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Arte e Ideas

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Un viaje por los articuentos de Juan José Millás

El escritor y periodista español se presentó ante un grupo de jóvenes en la FIL Guadalajara como parte del ciclo Mil jóvenes con… para compartir sus relatos y, sobre todo, intercambiar puntos de vista con una nueva generación de lectores.

El título de la actividad siempre llama la atención: Mil jóvenes con… Es, ya se sabe, un título y nada más: en el auditorio Juan Rulfo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara entran poco más de 500 personas. Y lo de jóvenes también es un recurso retórico: este miércoles el escritor y periodista español Juan José Millás se presentó ante un público integrado por jóvenes y adultos por igual que, también por igual, escucharon, rieron e intercambiaron idas a partir del libro Articuentos completos.

La encargada de llevar el diálogo fue la periodista chilena Vivian Lavín, quien al presentar a Millás explicó que el ejercicio del periodismo había permitido a éste conversar con muchas personas y acercarse de este modo a la otredad, para descubrir aspectos invisibles, pero al mismo tiempo reveladores, de sus entrevistados .

Después de esta breve presentación, cedió la palabra a Millás, quien apuntó que, para hacer esto más entretenido , daría lectura a algunos de los articuentos, cuyo nombre viene de la mezcla de las palabras artículo y cuento y que constituye, explicó, una mezcla híbrida entre realidad e irrealidad . Y acto seguido, comenzó a desgranar una serie de historias que lo mismo incluyó a un hombre que llegaba al clímax en el sexo con la palabra exhaustivamente que una disertación sobre la caca , pasando aleatoriamente por una mujer que tomó viagra y experimentó una erección fantasma . Las risas se sucedieron una y otra vez, acompañando, y a veces interrumpiendo, la lectura de Millás.

En el público había de todo. Desde los verdaderamente interesados en el encuentro con Millás, hasta los verdaderamente interesados en dejar evidencia de su asistencia al evento, misma que dejaban plasmada en una fotografía para, acto una vez capturada la imagen, abandonar el lugar. Y es que para nadie es un secreto por aquí: muchos maestros de preparatoria mandan a los alumnos a las actividades de la FIL a cambio de algún punto adicional en las evaluaciones por venir.

Tras casi una hora de lectura, Vivian Lavín abrió la ronda de preguntas. El primero fue Alejandro, quien preguntó a Millás si acostumbraba a escuchar conversaciones ajenas para escribir. La verdad no, la gente no dice nada interesante. Los diálogos parecen reales, pero no lo son. Si la gente hablara como en las novelas, el mundo sería diferente . Después de esta intervención Lavín tomó la palabra para cuestionar a Millás sobre su interés por la infancia, tema recurrente en muchos de sus textos. Acabo de escuchar un poema , respondió Millás, que decía: ‘Recuerdo mi infancia como el deseo de estar en otra parte’. Y reflexionando sobre esto, creo que yo pienso en mi infancia precisamente por eso: porque logré fugarme de ella .

Y vinieron más preguntas de la gente: sobre la ironía, sobre los temas de los articuentos en específico, el de la caca sobre el oficio periodístico y la tentación de mezclar en él la ficción, sobre su llegada a la escritura. A todas Millás respondió de buena gana: La ironía es un recurso retórico para acercarse a la realidad. Mientras más dura sea ésta, más cabe la ironía. Es eficaz, literariamente hablando ; El tema de la caca es como cualquier otro. Aquí la pregunta sería por qué la gente se niega a abordar ciertos temas, como la muerte ; Mezclar la invención en un reportaje periodístico es una tentación que no se debe considerar nunca. Jamás. Cuando hago un reportaje cuento lo que veo y oigo ; Llegué tarde al periodismo. Y llegué tarde porque me daba miedo: me gustaba demasiado .

Por esa línea se desenvolvió la plática entre los mil jóvenes, que no eran ni mil ni eran jóvenes todos, y Juan José Millás y sus articuentos, que no son artículos ni cuentos, sino ambas cosas. Al final, los aplausos sirvieron para constatar que, más allá de números y géneros, todos, incluido el autor, la habían pasado bien.

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