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Sé ciudadano: Denise Dresser
Edúcate sobre tus derechos democráticos y ejércelos; debes ejercer tu poder de control y castigo para rescatar al país de la regresión autoritaria que amenaza a su flaquita democracia, expone la autora del libro ““¿Qué sigue? 20 lecciones para ser ciudadano ante un país en riesgo”, editado por Aguilar.
La flaquita, poquita democracia mexicana, asiste a una coyuntura en la cual está siendo amenazada por un presidente que quiere regresarnos al viejo régimen de control y omnipotencia de partido dominante, plantea la politóloga Denise Dresser.
Entrevistada con motivo de la puesta en circulación de su libro más reciente “¿Qué sigue? 20 lecciones para ser ciudadano ante un país en riesgo”, editado por Aguilar, señala que hoy la resistencia debe provenir de ciudadanos informados que se rehúsen a ser manipulados, de académicos y científicos armados con datos, de feministas que rechazan la militarización machista…. En ellos se encuentra la resiliencia para reconstruir a futuro.
En este libro ofrece argumentos e ideas para ejercer una ciudadanía valiente ante lo que llama el autoritarismo del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y de cualquier nuevo tlatoani por venir.
Le habla de tú al lector para llamarlo a ejercer su poder de control y castigo para rescatar al país: “Sé ciudadano. Edúcate sobre tus derechos democráticos y ejércelos”.
Dice que México todavía puede ser el país anhelado, el que debate datos, busca entender problemas, legisla soluciones, institucionaliza conflictos y combate corrupciones endémicas.
—Usted comienza este libro diciendo que lo escribió con urgencia. ¿Por qué era urgente un libro como este?
—Porque estamos en una coyuntura crítica, en la que muchos no se han dado cuenta que esa democracia fallida, flaquita, poquita, que habíamos logrado construir en los últimos 30 años, con el esfuerzo de millones de mexicanos, está ahora siendo amenazada, destruida por un partido y un presidente que quieren regresarnos al viejo régimen de control, de omnipotencia, de partido dominante.
Muchos mexicanos no se acuerdan o no vivieron lo que vivimos nosotros en los años 70, en los 80, cuando no había un Instituto Nacional de Acceso a la Información o un Instituto Nacional Electoral; cuando no había una Suprema Corte de Justicia de la Nación, que comenzaba a mostrar visos de autonomía; cuando no había prensa independiente que hacía investigaciones revelando corrupción en este sexenio y en sexenios anteriores.
—Ha dicho usted es un libro muy personal…
—Es un libro muy personal, porque no solo describo lo que ha estado ocurriendo, sino también reflexiono sobre lo que ha pasado conmigo, como activista, como crítica, como mujer en estos cinco años y creo que las experiencias como la de ser sacada del Zócalo, de ser señalada constantemente en la mañanera, de ser agredida en la calle por quienes piensan que ya soy un enemigo existencial o una traidora a la patria, son ejemplos emblemáticos de lo que está sucediendo en el país y que es preocupante.
—¿Por qué es importante recordar o investigar de dónde venimos y cuánto nos ha costado como país salir de ahí? Me refiero a cómo era el ejercicio del poder político.
—Lo describo en el libro. Hay un capítulo que se llama “Di no al viejo régimen” y otro que se llama “Rechaza la regresión”, porque, este país era un país donde el presidente actuaba como se le daba la gana: No había un Congreso que fuera un contrapeso. La SCJN estaba doblegada, no había una Comisión Nacional de Derechos Humanos que vigilara al gobierno. La prensa estaba comprada o eran muchos medios soldados del régimen.
Eso inhibió durante muchos años, circunscribió nuestros derechos; llevó a crisis rutinarias.
Cuando no hay contrapesos al poder de un solo hombre, ese hombre, si comete errores, esos errores los paga la población.
Entonces, hay un recordatorio en diversos capítulos de los costos que entraña perder las conquistas democráticas de mi generación.
—¿A qué debemos aspirar como ciudadanos?
—Pues a consolidar lo que habíamos logrado; a limpiar y mejorar lo que no había funcionado. El libro no hace una apología del pasado. Es bastante crítico con los gobiernos de la transición, porque argumento que los errores del PRI y el PAN llevaron a la elección de Andrés Manuel López Obrador.
