Lectura 9:00 min
Preocupa concentración de decisiones en la propuesta de ley de ciencia
Se advierte preocupación por iniciativa de Ley enviada por el Ejecutivo que regirá el futuro de la política científica en México. "Significa la concentración de poder y que las tomas de decisión de la ciencia en México van a acabar en manos de una sola persona sin formación científica ni aprecio por la ciencia. Esto afectará a al menos dos generaciones futuras”, considera la doctora Brenda Valderrama, investigadora.
Foto: Especial
El Ejecutivo federal ha enviado al Congreso una iniciativa que pretende sustituir el ordenamiento vigente de la Ley General en materia de ciencia, tecnología e Innovación. La propuesta busca incorporar el concepto de Humanidades al sector científico y al organismo que lo encabeza; redireccionar los recursos a la ciencia básica y de frontera; y reformar el sistema de becas y el Sistema Nacional de Investigadores, entre otros aspectos.
En entrevista para el Economista, la doctora Brenda Valderrama, investigadora, docente y autora del libro "360° una visión panorámica de la política científica en México 1985-2018", y el diputado Brasil Alberto Acosta Peña, secretario de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación, hacen una reflexión respecto a este documento que estará próximamente en la disputa legislativa.
El desmantelamiento de lo recorrido en CTI
Para la doctora Valderrama esto no es un documento que surja de la sociedad, pues a pesar de que se dice que está basado en una “enorme serie de consultas, la verdad es que no se tomó nada de este ejercicio”, esto lo vuelve una simulación. Pero para la investigadora, los aspectos más preocupantes del documento son, en primera instancia, la verticalidad que propone. “Es excluyente y además desmantela todos los órganos de gobernanza del sistema, tanto a los sectores académico, social, privado, y los gobiernos de las entidades federativas”.
Explica que es un desmantelamiento porque ya no se recibiría retroalimentación por ningún lado, porque se cortan todos los canales de comunicación y el único órgano de toma de decisión que prevalece es el Consejo General, mismo que en esta propuesta desaparece a todos los actuales participantes que no son subordinados directos del Presidente (de la República). “En el nuevo Consejo ya no hay retroalimentación, porque desaparecen el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, la Conferencia Nacional, el Consejo Interinstitucional de Innovación, y ahora solo queda el presidente, sus empleados y el Conacyt”.
Agrega que eso significa la concentración de poder y que las tomas de decisión de la ciencia en México van a acabar en manos de una sola persona sin formación científica ni aprecio por la ciencia. “Esto afectará a al menos dos generaciones futuras”.
Otro tema relevante, dijo, es el financiamiento, donde no se vislumbra alguna mejora. En esta versión de la Ley desaparece la mención a tratar de asignar a ciencia y tecnología el 1% del Producto Interno Bruto (PIB), “ahora aparece algo bastante tibio que dice que dependerá del presupuesto”. Dijo que en cuanto al modo, no se restablecieron los fondos ni ningún mecanismo que lo sustituya, esto deja a la ciencia sin carteras de inversión que cumplan funciones específicas, “ya no hay ninguna organización en cuanto a la inversión, está desarticulado de una manera discrecional y la ley no recupera los fondos”.
Un siguiente punto de preocupación es la “amenaza a la libertad de la investigación”, explica que por un lado dicen que serán muy respetuosos de las autonomías, pero por otro, las autonomías dependen del presupuesto, esto limita la capacidad de gestión, se tiene como ejemplo al INE, “si a un órgano autónomo le cortas el presupuesto, deja de ser autónomo, si el presupuesto se manipula, coarta la libertad de investigación y pone en riesgo la autonomía”.
En general, Valderrama asegura que hay una enorme preocupación por parte de la comunidad científica del impacto que esto va a tener en su actividad, pero sobre todo en el futuro de las siguientes dos o tres generaciones de jóvenes. “Hoy nos quedamos sin argumentos para darles esperanza”.
Valderrama hace además una reflexión sobre el Conacyt, explica que fue uno de los pocos órganos que no sufrió modificación ni en su nombre ni logotipo por más de 50 años, sobreviviendo a muchas crisis, esto porque “seguía en una construcción permanente, cada vez más fuerte, optimizándose, más transparente, incluyente y ahora lo desmantelan, lo desaparece y crean un 'engendro ideológico' que parte desde la venganza, el rencor y la amenaza, eso por supuesto no puede salir bien”.
Una siguiente preocupación es en el tema de becas, apunta que a diferencia de otros programas de gobierno, los programas de Conacyt nunca estuvieron basados en la necesidad de la persona, sino con base en el mérito del postulante; ahora al quitar los criterios de calidad de becas y el Sistema Nacional de Investigadores están en un riesgo enorme de volverse programas clientelares, “esta es una desviación muy fuerte de las mejores prácticas internacionales”.
