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La paradoja de la transformación: Más IA, mismas prácticas organizacionales
La adopción de inteligencia artificial en el trabajo avanza más rápido que los cambios organizacionales necesarios para aprovecharla. Un informe de Microsoft advierte que métricas, incentivos y culturas laborales tradicionales frenan el impacto de la IA en la productividad.
La adopción de inteligencia artificial en el trabajo avanza más rápido que los cambios organizacionales necesarios para aprovecharla.
El uso de la inteligencia artificial (IA) en el trabajo está avanzando rápido, pero la adopción acelerada plantea nuevos desafíos, uno de los más apremiantes son los cambios organizacionales para contar con nuevas métricas e incentivos que fomenten el aumento de la productividad con esta tecnología.
Este es uno de los hallazgos del último Índice de Tendencias Laborales de Microsoft. El reporte califica a esta tendencia como “la paradoja de la transformación”, porque los trabajadores están reinventando sus actividades con la IA, pero el ecosistema que los rodea no cambia.
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“Los empleados están listos para reinventar su forma de trabajar, pero el sistema que los rodea —métricas, incentivos y normas— sigue reforzando la antigua manera. Las mismas fuerzas que aceleran la adopción de la IA la están frenando”, destaca el informe.
El riesgo de no rediseñar el entorno laboral es que no se aproveche todo el potencial de la inteligencia artificial. Por ejemplo, una organización que recompensa el tiempo de permanencia, la disponibilidad constante o el volumen de actividad difícilmente incentivará el uso estratégico de esta tecnología.
Aunque la IA permita reducir tareas repetitivas y liberar tiempo de trabajo, si las empresas continúan premiando a los equipos por “estar ocupados”, responder mensajes fuera de horario o mantener procesos llenos de validaciones manuales, sólo habrá un cambio tecnológico, pero no una mejora de la productividad y un rediseño del trabajo.
Las personas están conscientes del potencial de la IA en sus funciones, un 66% de los usuarios afirma que estas herramientas las ha permitido invertir tiempo en actividades de alto valor, pero un 45% reconoce que se siente más seguro centrándose en los objetivos actuales que rediseñando el trabajo con la inteligencia artificial.
“El desafío no se limita a las herramientas o a las personas, sino que se trata de una falla sistémica que conecta el liderazgo, la cultura, las prácticas de gestión y la forma en que se evalúa el trabajo”, advierte el informe.
El cuello de botella tal vez no es la tecnología, sino el cambio organizacional en torno a ella. Este escenario puede explicar otros fenómenos, como una baja percepción del retorno de inversión en iniciativas de transformación digital o una sobrecarga laboral porque ese tiempo liberado se cubre con más actividades transaccionales.
La investigación de Microsoft indica que sólo 19% de las compañías a nivel global se encuentra en un estado denominado “frontera”, agrupa a las empresas donde tanto el uso individual de la IA como los cambios organizacionales son altos.
Para desbloquear el potencial de la inteligencia artificial en el trabajo se necesita que los líderes de negocio diseñen estrategias que incluyan nuevas métricas, incentivos y expectativas que promuevan la reinvención de las funciones con estos sistemas.
Uno de los hallazgos más destacados es que los factores organizacionales, como la cultura, el apoyo del gerente y las prácticas de talento, representan más del doble del impacto de la IA reportado en comparación con factores individuales como la mentalidad y el comportamiento.
Las empresas que logren integrar la IA y no sólo adoptarla, serán las más avanzadas y crearán más valor con una fuerza de trabajo más productiva. “Las empresas que desarrollen un nuevo modelo operativo hoy no solo avanzarán más rápido a corto plazo, sino que construirán algo más sólido, preparándose para crear valor de maneras que aún no podemos imaginar: una organización que aprende más rápido que sus competidores, acumula su propia inteligencia y se vuelve más difícil de alcanzar con cada ciclo”, concluye la investigación.