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Arte e Ideas

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El teatro afro busca dejar de ser un personaje secundario

El actor y productor Adrián Makala recuerda la discriminación que enfrentó durante la primera parte de su trayectoria y cuestiona qué tan profunda ha sido la transformación de la escena mexicana.

Adrián Malaka.

Cuando Adrián Makala, nacido en la Ciudad de México en 1975, comenzó su trayectoria como actor en los años 90, ser afrodescendiente podía convertir incluso un viaje por carretera en un episodio de violencia.

El actor, director y productor teatral relata que contadas veces en su trayectoria personal y profesional, le llegaron a cuestionar la autenticidad de sus documentos, preguntarle dónde había comprado su identificación y, al presentar su pasaporte, decirle que era falso. Confiesa que hubo insultos, humillaciones, cachetadas y golpes.

“Yo recibí todo tipo de maltrato psicológico, emocional, físico y de humillaciones que tenían que ver con mi condición de persona afromexicana”.

Adrián Malaka.

Tres décadas después, el actor, productor y creador escénico participa en la construcción de un curso institucional dedicado precisamente a explorar la presencia afrodescendiente en el teatro mexicano.

“Teatro afromexicano. Memoria, resistencia y cultura viva”, organizado por el Centro Cultural Helénico en colaboración con el Centro Nacional de las Artes y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), comenzará el 31 de agosto. Será gratuito, en línea, tendrá una duración de 20 horas y busca reflexionar sobre la historia, los aportes y las posibilidades de inclusión de las personas afrodescendientes en las dramaturgias mexicanas.

El contraste entre ambos momentos permite formular una pregunta más incómoda que la celebración de una mayor visibilidad: ¿cuánto ha cambiado realmente el lugar de los artistas afrodescendientes en la cultura mexicana?

Una población que ya no puede ser invisible

El Censo de Población y Vivienda 2020, del Inegi, registró 2 millones 576 mil 213 personas que se consideran afromexicanas, negras o afrodescendientes, un 2% de la población nacional. Fue, además, la primera vez que esta autoidentificación se incorporó al censo.

La visibilidad estadística, sin embargo, no equivale necesariamente a representación cultural.

La Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) 2022, también del Inegi, encontró que 35.6% de la población afrodescendiente de 12 años y más declaró haber experimentado discriminación durante el año previo. El propio Inegi señala que las personas afromexicanas o afrodescendientes reportaron niveles de discriminación superiores a los de la población general; 29.7% señaló específicamente la apariencia como motivo de discriminación.

En las artes escénicas hay una dificultad adicional: no existen mediciones sistemáticas equivalentes que permitan saber cuántos actores, dramaturgos, directores o productores afrodescendientes participan en el teatro mexicano, qué posiciones ocupan o qué oportunidades laborales reciben. Esa ausencia de información deja abierta una pregunta central: ¿cómo saber si la representación está aumentando si tampoco se mide quién tiene acceso a la industria?

Makala percibe, de cualquier modo, un cambio respecto de los años en que comenzó su carrera histriónica. Habla de una presencia creciente de artistas afrodescendientes en los medios, la danza y otras manifestaciones culturales, y menciona a grupos como la compañía de danza experimental Alma Cimarrona, fundada en 2018 en la Ciudad de México pero fuertemente arraigada a la tradición escénica oaxaqueña.

“Creo que hemos crecido mucho como sociedad”, dice. Pero inmediatamente agrega una condición: “Lo que viene es simplemente seguir talachándole”.

No sólo aparecer, sino contar

La historia obliga a desplazar la pregunta: no se trata solamente de saber si las personas afrodescendientes aparecen en escena, sino cómo aparecen y quién decide las condiciones de esa representación.

Ése es uno de los objetivos del curso diseñado por Makala, cuya formación académica incluye una maestría en Dirección Teatral y Producción Escénica y una tesis sobre el teatro afromexicano como herramienta de reconciliación. El programa aborda desde la construcción de un teatro afromexicano y las teatralidades africanas hasta sus resonancias en América y las posibilidades escénicas contemporáneas.

Para el creador, además, el teatro no está confinado a las cuatro paredes de una sala. Puede ocurrir en las calles, las aulas o una plaza pública, y nutrirse de las experiencias de las comunidades.

Adrián Malaka.

De ahí que la modalidad en línea tenga una implicación que va más allá de la comodidad: permite llevar una discusión que históricamente se concentró en instituciones especializadas del centro del país hacia otros territorios.

“Hace falta un trabajo pedagógico, le llamaría yo, desde el hogar”, sostiene Makala. La tarea, dice, consiste en mantenerse dispuesto a revisar lo aprendido, a que todas las personas hagan la reflexión: “A lo mejor lo que me enseñaron no está completo del todo”.

Y ahí aparece el desafío que rebasa al teatro: que existan más artistas afrodescendientes visibles no significa necesariamente que las estructuras de acceso hayan cambiado al mismo ritmo. Falta saber cuántos llegan a posiciones de decisión, cuántas historias consiguen financiamiento y cuántos pueden convertir su trabajo artístico en una trayectoria sostenible.

Makala cree que México ha avanzado. Su propia trayectoria es una forma de comprobarlo. Pero aquella memoria de los años 90 funciona también como recordatorio de que la visibilidad no es el punto final.

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  • Curso: Teatro afromexicano. Memoria, resistencia y cultura viva
  • Modalidad: en línea · Duración: 20 horas (4 horas a la semana) · Costo: sin costo · Cupo: 500 personas
  • Registro: del 4 de mayo al 24 de septiembre de 2026
  • Inicio: lunes 31 de agosto de 2026 · Finaliza: viernes 6 de noviembre de 2026
  • Más información:

https://educacionenlinea.cenart.gob.mx/teatro-afromexicano-memoria-resistencia-y-cultura-viva/

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  • 2.57 millones de personas se reconocieron como afromexicanas, negras o afrodescendientes en el Censo 2020
  • Representan 2% de la población mexicana
  • 35.6% de las personas afrodescendientes de 12 años y más reportó haber sufrido discriminación en 2022
  • 29.7% señaló la apariencia como uno de los motivos de discriminación
  • México todavía carece de una medición sistemática sobre cuántos artistas afrodescendientes participan en teatro, cine y televisión

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“Yo recibí todo tipo de maltrato psicológico, emocional, físico y de humillaciones que tenían que ver con mi condición de persona afromexicana”.

Adrián Makala, actor, director y productor de teatro

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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