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Propuestas para frenar el deterioro multifactorial del patrimonio

La “involución de las condiciones laborales” en el INAH desde el año 2000, cuotas “exiguas” de ingreso a zonas arqueológicas y un presupuesto anual insuficiente suman al daño antropogénico de la riqueza ancestral, estima Enrique Vidal Dzul Tuyub.

Foto: Cuartoscuro.Foto: Cuartoscuro.

Con más de 80,000 sitios arqueológicos registrados, “nuestro país es el que atesora, contiene y tiene la responsabilidad, incluso ante la humanidad, sobre el mayor cúmulo de vestigios arqueológicos tangibles. Pero esta responsabilidad no viene acompañada con recursos presupuestales firmes y atinados que permitan sostener los requerimientos de esta vastedad de patrimonio”.

Son palabras de José Enrique Vidal Dzul Tuyub, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Cultura (SNTSC), que agrupa a trabajadores administrativos, técnicos, manuales e investigadores multidisciplinarios en distintos sectores de dicha dependencia federal, sobre todo en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

El trabajo de conservación de nuestro patrimonio es una batalla contra un deterioro multifactorial, quizás imposible de erradicar pero necesariamente retardable, con causas como las propias condiciones del clima y el daño antropogénico, es decir, el deterioro directo o indirecto por la actividad humana.

Ejemplos mediatizados del riesgo constante al que está sometida nuestra riqueza ancestral tangible brotan constantemente en la prensa. Muchos de estos resultan en una alarma sin mayores consecuencias, mientras que algunos otros sí deterioran, quizás a menor escala, casi imperceptible pero irreversible, la riqueza patrimonial.

Un factor más, suma el secretario general del SNTSC, es la “involución de las condiciones laborales” que hay en sectores como el INAH desde el año 2000 con el incremento sin control de contratación de trabajadores eventuales, o de Capítulo 3000, quienes han sido contratados bajo garantías laborales mínimas, pero que fueron cobrando importancia en áreas sustantivas del sector.

El entrevistado aprecia que el problema no es la presencia en sí del personal eventual, también llamado “de confianza”, sino que desde hace más de 20 años, las distintas administraciones comenzaron a evadir su obligación sobre las garantías laborales de los trabajadores y se dio un “incremento de este modelo sin tener un techo presupuestal, situación que al final del camino nos trajo a un déficit de alrededor de 1,000 millones de pesos anuales en el INAH”.

Los factores arriba mencionados, además de otras mermas en el día a día, “en virtud de lo que llaman la austeridad”, lamenta el entrevistado, “van poniendo en riesgo nuestro patrimonio cultural, aunque ese riesgo es difícil de medir”.

Propone incrementar acceso a museos a extranjeros, gratuidad a mexicanos

Por lo anterior, considera necesario que como sindicato se establezca un diálogo lineal con los titulares de todas las áreas del sector para unificar una voz que insista de manera vertical, hacia los tomadores de decisiones, en la necesidad de políticas públicas concretas que permitan garantizar el cuidado del patrimonio tangible, mismo del que, en reiteradas ocasiones, autoridades han descartado riesgos ante distintos casos mediatizados de transgresión o merma.

Ante varias legislaturas y diferentes bancadas se han presentado estudios sobre el impacto del patrimonio por la falta de dineros, pero también se han mostrado propuestas de mejoramiento, confirma el líder gremial. “Desafortunadamente, nos han dicho que sí lo ven interesante, pero lo tienen que procesar. Nunca se ha presentado un dictamen”.

Plantea algunas propuestas que han sido consensuadas con varios integrantes del gremio. En primera instancia, recupera una postura que no es nueva: que el Estado reintegre al INAH el 100% de las cuotas autogeneradas por ingreso de visitantes a sus zonas arqueológicas y museos, de manera que el instituto pueda aprovechar todos sus recursos.

“En 2019 llegamos a estar cerca de los 800 millones de pesos de autogenerados en nuestras taquillas. Si esos recursos volvieran al 100%, nos darían oxígeno puro para poder consolidar nuestras responsabilidades”, detalla.

En ese mismo tenor, propone un replanteamiento del sistema de cuotas de ingreso en dos sentidos: “se debe desindexar la visita de nuestros ciudadanos mexicanos”, es decir, hacerla gratuita, para así garantizar el ordenamiento del Artículo 4° constitucional sobre el libre acceso a la cultura. En cambio, para los visitantes extranjeros el precio debe incrementar, como una medida de armonización con otros sitios patrimoniales en el mundo.

“Los mismos extranjeros nos comentan que lo que cobramos por acceder a los espacios es una cantidad mínima, comparada con la inmensidad de requerimientos. Hemos calculado que sería viable un ingreso de 500 pesos a los extranjeros, que es nada para ellos, en términos sobre cómo visitan sus espacios culturales. Esto generaría incluso más recursos”.

Actualmente, la cuota en zonas arqueológicas como Teotihuacan o Chichén Itzá es de unos 80 pesos, la cual, califica, “además de ser exigua, no regresa para las acciones fundantes que tenemos en las zonas arqueológicas”.

Incremento del presupuesto anual

La segunda propuesta del entrevistado es el incremento de 4,000 millones en el presupuesto anual para el sector, mismos que deberán sumarse a los poco más de 15,028 millones de pesos de los que dispone el Ramo 48, Cultura, para este 2022, de manera que los recursos que actualmente acapara el Complejo Cultural Bosque de Chapultepec —una cuarta parte— sean irreductibles. Ese incremento de 4,000 millones de pesos, estima incluso, “es nada a comparación de lo que necesitamos de manera urgente”.

Finalmente, el líder sindical reflexiona que para lograr estos cambios en las políticas públicas “es necesario apelar a la sensibilidad del presidente de la República, convencer a nuestro gobierno de la importancia de nuestra actividad, porque si el gobierno no quiere, la legislación será más complicada”.

En cifras

  • 80,000 sitios arqueológicos se han registrado hasta la actualidad por las autoridades responsables
  • 800 millones de pesos, el aproximado de recursos autogenerados por zonas arqueológicas y museos antes de la pandemia
  • 196 zonas arqueológicas abiertas al público actualmente en México
  • 15,028 millones 490,017 pesos el presupuesto de Cultura para 2022
  • 3,823 millones 590,000 pesos el presupuesto que acapara el Proyecto Chapultepec este año
  • 4,000 millones de pesos, incremento que propone el secretario general de SNTSC para el presupuesto anual

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