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Arte e Ideas

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Restaurante Frida Kahlo, una experiencia gastronómica multisensorial

El restaurante Frida Kahlo ofrece una experiencia interactiva en la que con la ayuda del videomapping se integra la obra de la artista mexicana a un menú preparado para los comensales en una sala especialmente preparada para la cena. 

Foto EE: Antonio Becerril

En la Quinta Avenida de Playa del Carmen, se encuentra el museo y restaurante Frida Kahlo. El recinto se inauguró este año con motivo del centenario del nacimiento de Kahlo y el proyecto quiere acercar a los turistas y visitantes de la Riviera Maya a uno de los íconos del arte mexicano más importantes del Siglo XX. 

Primero, está el museo dedicado a la vida y obra de la artista. Por las condiciones climáticas y debido a que muchas de las piezas de Kahlo pertenecen a colecciones privadas o están albergadas en otros recintos, el museo no cuenta con ninguna pieza original. Sin embargo, el museo hace un recorrido de sus obras más importantes e incluye algunas instalaciones relacionadas con la artista. 

La curaduría abarca toda la obra de Kahlo y aborda los aspectos más importantes de su vida, desde sus problemas de salud hasta su complicada relación amorosa con el muralista Diego Rivera. 

A momentos, la parte transgresora de la artista se cuela entre sus imágenes más conocidas y que han sido plasmados en objetos y ropa, como “Las Dos Fridas”, “La Columna Rota”, “Viva la Vida”.  

El restaurante ofrece una experiencia interactiva en la que con la ayuda del videomapping se integra la obra de Kahlo al menú preparado para los comensales en una sala especialmente preparada para la cena. 

Cada platillo integra la personalidad de Frida y hace referencias a su obra como el “Viva la Vida”, una ensalada con corazones de sandía dulce con yogurt, un sorbete de mango, arúgula y albahaca. 

El plato principal cuenta con una variedad de sabores que incluye lengua de res, pulpo y una croqueta de cangrejo, acompañados por un pincel y una paleta con cuatro tipos de salsas. Aquí la cena se convierte en una experiencia interactiva en la que el comensal se le sugiere que “juegue con su comida” y rompa con las costumbres de la mesa. 

Cada tiempo recibe su merecida atención y su experiencia se magnifica con las proyecciones que se presentan durante toda la experiencia. Al terminar la cena, el postre llega como un tesoro acompañado de hielo seco que envuelve toda la mesa en un aura misteriosa y mágica.    

Durante una visita al restaurante Frida tuvimos la experiencia de probar un menú que inicio con una brocheta de langosta rebosada; la ensalada Viva la Vida; una exquisita jaiba rebosada con una palanqueta de chapulines sobre una cama de jícama y betabel, acompañada de un cóctel de mezcal; un plato de barbacoa de borrego y un cheese cake de cajeta con jamoncillo, que está para chuparse los dedos. 

Aunque las porciones parecen diminutas, existe un delicado balance de sabores que conjugan el mar y la tierra con un toque del espíritu de Frida. La visita al Restaurante Frida debe de ser disfrutada en su totalidad y es una experiencia extraordinaria que sale de lo cotidiano. 

Para disfrutar de lleno la cena interactiva, la visita al museo ayuda a enriquecer la experiencia que poco a poco nos sumerge en el mundo de Frida Kahlo y su arte.  

antonio.becerril@eleconomista.mx 

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Coordinador de Operaciones Online. Periodista. Desde el 2019 escribe la columna semanal sobre música “Mixtape” en El Economista. Ha sido reportero de tecnología y negocios, startups, cultura pop, y coeditor del suplemento de The Washington Post y RIPE.

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