendrán que iniciar con el tiempo encima.
“Los empleadores van a tener que llevar algún control electrónico de asistencia, salvo que tengan un giro extraordinario, muy específico y que implique que no se pueden cumplir jornadas preestablecidas como los trabajadores en buques o plataformas petroleras que están activas por días en alta mar”.
Anticipa que la autoridad laboral podría emitir una política específica o una norma oficial mexicana que establezca las características del control electrónico de asistencia, los casos de excepción y cómo deberán brindarse los datos o se podrá acceder a ellos.
¿Por dónde empezar?
Carlos Ferrán Martínez, socio director de Ferran Martínez Abogados, comparte que en este periodo las empresas necesitan revisar cuánto les va a costar el ajuste, ya sea en términos de logística, de turnos y movimientos e incluso de las inversiones que tendrán que hacer, por ejemplo, con el reloj checador.
"Hay otro tipo de cargas que habrá que asumir y ver cómo va este periodo de transición. Lo importante es ver cómo enfrentan y se adaptan las empresas, sobre todo cómo empiezan a proyectar esto a los próximos tres o cuatro años. Pero lo inmediato es ver qué tanto se están preparando para el siguiente año con la puesta en marcha”, subraya.
Asimismo, Diego García recuerda que el límite de tiempo extra permitido para este primer año permanece en nueve horas semanales, lo cual deberá considerarse en la planeación, pero en cualquier caso, las organizaciones deberán comenzar con una revisión profunda de su documentación.
“Tienen que hacer una revisión exhaustiva de toda su documentación interna, contratos individuales y contratos colectivos de trabajo, reglamentos y políticas internas, manuales de procedimientos y de operación para que estén adaptados e ir viendo el registro electrónico”, señala.
Reloj checador
Diego García puntualiza que los empleadores tendrán que poner mayor atención a los controles electrónicos de asistencia y ajustar la distribución de turnos y cuestiones operativas para brindar seguridad jurídica a todas las partes.
“No lo vean como una imposición, sino como una buena oportunidad para acreditar, ya sea la seguridad, administrativa o judicial de los horarios genuinamente trabajados, porque el objetivo es que el trabajador labore menos tiempo o reciba el pago correspondiente de horas extras”.
Puntualiza en la importancia de llevar un registro de las horas extra, ya que eso ayudará a acreditar lo verdaderamente trabajado, aunque los matices se encontrarán en las jornadas especiales que, considera, en una inspección podrían rebasar los límites, pero para ello los patrones tendrán que anticiparse.
La clave, coinciden los expertos, es no esperar a las reglas y excepciones que emita posteriormente la STPS, sino preparar el terreno desde ya, pues al final será una obligación que, de no atenderse derivará en multas.
Carlos Ferrán Martínez concluye que el éxito de la reforma se verá hasta que llegue la etapa de implementación, ya que, aunque se avecinan retos para el uso del reloj checador y las diversas interpretaciones que surgirán de la reforma secundaria, el foco debe ser la preparación, especialmente porque llegar a las 40 horas en 2030 podría no ser tan fácil.