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Los pendientes en la ciencia requieren acuerdos y continuidad
Dentro de los 11 temas que abarca este balance, la ciencia se presenta como una puerta para que México entre en las primeras economías del mundo, dando la posibilidad de una mejor calidad de vida para los ciudadanos.
Desvincular al sector de ciencia, tecnología e innovación (CTI) de los cambios sexenales y un marco legal que garantice la continuidad de sus actividades fueron los puntos en común de los titulares del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) y la coordinación de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Presidencia de la República, durante la mesa de Ciencia y Tecnología, en el marco de los foros Balance de las Reformas Estructurales: del Pacto a la acción.
Los participantes firmaron un acuerdo de colaboración para asesorar a la Cámara de Diputados y al Senado de la República con información basada en evidencia científica sobre diversos temas de la Agenda Nacional, además de realizar labores conjuntas para el mejor desempeño de sus respectivas funciones y atribuciones.
Dentro de los 11 temas que abarca este balance, la ciencia se presenta como una puerta para que México entre en las primeras economías del mundo, dando la posibilidad de una mejor calidad de vida para los ciudadanos.
Temas rezagados
“Los países que han logrado desarrollar nuevas tecnologías y productos innovadores necesariamente han hecho de la CTI una política de Estado”, aseguró José Luis Morán, presidente de la AMC. Ejemplo de ello es Corea del Sur, país que, a pesar de no contar con los recursos que México posee, ha dado prioridad a la formación de recursos humanos, en especial en ingenierías y “son quienes hacen los desarrollos tecnológicos e innovaciones de los que somos consumidores”.
Por su parte, Enrique Cabrero, director del Conacyt, reconoció que las dificultades presupuestales hicieron más complicado el camino, pero aseguró que el diseño institucional requiere continuidad y ser reforzado para que esta política pueda tener una mayor fuerza en el futuro. Por ello recordó la iniciativa de reforma que se quedó pendiente de aprobación el último día de sesión ordinaria en el Senado y que, de ser aprobada, abonaría a generar una perspectiva de 20 a 30 años.
Elías Micha, coordinador de CTI de la Presidencia de la República, agregó que el hecho de que año con año se negocie el presupuesto para CTI, en su opinión genera problemas en la conclusión de los proyectos, de ahí que sea fundamental la visión a largo plazo y transexenal.
Ante este planteamiento, el Dr. Morán añadió que los incrementos y las reducciones en el presupuesto para la CTI al inicio y al final de los sexenios tienen como consecuencia la no continuidad de los programas, mismos que podrían haber sido fructíferos. “Si logramos que la inversión sea constante, será lo único que nos permitirá desarrollar proyectos de largo aliento”.
También aprovechó para hablar de otro pendiente en el Congreso “que no se puede aplazar más”. Se trata de una iniciativa que no avanzó en la Cámara de Diputados y que está relacionada con la importación de insumos para ciencia básica (instrumentación, reactivos, modelos vivos para experimentación e incluso procedimientos), ya que algunos sólo se consiguen en el extranjero y en ocasiones, por trámites burocráticos, tardan meses en llegar a los laboratorios. “Sin estos insumos no se puede investigar ni hacer ciencia de frontera”.
En su momento José Franco, coordinador general de FCCyT, quien también fungió como moderador de la mesa, pidió atender el tema de transparencia sobre los presupuestos asignados a este rubro, principalmente al interior de la República, “sólo una tercera parte del recurso público que se asigna al ecosistema de CTI es administrado por Conacyt, el resto está a cargo de las secretarías locales que tienen relación con la ciencia”.