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Arte e Ideas

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Viene a México magna exposición de Saramago

Presenta el miércoles en la librería Rosario castellanos del FCE los apuntes de blog de su esposo "El último cuaderno".

La consistencia de los sueños, exposición sobre la vida y obra de José Saramago será montada en México antes de que terminé este año, aseguró con una sonrisa en el rostro, la periodista Pilar del Río, viuda del escritor portugués.

"La exposición es de la Fundación César Manrique y yo estoy encomendada, pues he visto cómo funcionó la expo en Brasil y Portugal, para ver los sitios posibles en los que pueda montarse la exposición en México. Eso lo haré esta semana. Pero es seguro: la exposición va a venir antes de que acabe el año. Conaculta asumió la exposición desde el primer momento, ellos la quieren. Pero yo quiero ser siempre muy respetuosa con el dinero público, que sí tiene que ir a la cultura, pero cuanto más se comparta mejor.

Estamos buscando otras fuentes de financiación para repartir juego: así va a ser, mejor", dijo la traductora de la mayor parte de la obra de su esposo.

En su vigente visita a nuestro país, Pilar del Río ha participado en varios eventos la última semana: la presentación de la película José y Pilar, de Miguel Gonçalves, en el Festival de Cine de Guadalajara; el jueves pasado, en el acto Voces de mujer, en el que participaron personalidades como Ely Guerra, Ofelia Medina, Irene Azuela y Lydia Cacho.

Y este miércoles 6 de abril, a las 19:30 hrs en la librería Rosario castellanos del FCE (Tamaulipas 22, Condesa) presentará junto al escritor Héctor Aguilar Camín, el libro El último cuaderno (Alfaguara), compilación de textos escritos entre marzo de 2009 y junio de 2010 por José Saramago para su blog personal.

El último cuaderno: la última frase

Pilar destila brío, fuerza y entusiasmo. Con toda su elegancia, su buen humor, su aguda inteligencia y, sobre todo, su sinceridad, Del Río se conmueve cuando recuerda a su esposo. La mayoría de las veces se congracia con quienes lo conocieron, se felicita: "somos muy afortunados de haber sido sus contemporáneos", dice. Pero ese dolor que es también paz se cuela tras sus anteojos. La voz se le entrecorta, se quita las gafas para enjugarse unas lágrimas incipientes, todavía contenidas, cuando recuerda el momento en que Saramago le pidió que escribiera la última entrada de su blog, publicada el 2 de junio de 2010, 16 día antes de su muerte.

Por aquellas fechas, una flotilla tripulada por activistas de diversas nacionalidades, se había hecho a la mar para llevar ayuda humanitaria a Palestina con la osadía de buscar romper el cerco terrible impuesto por el estado de Israel.

Recuerda Pilar: "El había sido invitado pero no podía ir porque estaba muy enfermo. Y no sabía si había ido otro escritor invitado. Ese día estábamos viendo el noticiero delante del televisor, viendo la noticia con mucha atención y de pronto el conductor anunció que entre la tripulación de la flotilla iba el escritor sueco Henning Mankell. José se quedó mudo, sentado se echó para atrás, y se le cayeron dos lágrimas. Me dijo: 'Pilar, quiero una entrada en mi blog. Pon solo: Obrigado, Mankell (Gracias, Mankell)'.

"Para el era como si Mankell hubiera salvado a todos los escritores en aquel acto de valentía, que era meterse en esa flotilla, la cual llevaba: lápices, papel, básicamente material escolar y algo de ropa, y fue bombardeado", dice la traductora, luego hace una pausa, se quita los lentes, toma aire y sigue:

"El sintió que Mankell le había salvado la cara a todos los escritores. Y esas fueron sus últimas palabras para el blog", recuerda Del Río.

Luego, más dura, Pilar recordó a algunos periodista mexicanos que calificó como "simplificadores, pérfidos y malditos", que dijeron en aquel momento que Saramago era antijudío. "Saramago era demasiado inteligente para serlo, antisemita para nada; antisionista sí", añadió con severidad.

A Saramago le regalé un continente

Saramago conocía México y Brasil desde antes de conocer a Pilar. Pero no había visitado todo Latinoamérica: "Yo le afiancé esa relación con México y Latinoamérica. A Saramago yo le regalé un continente. Y lo recorrimos desde el Río Grande hasta la Patagonia. Solo conocía México y Brasil. El resto lo conoció conmigo", dijo Pilar del Río.

México es un país muy complejo pero, como buena periodista, informada de lo que ocurre en el mundo, sabe que el país padece problemas de violencia e inseguridad. La novela inconclusa de Saramago de nombre Alabardas, alabardas; espingardas, espingardas, alude a la fabricación de armas pero sobre todo a la nobleza de un ser humano: hacer bien su trabajo. El problema de cómo se producen instrumentos de matanza podría ser (podría porque Del Río no quiso adelantar nada) un tema de esa novela que haría eco en nuestro México, otrora la región más transparente del aire, según Humboldt y Fuentes.

Con estas ideas de fondo, Pilar del Río, antes de lanzarse a hacer una crítica a los gobiernos ("los gobiernos no me interesan rigurosamente nada"), pone el ojo en los ciudadanos: "Yo miro los coches en México y veo que adentro va una persona por auto. Y digo: 'eso debería de estar penado, si vas en un coche privado te llevas a cuatro personas'. Ah, pero las otras tienen que ir a trabajar: reivindiquemos los trasportes públicos. ¿Los ciudadanos qué están haciendo para que la región sea más transparente? ¿cómo votan? ¿qué hacen en su casa o en su calle? ¿qué le exigen a sus gobernantes? ¿cuántos frigoríficos tienen contaminando?"

La preocupación por los derechos humanos, el desarrollo de la conciencia y las exigencias cívicas son las que hoy en día la mueven como miembro de la Fundación José Saramago. Pilar del Río adelantó que en un futuro próximo vamos a oír hablar mucho de esta fundación en México.

"Somos una fundación que es muy ambiciosa. Pretendemos llegar a todas las conciencias y los confines del mundo. Vas a oír hablar mucho de nosotros en un futuro próximo con relación a México. Porque nuestra ambición es desmedida aunque nuestras fuerzas son pocas. Pero José Saramago escribió un libro: Memorial del convento, en la cual uniendo voluntades una máquina voló. Nosotros vamos a poner no una sino muchas máquinas", afirmó.

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