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Capital Humano

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Cuando nadie responde, todo se rompe

Lo que debería ser un sistema de claridad, exigencia y coherencia, comienza a operar con ambigüedad y es ahí donde emerge el riesgo mayor; es decir, dejar de liderar una cultura para dedicarse a administrar las consecuencias de la pérdida de la responsabilidad y rendición de cuentas.

La falta de responsabilidades claras, la evasión de conversaciones difíciles y la suavización de decisiones críticas generan una cultura de ambigüedad que afecta el desempeño..FOTO: Shutterstock

¿Has sentido que algo no está funcionando como debería, aunque en los indicadores todo parezca estable? Los procesos están definidos, los equipos operan, las evaluaciones se completan en tiempo y sin embargo, los resultados no terminan de consolidarse ni de sostenerse en el tiempo.

Cuando miras con mayor profundidad, aparece como una constante que la rendición de cuentas es difusa. Las responsabilidades no siempre están claramente asumidas, las conversaciones difíciles se postergan y las decisiones críticas se suavizan para evitar fricciones innecesarias.

De acuerdo con datos de la firma de consultoría Gallup, en su artículo Accountability Is Leadership's Greatest Weakness de Jim Harter y Corey Tatel, “el 30% de los gerentes que dice que sus líderes son excepcionales o sobresalientes al responsabilizar a todos por un desempeño excepcional tienen tres veces más probabilidades de estar comprometidos con su trabajo que aquellos que dicen que sus líderes no lo son (51% frente al 17%)”.

¿Y cómo se puede observar este fenómeno en la gestión del capital humano? En Recursos Humanos, esta condición no es menor porque cuando la rendición de cuentas (accountability por el término en inglés) se debilita en esta función, deja de ser un problema aislado y se convierte en un patrón que permea hacia toda la organización.

Lo que debería ser un sistema de claridad, exigencia y coherencia, comienza a operar con ambigüedad y es ahí donde emerge el riesgo mayor; es decir, dejar de liderar una cultura para dedicarse a administrar las consecuencias de la pérdida de la responsabilidad y rendición de cuentas.

Estas son cinco situaciones críticas previsibles: 

  1. Evaluaciones de desempeño sin capacidad de diferenciación: Cuando la rendición de cuentas es débil, las evaluaciones pierden rigor. La mayoría de los colaboradores se ubica en rangos similares de desempeño, independientemente de su contribución real. Esto genera dos efectos inmediatos; por un lado, dificulta la gestión efectiva del talento y, por otro, envía una señal clara de que el sistema no distingue con precisión entre distintos niveles de aportación.
  2. Tolerancia sostenida al bajo desempeño: La falta de rendición de cuentas suele traducirse en una baja intervención ante desempeños insuficientes. Los líderes identifican los problemas, pero no siempre actúan con la oportunidad y firmeza necesarias. Con el tiempo, esta tolerancia redefine el estándar organizacional. Lo que inicialmente era una excepción comienza a percibirse como aceptable.
  3. Procesos de promoción con criterios inconsistentes: En ausencia de rendición de cuentas, los procesos de promoción pueden verse influenciados por factores distintos al desempeño sostenido, como la visibilidad o la percepción. Esto afecta la credibilidad del sistema de desarrollo y limita la construcción de trayectorias basadas en mérito y resultados.
  4. Desalineación entre cultura declarada y prácticas reales: Las organizaciones suelen definir valores como la excelencia, la integridad y la colaboración. Sin embargo, cuando no existen mecanismos para la rendición de cuentas, estos constructos no siempre se reflejan en las decisiones. La brecha entre lo que se comunica y lo que se practica genera incertidumbre y reduce la confianza interna.
  5. Recursos Humanos con un rol limitado a la facilitación: Cuando RH no ejerce un rol activo en la exigencia de estándares, su influencia estratégica se reduce. La función se orienta a acompañar procesos, pero no necesariamente a asegurar su cumplimiento efectivo. Esto debilita su capacidad para incidir en la calidad del liderazgo y en la consistencia organizacional.

5 antídotos desde el liderazgo de Recursos Humanos

1. Convierte el desempeño en un sistema de decisiones

  • Asegura que las evaluaciones de desempeño tengan consecuencias claras y consistentes.
  • Traduce los resultados en acciones: desarrollo, compensación, movilidad o, en su caso, desvinculación.
  • El desempeño debe ser un insumo para la toma de decisiones, no un ejercicio administrativo.

2. Desarrolla la capacidad de conversación directa en los líderes

  • La rendición de cuentas se sostiene en la calidad de las conversaciones. Es necesario formar a los líderes para abordar de manera clara y oportuna los temas de desempeño.
  • Esto implica fortalecer su capacidad para dar retroalimentación específica, establecer expectativas y actuar ante desviaciones.

3. Establecer criterios objetivos y transparentes de promoción

  • Define con precisión qué significa estar listo para avanzar dentro de la organización.
  • Estos criterios deben ser conocidos, medibles y aplicados de manera consistente.
  • La claridad en los estándares fortalece la confianza en el sistema y orienta el desarrollo del talento.

4. Alinear decisiones con los valores organizacionales

  • Cada decisión relevante (como son las promociones, reconocimientos y salidas) debe ser coherente con la cultura que la organización busca construir.
  • La consistencia entre discurso y acción es un elemento central para consolidar una cultura sólida.

5. Reforzar el rol de Recursos Humanos como garante del estándar

  • Debes asumir un rol activo en la definición y sostenimiento de los estándares organizacionales.
  • Esto implica intervenir cuando estos no se cumplen y acompañar a los líderes en la ejecución de decisiones difíciles.
  • Recursos Humanos asegura la integridad de los procesos.

Takeaways

  • La rendición de cuentas es un componente central de la efectividad organizacional. Deja ver verla como un elemento complementario.
  • Sin consecuencias claras, los sistemas de desempeño pierden credibilidad y utilidad.
  • La tolerancia al bajo desempeño redefine el estándar organizacional de manera progresiva y negativa.
  • La coherencia entre valores y decisiones es clave para construir confianza interna.
  • El liderazgo de Recursos Humanos es determinante para institucionalizar la rendición de cuentas en toda la organización.

Con más de 35 años de trayectoria, es experto senior en prácticas empresariales de cultura, liderazgo, diseño organizacional, talento, engagement y gestión del cambio. Articulista y conferencista.

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