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Científicos detectan contaminación por mercurio en yacimientos mayas más antiguos

Para los antiguos mayas, el cinabrio —un mineral de color rojo intenso— tenía un profundo significado sagrado, ya que representaba la sangre, la vida y el alma. Lo utilizaban como pigmento en murales y templos, al tiempo que lo empleaban en ceremonias y ritos funerarios.

Las muestras revelaron un pico de mercurio en Cobá que comenzó alrededor del año 250 dC y se prolongó unos 150 años, coincidiendo con el inicio de la edad de oro de la civilización maya.

Para los antiguos mayas, el cinabrio —un mineral de color rojo intenso— tenía un profundo significado sagrado, ya que representaba la sangre, la vida y el alma. Lo utilizaban como pigmento en murales y templos, al tiempo que lo empleaban en ceremonias y ritos funerarios.

Lo que no sabían es que el cinabrio está compuesto principalmente por mercurio, que puede ser altamente tóxico.

Investigaciones anteriores demostraron cómo el mercurio procedente del cinabrio dejó una contaminación duradera en los yacimientos de ciertas ciudades mayas antiguas, como Tikal, en Guatemala.

Un nuevo estudio revela que esta contaminación estaba más extendida de lo que se creía y documenta cómo el mercurio, tras filtrarse al suelo y a las masas de agua circundantes, resultó mortal para muchos organismos acuáticos.

Los investigadores obtuvieron muestras de núcleos del subsuelo de lagos en dos antiguas ciudades mayas situadas en la península de Yucatán, en México: el sitio de Cobá —ampliamente estudiado— y el de Xcach, poco conocido.

Las muestras revelaron un pico de mercurio en Cobá que comenzó alrededor del año 250 dC y se prolongó unos 150 años, coincidiendo con el inicio de la edad de oro de la civilización maya, conocida como el Período Clásico.

En Xcach, se produjo un pico entre los años 125 y 200 dC, poco antes del Período Clásico. A continuación, un segundo pico aproximadamente al mismo tiempo que el de Cobá, y un tercer pico entre los años 535 y 820 dC, que se prolongó hasta aproximadamente el final del Período Clásico.

El estudio documenta la contaminación por mercurio en las tierras bajas del norte maya, una región en la que hasta ahora los registros sobre el mercurio eran escasos, y revela algunas de las concentraciones de mercurio más elevadas registradas de la época maya.

Muchas de las grandes ciudades mayas se derrumbaron y fueron abandonadas al final del Período Clásico. Se han planteado diversas hipótesis para explicar esta catástrofe, entre ellas el cambio climático y las guerras. La nueva investigación sugiere que el envenenamiento por mercurio fue un factor adicional.

"Nuestro estudio muestra que, durante siglos, en los alrededores de Cobá y Xcach se superaron con creces los niveles máximos permitidos por la normativa moderna en materia de toxicología y contaminación", afirmó el paleolimnólogo Matt Waters, profesor de ciencias ambientales en la Universidad de Auburn, Alabama, y autor principal del estudio publicado en la revista Science Advances.

"Además, medimos múltiples marcadores biológicos en los sedimentos —como bacterias, algas, cianobacterias, organismos con concha y mosquitos—, todos los cuales disminuyeron o desaparecieron de los lagos, lo que significa que el mercurio se había introducido en múltiples niveles de la cadena alimentaria", explicó Waters.

Intoxicación por mercurio

El mercurio en el organismo humano puede dañar el sistema nervioso central, el cerebro, los riñones, los pulmones y el corazón.

"Aunque no lo demostramos en nuestros registros de sedimentos, este movimiento trófico implica que el pueblo maya podría haber estado expuesto al mercurio a través del consumo de agua o pescado", afirmó la coautora del estudio, Savanna Wooten, investigadora posdoctoral del Centro Jones en el centro de investigación de Ichauway, en Georgia.

"Esta investigación no aporta pruebas suficientes para vincular directamente el mercurio con la desaparición de las ciudades mayas de la época Clásica. Sin embargo, añade un factor de estrés más a la creciente lista de presiones ambientales y climáticas que, según se ha documentado, coexistieron con los mayas del Período Clásico", señaló Wooten.

Se estima que Cobá tuvo una población de entre 60,000 y 90,000 personas durante el Período Clásico. Se trata de un yacimiento arqueológico en la selva muy conocido y visitado por numerosos turistas, que alberga una de las pirámides antiguas más altas de Yucatán.

Se sabe menos sobre Xcach, un yacimiento situado en terrenos privados que cuenta con múltiples pirámides y estructuras y en el que se han realizado muy pocos trabajos arqueológicos.

El cinabrio es un mineral de sulfuro de mercurio de origen natural y pudo haber sido un importante producto de intercambio en lugares como Cobá y Xcach, donde no abunda de forma natural, según los investigadores.

Los mayas forjaron una de las grandes civilizaciones del Nuevo Mundo precolombino, que prosperó en una amplia zona de México, así como en Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.

Entre otros logros, construyeron estructuras monumentales, crearon grandes obras de arte, alcanzaron un sofisticado conocimiento de la astronomía y las matemáticas, elaboraron un calendario avanzado y desarrollaron un intrincado sistema de escritura.

"Su longevidad como cultura y su desarrollo en ciencia, construcción y arte son tan amplios como elegantes. El cinabrio habría sido un pigmento que aportaba belleza y cultura a este pueblo", afirmó Waters.

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