Buscar
Capital Humano

Lectura 6:00 min

Potenciar la IA por los grupos de recursos para colaboradores

Los grupos de recursos para colaboradores pueden convertirse en aliados para acelerar la adopción de la inteligencia artificial en las empresas. Además de fomentar el aprendizaje entre pares, fortalecen la innovación, la confianza y el desarrollo de habilidades para aprovechar esta tecnología.

Los grupos de recursos para colaboradores pueden convertirse en aliados para acelerar la adopción de la inteligencia artificial en las empresas.FOTO: SHUTTERSTOCK. 

¿Conoces a Mathias Cormann? Es el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Un par de semanas atrás anunció que la inteligencia artificial no está produciendo, como tal, una “caída generalizada” del empleo en las 38 naciones que forman parte del organismo internacional. ¿En qué medida es una noticia positiva?

Así lo dio a conocer como parte de los hallazgos del informe sobre Perspectivas de Empleo para 2026. “La tasa de desempleo en la zona de la OCDE se sitúa en 4,9%, un nivel cercano a su mínimo histórico de 4,8% registrado en junio de 2023. Además, prevemos que el empleo en los países de la OCDE seguirá creciendo 0,3% este año y 0,6% el próximo", puntualizó Cormann, ante los medios de comunicación en rueda de prensa.

¿Cómo podemos ganar terreno en este contexto? A primera respuesta, diríase que debemos reforzar los programas de capacitación en inteligencia artificial, upskilling y reskilling. Sin embargo y meditándolo mejor, me parece que hay algo todavía de mayor impacto que podemos hacer y tiene que ver con una metodología conocida como Grupos de Recursos para Empleados.

Los ERGs (por las siglas en ingles Employee Resource Groups) fueron creados con una vocación enfocada en la inclusión y la diversidad en los años setenta. En las décadas posteriores han evolucionado en las corporaciones globales buscando fortalecer la integración, el sentido de comunidad y la cultura de estas organizaciones. Ya en la llamada “Era DEI” (era de la diversidad, la equidad y la inclusión), esta tendencia se convirtió en constante en por lo menos 8 de cada 10 empresas de la lista Fortune 500.

Estos grupos suelen crearse de forma espontánea, voluntaria, y convocan a los colaboradores con diferentes objetivos que responden a sus necesidades profesionales directas e indirectas. En tanto, para la organización se han identificado funciones de enorme interés para los equipos de Recursos Humanos y, en especial, en la “Era de la inteligencia artificial”.

En una primera instancia, tenemos el incremento de la capacidad para generar innovación y resultados. McKinsey, Gallup, BCG, Mercer, Deloitte y Accenture entre otras firmas internacionales de consultoría han probado y reconocido que a mayor diversidad de perfiles en el capital humano, también se producen mejores condiciones para fomentar la creatividad, la investigación, el desarrollo y, desde luego, el cumplimiento de metas.

En segundo término, tenemos a la preservación del talento. Los ERGs han demostrado de manera contundente su capacidad para responder como una alternativa ante la escalada del agotamiento laboral y fortalecer su esquema de autocuidado e incluso cuidados para su familia.

Y en tercer término, estos grupos coadyuvan en la atracción y captación de candidatos que, sin duda, se encuentran interesados en formar parte de organizaciones donde tanto el bienestar como la diversidad, la equidad y la inclusión son elementos clave de su cultura.

Veamos ahora posibilidades para integrar los ERGs al panorama de capacitación en inteligencia artificial. Pensemos, por ejemplo, en impulsar la formación de algunos de ellos con el perfil de comunidades internas de aprendizaje. El proceso ayudaría a evitar que el entrenamiento se convierta, una vez más, en una obligación distante, uniforme y desconectada del trabajo diario.

Comunidades de aprendizaje en IA

La aplicación de la metodología de los ERGs tendría que llegar más allá de los límites de ofrecer un calendario de cursos generales. Antes bien, brinda la oportunidad de crear un esfuerzo transversal, desde la función de Recursos Humanos, donde los colaboradores participen de forma voluntaria, procedentes de distintas áreas, niveles jerárquicos, generaciones y grados de experiencia digital.

La primera función de los grupos de recursos para colaboradores vinculados con la inteligencia artificial podría consistir en identificar los casos de uso que realmente son relevantes para la empresa. Esto permitirá distinguir que no todos los colegas requieren aprender programación o lenguajes o dominar conceptos avanzados o ser hábiles en el desarrollo de modelos.

En estos grupos podrán acceder a un espacio dónde comprender cómo es que la inteligencia artificial puede auxiliarles en la investigación, analizar información, preparar reportes, automatizar tareas repetitivas, mejorar la atención a clientes o fortalecer la toma de decisiones. El grupo servirá para recopilar necesidades, seleccionar retos específicos y convertirlos en pequeñas experiencias de aprendizaje.

En mi experiencia, mientras colaboraba para una empresa de consumo, creamos “strategy teams”; eran grupos interdisciplinarios con una estrategia y/o proyecto específico para trabajar en equipo. Esta es una práctica que recomiendo ampliamente para fomentar la colaboración, el alto desempeño y la apertura al aprendizaje: esto último es fundamental para la adopción y aprovechamiento de la IA, y que nos lleva al siguiente tema.

Una segunda función de los ERGs ayudará a activar la enseñanza entre pares. Considerando que en toda organización suelen existir usuarios tempranos de la Inteligencia Artificial, que experimentan y descubren aplicaciones o aprenden con mayor velocidad, hay grandes posibilidades de generar aprendizaje socializado.

En este sentido, los ERGs se pueden convertir en ambientes facilitadores para compartir prácticas, errores a evitar, prompts, soluciones y criterios de verificación. Esta cercanía reduciría la resistencia, eliminaría el temor a formular preguntas básicas y volvería más accesible el aprendizaje.

Una tercera aportación de los ERGs reside en la construcción de confianza pues entrenar en Inteligencia Artificial, además de enseñar a utilizar sus herramientas, de igual forma permitirá establecer criterios para proteger información confidencial, reconocer sesgos, revisar resultados, respetar derechos de autor, evitar decisiones automatizadas sin supervisión y saber cuándo una tarea no debe delegarse a una plataforma.

Una contribución más. Los ERGs pueden ser laboratorios dedicados a la inteligencia artificial. En ellos, es viable abordar problemas reales, probar diferentes soluciones y documentar los resultados; por ejemplo, el tiempo ahorrado, la calidad alcanzada, los errores detectados, los riesgos y aprendizajes.

Para que esta metodología tenga impacto, la empresa deberá ofrecer patrocinio, tiempo, plataformas autorizadas y reconocimiento. Y el equipo de Recursos Humanos, se hará cargo de medir la participación, la diversidad de integrantes, los casos de uso desarrollados, las habilidades adquiridas y las mejoras observables en el desempeño. El objetivo no será premiar el entusiasmo tecnológico, sino convertirlo en capacidad organizacional.

Dicho lo anterior, lo que estás por descubrir en el ámbito de la innovación a partir de las propuestas de tus colaboradores te sorprenderá.

Con más de 35 años de trayectoria, es experto senior en prácticas empresariales de cultura, liderazgo, diseño organizacional, talento, engagement y gestión del cambio. Articulista y conferencista.

Últimas noticias

Noticias Recomendadas