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“En México encontré la independencia como artista”: Octavia Greig
La fotografía, la pintura, el collage, son las técnicas que la creadora nacida en Londres usó para tomar registro de su estancia en nuestro país, mismas que, dice, cambió su manera de asimilar el arte. La artista anglo-estadounidense expone en El Economista
EXPOSICION OCTAVIA GREIG EN EL ECONOMISTA . FOTO : HUGO SALAZAR / EL ECONOMISTA .
Es la vida cotidiana de la Ciudad de México. Todos los días, sin falta, dialogan las texturas y los colores de los inmuebles y negocios que constituyen una ciudad preponderantemente diversa, disímil, caótica, pero lo suficientemente vibrante, misteriosa y colorida para intrigar hasta el incauto. Pocas ciudades en el mundo envuelven como ésta lo hace.
Desde todas las direcciones, con el respectivo estrambotismo que es también un manifiesto, los rótulos hacen publicidad de la refaccionaria automotriz, de la carnicería, la papelería o la recaudería de la esquina. La marchanta del barrio apura la apertura, muy temprano por la mañana, de su negocio que despabila y, ayudado de huacales de madera, se extiende hacia la banqueta. En la esquina con una calle de nomenclatura Zaragoza, sus bardas anuncian contrataciones de grupos musicales e indican que allí es posible contratar servicios de filmación de eventos y también se hacen impresiones de volantes y tarjetas de presentación. Una mujer va cargando una cruz, una cruz de cempasúchil en temporada de muertos.
Son escenas inmortalizadas en equilibrio entre pintura, fotografía y collage que calza perfectamente con las exigencias representativas del eclecticismo mexicano que habita la epidermis de sus muros antiquísimos, los que llevan a cuestas decenas de capas de pintura con anuncios del pasado, una gráfica mundana que quizás pueda convertirse a materia de interés para la arqueología del futuro.
Es un esbozo de las piezas que la artista anglo-estadounidense Octavia Greig (Londres, 2000) expone en el vestíbulo del diario El Economista, en el Pedregal, y las cuales son producto de la estancia de seis meses en la capital mexicana entre 2023 y 2024 o, mejor dicho, el transcurso de una historia de afección. La muestra lleva por nombre "First Encounters: Rhythm of the Street — An Ode to Mexico" y está abierta para todo el público.
Amor a primera vista
“Nunca antes había estado en la Ciudad de México. Llegué aquí en 2023 gracias a la invitación para participar en una exposición colectiva. Yo recién me había graduado de la escuela de arte, me aventuré a lo que no era una residencia prolongada pero se fue transformando en una. La invitación me trajo inicialmente por 30 días, tiempo en el que yo debía producir la obra a exponerse. Pero la experiencia en esta ciudad me facilitó otra decisión imprevista: me quedé seis meses aquí porque me sentía profundamente inspirada por todo lo que observaba en las calles”, relata la egresada del Camberwell College of Arts, en Londres, y quien actualmente reside en Nueva York.
Greig camina hasta sus obras, como la encargada de presentarlas en sociedad. Con potestad única se aproxima a sus cuadros e invita a observar los detalles del trabajo mixto: primordialmente, la fotografía, la de un arbusto o de un rostro recortados y pegados sobre el lienzo, conviviendo con un árbol dibujado por la artista como quien evita igualar del realismo sino que lo abstrae, lo procesa y ofrece su interpretación, una carta de amor e intriga.
“Mi trabajo”, justifica, “se fundamenta en la inmediatez de la fotografía sobre cosas que llaman mi atención en el espacio urbano. A partir de esto, hago collages digitales que se convierten en los planos compositivos de mis pinturas en técnica mixta. Todo está cuidadosamente recortado y ensamblado. Trato de capturar la esencia del espacio que observo y de las personas; trato de absorberlo y luego plasmarlo en la obra”.
Treinta días no fueron suficientes para la cosquilla artística de Greig: “Me enamoré de México. Es un lugar un poco caótico, pero ¿cómo no amar el caos? De alguna manera ése es mi trabajo, administrar el caos que observo y llevarlo a la obra. Aquí pinté piezas de las que me siento profundamente orgullosa. México fue el lugar donde cobré confianza sobre mi trabajo artístico, donde encontré la independencia como artista, distante de las reglas de la academia. En México aprendí lecciones fundamentales para mi práctica”.
Aquí basta con asomarse por el rellano de la puerta, asegura Greig, “para advertir un país intrigante, con personas increíbles y una historia visualmente potente. La sensación de independencia se percibe por todos lados, a diferencia de Londres, donde las cosas son más corporativas. Aquí, en cambio, cada negocio tiene su anuncio personalizado. Eso me encantó: observar el trabajo a mano, mucho más artesanal, y cómo la historia y las tradiciones terminan filtrándose en la obra misma”.
“Coleccionar es puramente instintivo”
Dos pintores, David Hockney y Lucian Freud, y una escritora, Susan Sontag, son las influencias artísticas y filosóficas más poderosas sobre la obra de Octavia Greig. Así lo comparte durante la presentación de su obra en el espacio expositivo de El Economista.
“Sontag decía que coleccionar fotografías es coleccionar partes del mundo. Y a mí me interesa eso: la noción de coleccionar cuando es puramente instintivo. Es decir, a lo largo de los siglos los seres humanos hemos recolectado objetos por puro instinto de supervivencia. Coleccionar es un acto esencialmente físico, emocional y social. Aunque la mayoría de las personas hoy en día colecciona imágenes digitales, en su celular, para mí no hay colección si no es a través de la cámara fotográfica, porque es como mi tercer bolígrafo”, destacó Greig en la ocasión.
Después de la estancia en México, Greig se mudó a la Gran Manzana para iniciar una residencia en el Times Square Space, “proyecto en el que sigo trabajando, pero planeo volver a México, porque aquí hice muchos amigos y es ya una parte fundamental de mi vida”, concluye.
La exposición
"First Encounters: Rhythm of the Street — An Ode to Mexico"
Artista: Octavia Greig
Sede de El Economista
Av. San Jerónimo 458, colonia Jardines del Pedregal