Lo que dejaron de hacer o lo que hicieron, produjo un contexto de rechazo a la clase política, a los partidos.
Doy una serie de recomendaciones de di no a los nuevos saqueadores, que la mafia en el poder no ha terminado de existir, simplemente se reinventa con nuevos miembros o con los viejos miembros.
Hablo de la importancia de defender lo público, incluyendo el Zócalo, del cual me sacaron a golpes y a gritos simpatizantes de Morena por considerarme traidor a la patria, cuando he sido crítica de este gobierno, pero como lo he sido en otros gobiernos.
—Usted señala que hoy toca combatir los resortes autoritarios. ¿Quién va a defender la democracia mexicana y qué implica defender la democracia mexicana?
—Los resortes autoritarios son los que permiten la perpetuación de los viejos problemas, el clientelismo, la falta de transparencia, gobiernos que no rinden cuentas.
Y dado que esa clase política de cualquier ideología, de cualquier posicionamiento que se diga o de derecha o de izquierda, en realidad lo que oculta es la misma tentación autoritaria en la que suelen caer todos los partidos, hoy más visible que nunca, en el partido que nos gobierna.
Cómo esos partidos y en particular el partido en el poder, no tienen incentivos para cambiar su forma de actuar. ¿A quién le toca responder la tarea de qué sigue? Le toca a la ciudadanía, a una ciudadanía que muchas veces ha sido indolente. Incluso digo en el libro, no te vuelvas porrista, detecta la propaganda, a terminar con el tlatoani o la tlatoani; a defender las instituciones por encima de las imposiciones.
—Qué explica que haya ciudadanos que hayan decidido creer, creerle al presidente y evitar la evidencia cuando contradice lo que él dice?
—Creo que lo que vincula al presidente López Obrador con muchos de quienes lo apoyan, es un sentido de emoción, de fe, de esperanza, de carisma, y, aunado a ese aparato propagandístico que es la mañanera, hay demasiados que se han dejado seducir por el autoritarismo disfrazado de preocupación por los pobres.
—¿Cuáles van a ser las consecuencias de no solamente de aceptar las mentiras en las que incurre el presidente, sino la destrucción de instituciones, los controles democráticos y cuál va a ser la responsabilidad de haber aceptado esto? ¿Hay alguna responsabilidad en los ciudadanos de aceptar esto?
—Por supuesto, responsabilidad de ciudadanos y también de comentaristas, de intelectuales, de moneros, que han demostrado una falta de congruencia con el compromiso democrático que es alarmante.
El último capítulo del libro se llama “Demócrata congruente se une al contingente”, porque le han permitido a Andrés Manuel López Obrador una serie de cosas que jamás le hubiéramos permitido a presidentes como Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Ojalá hubiéramos aprendido de la historia. Los presidentes sin límites en México han producido debacles económicas, debacles políticas y nos han metido en hoyos de los cuales ha tomado mucho tiempo salirnos.
—¿Esta situación termina el 30 de septiembre del 2024? ¿Podemos decir, bueno, pues nos salió malo este presidente, ya vendrá otro?
—No. Creo que el gran tema es la elección y la sucesión porque si Claudia Sheinbaum decide ser tan solo una calca del gobierno de Andrés Manuel López Obrador e instrumentar el famoso plan C, que es profundamente regresivo, pues será otro sexenio de seguir cavando el hoyo en el que estamos y de seguir agrediendo y seguir desmantelando conquistas generacionales, imperfectas que necesitaban ser fortalecidas.
Creo que este era el sexenio del fortalecimiento institucional, de limpiar las malas prácticas dentro de las instituciones, de volverlas más robustas, más autónomas, no al revés.
Entonces es un llamado ciudadano para corregir el rumbo.
Termino el libro diciendo: La pregunta que sigue la tienes que responder tú. Tú, ciudadano y saco a colación mi libro favorito, “El señor de los anillos”, de cómo esa hermandad de los anillos tuvo que unirse para destruir el anillo del mal y ese anillo del mal sigue presente en México: el autoritarismo, el clientelismo y todos los ismos, el militarismo. Hay que llevar el anillo a Mordor y destruirlo y tienes que ser tú, tú el que llegó hasta aquí leyendo.