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Arte e Ideas

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El Centro Médico Académico: Un modelo educativo que reta a la formación de especialistas

Bajo el liderazgo de TecSalud, el modelo de integración entre práctica clínica, investigación científica y educación busca erradicar la fragmentación del sistema de salud y preparar médicos para la era de la inteligencia artificial, explicó el doctor Guillermo Torre, en el IFE Conference del Tec de Monterrey.

Doctor Guillermo Torre Amione, rector de Tec Salud.Cortesía

En un mundo donde la medicina y las nuevas herramientas tecnológicas evolucionan a una velocidad sin precedentes, la pregunta ya no es cuánto sabe un médico, sino cómo se formó para enfrentar lo desconocido. Durante su reciente conferencia en el marco del IFE Conference del Tecnológico de Monterrey 2026, el doctor Guillermo Torre Amione, rector de TecSalud, presentó una hoja de ruta para transformar la educación médica en México y América Latina, centrada en un concepto revolucionario: el Centro Médico Académico (CMA).

La excelencia clínica como cimiento

Para Torre Amione, la educación médica en la región padece de una desconexión estructural. La tesis central de su propuesta es tan simple como profunda: "Solo garantizamos la mejor experiencia formativa si podemos, desde un punto de vista educativo, garantizar que un enfermo esté recibiendo la mejor atención clínica".

Esta declaración desafía el modelo tradicional en el que los estudiantes de pregrado y posgrado son enviados a hospitales donde la escuela de medicina no tiene control sobre los procesos de calidad. "Si queremos excelencia formativa, la escuela tiene que meterse en lo que pasa en el hospital para asegurar que una persona reciba el tratamiento adecuado", enfatizó Torre. Según el rector, la formación sufre cuando el alumno se expone a prácticas fragmentadas y a sistemas que no miden sus resultados.

El desafío de la "era ChatGPT"

El especialista en cardiología compartió cómo la tecnología ha roto el monopolio del conocimiento médico. Recordó que hace 30 años, un académico podía dar una plática y nadie tenía la capacidad de retar su conocimiento en tiempo real. Hoy, la realidad es distinta.

"Hoy en la mañana, al pasar visita, hice un comentario sobre un paciente y el residente a mi lado sacó ChatGPT y me dijo: 'No, doctor, los betabloqueadores sí previenen la fibrilación auricular en pacientes operados del corazón'. Esa es nuestra realidad actual", relató con humor y agudeza.

Esta democratización de la información, sumada a avances como la cirugía robótica y los implantes de válvula aórtica mediante punciones mínimamente invasivas (TAVI), exige un médico que no sea un mero contenedor de datos, sino un profesional con criterio clínico superior. "El entrenamiento va a cambiar radicalmente porque todos tenemos acceso a nuevas formas diagnósticas. El reto es convertir a esos jóvenes en médicos de verdad, no solo en conocedores de información".

Formación académica in situ TEcSalud.Cortesía

El termómetro de calidad: la transparencia

Uno de los puntos más críticos de la ponencia fue la falta de indicadores de calidad en el Sector Salud en México, donde el 85% de los hospitales privados tienen menos de 40 camas, lo que limita el volumen y la experiencia formativa.

Torre hizo un llamado a la transparencia radical. "Si tú vas al doctor y te dicen que la probabilidad de un evento adverso es del 1%, pero los datos reales muestran que ese hospital tiene un 10% de mortalidad, ¿te someterías a esa cirugía?". Actualmente, la mayoría de los médicos y hospitales en la región operan sin transparentar estos resultados. En TecSalud, el modelo se basa en medir y publicar indicadores, lo que permite una retroalimentación constante para los residentes. "La transparencia es el termómetro más importante de la calidad y el pilar que crea una nueva habilidad en el joven en formación: la capacidad de autocrítica y mejora continua".

La validez del Centro Médico Académico se puso a prueba durante la pandemia. Al dedicar un hospital exclusivamente a la atención de Covid-19, TecSalud logró una tasa de mortalidad del 10% en pacientes críticos, frente a cifras que rondaban el 50% en otros sectores.

"¿Por qué se logró esto? Porque vivimos el modelo de Centro Médico Académico. Teníamos grupos colaborativos, protocolos de atención estandarizados y estudiantes y residentes integrados totalmente en la práctica", explicó Torre. Este entorno generó investigación traslacional de alto impacto y demostró que la inversión en investigación no es un lujo, sino una necesidad creativa. "El no hacer investigación genera una falta de creatividad que afecta la formación. La investigación tiene un valor por sí misma, independientemente del logro, por el rigor mental que impone".

El futuro

Hacia el final de su intervención, el doctor Torre anunció que el Tecnológico de Monterrey reforzará esta visión con una inversión ambiciosa. Se proyecta un campus de Ciencias de la Salud, con escuela de medicina y un centro de investigación contiguo al hospital clínico. El objetivo es eliminar las barreras físicas y conceptuales entre las ciencias básicas y la atención al paciente.

Nuevo campus de Ciencias de la Salud, de próxima apertura.Cortesía

Sin embargo, el rector dejó claro que los edificios son secundarios frente a la mentoría. "El profesor va a ser un mejor mentor si está satisfecho con su trabajo y si tiene la capacidad de inspirar al joven a convertir lo extraordinario en algo esencial".

Pero la visión del doctor Torre Amione para TecSalud no es solo un plan institucional, es una crítica constructiva al sistema de salud latinoamericano. Al proponer instituciones sin fines de lucro, con modelos de práctica grupal y una integración total con la academia, Torre busca formar médicos capaces de competir globalmente.

"El contenido es importante, pero no es suficiente. La formación requiere de un entorno clínico que garantice la atención y de profesores que sean ejemplos de carácter", concluyó. La meta es clara: que los hospitales dejen de ser sólo lugares de servicio para convertirse en santuarios de conocimiento donde la salud se transforma a través de la ciencia y la ética.

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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