Valderrama concluye que la comunidad ya tiene 4 años defendiéndose y resistiendo los embates de manera valiente. “Lo que se tiene que hacer en este momento es cerrar filas, expresar con todas sus palabras la aberración que implica este texto en un contexto de siglo XXI” y recordó que esta no es la única iniciativa presentada, “hay tres más que se debieran discutir, las Cámaras acordaron hacer una comisión bicameral y discutir todas las propuestas, vamos a ver si se sostienen”, acotó que la iniciativa que entró por diputados encabezada por el diputado Juan Carlos Romero Hicks es un “documento que vale la pena contrastar, que tiene técnica legislativa, jurídica, conocimiento de causa y perspectiva de futuro. Necesitamos ver el debate entre la visión del siglo XIX o del siglo XXI”.
Crónica de una muerte anunciada
Por su parte, el diputado Acosta comparte que como una “crónica de una muerte anunciada”, esta iniciativa no presenta nada nuevo a lo que ya se venía vaticinando desde hace tiempo. Explica que aunque para la ciencia no hay partidos o vasos medio llenos o medio vacíos, se puede revisar la historia y si el vaso estaba medio lleno y bajó, no es cuestión de enfoques.
“En este sentido este gobierno pretende bajo una bandera de ´ciencia humanista´ contra una neoliberal eliminar lo que por tantos años se había construido”. Asegura que hay un error de concepto porque de entrada toda la ciencia es humana y eso habla de una falta de visión correcta de las cosas.
Dijo que es preocupante lo que podría ocurrir con esta Ley, pues simplemente el objetivo de este gobierno es “destruir todo lo que le represente un problema a los intereses de la 4T y sin haber hecho las modificaciones de Ley, ya lo hicieron con el presupuesto destinado a la ciencia”, también mencionó la desaparición de los 91 fideicomisos, “no importa desarrollar las ciencias, el pensamiento científico, ni tomar decisiones basadas en la ciencia, todo hoy es en función de lo que se diga en Palacio Nacional”.
Agrega que esto se trata de un golpe estilo INE y que hay una preocupación por que esta Ley no impulse las ciencias y que por otro lado tenga el control gubernamental y elimine todo el pensamiento crítico. “Es un golpe terrible que le quieren dar a la ciencia, tecnología e innovación agregándole por ejemplo, el mote de humanismo”. Como doctor en economía, el diputado asegura que los mexicanos debemos hacer ciencia, innovar, y dentro de ello ya caben las ciencias sociales, “con las modificaciones se le rompe el eje a la ciencia”.
Mencionó también la extinción de los fideicomisos, “otro grave error su eliminación, porque los proyectos de análisis científico ameritan años para sus resultados, y con un proyecto anual, está uno en función de que le aprueben nuevamente el presupuesto para que el proyecto siga, esto implica una ruptura que hoy ya no tiene un nuevo mecanismo que garantice el recurso continuo para la ciencia”.
Por último, Acosta Peña explica que se abandona la meta de llegar al 1% del PIB para estos fines, por lo que concluye que esta propuesta trae “errores gravísimos” que además pretenden una austeridad mal entendida “en la ciencia se debe invertir lo que se necesita, pero este gobierno lo que pretende es gastar menos a costa de lo que sea y obtener los mismos resultados, esa es una falta de visión sobre la ciencia en palacio nacional, que lo que va a traer es un rezago de 50 años en materia de CTI (…) Es una destrucción que no estamos alcanzando a apreciar. Nosotros lo que vamos a hacer es visibilizar el asunto y hacerle ver a México y al mundo los graves errores que está cometiendo este gobierno”.
Antecedentes de la nueva Ley:
- El 29 de diciembre de 1970 se publicó la Ley que crea el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
- El 3 de febrero de 1983 se publicó la adición de la fracción XXIX-F, del artículo 73 de la CPEUM, que otorga al Congreso de la Unión la atribución para expedir leyes para el rubro.
- El 5 de marzo de 1993 se publicó la reforma a la fracción V del artículo 3° de la CPEUM en la que se reconoce el deber del Estado para apoyar a la investigación científica y tecnológica.
- El 21 de mayo de 1999 se expide la Ley para el Fomento de la investigación científica y tecnológica y estableció la participación del Conacyt en la formulación del Programa Intersectorial, además se dio el marco normativo para el uso de fideicomisos.
- El 5 de junio de 2002 se publicó el Decreto por el que se expide la Ley de Ciencia y Tecnología y la Ley Orgánica del Conacyt.
- El 12 de junio de 2009 se publica el decreto que reforma diversas disposiciones de la Ley de Ciencia y Tecnología para introducir la llamada Economía basada en el conocimiento.
- El 15 de mayo de 2019 se modificó la fracción V del Artículo 3° Constitucional para reconocer el derecho humano a la ciencia y se hizo explícita la obligación del Estado para apoyar dicha modificación. También se faculta al Congreso para legislar en la materia.