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Los mexicanos ¿Amantes del bluff o de la comodidad?
México ocupa el cuarto lugar en el ranking mundial, en el consumo de marcas de diseñador. La pasión por el lujo no sólo incluye a grandes celebridades o millonarios, abarca también a un segmento de la clase media.
A pesar de las grandes desigualdades sociales, México ocupa en el ranking mundial el cuarto lugar en el consumo de marcas de diseñador. La industria del lujo se ha convertido en un jugoso negocio. Los mexicanos aman el lujo de manera opuesta a lo que sucede en Estados Unidos, donde las marcas de firma no importan tanto, la comodidad es lo que vale.
Residencias en Beverly Hills, Miami, Madrid o París, jets privados de más de 200 millones de dólares, yates de lujo de 150 millones de dólares, colección de autos Ferrari, son algunos de los excesos o privilegios de los mexicanos inmensamente ricos.
Sin embargo, la pasión por el lujo no sólo incluye a grandes celebridades o millonarios, abarca también a un segmento de la clase media, a los llamados consumidores aspiracionales .
En este segmento, cuyo universo es de cerca de 26 millones de mexicanos, según cifras del INEGI y del Banco Mundial, se encuentran las personas que ganan entre 10,000 y 50,000 pesos mensuales.
La tendencia por el lujo lejos de estancarse va en crecimiento. Para la escritora Guadalupe Loaeza, más que las marcas de firma, a los mexicanos les atrae la apariencia: Se debe al sentido de pertenecer, es el arribismo, quiere no parecerse al de al lado, quiere distinguirse, cree que con eso lo van a tratar mejor, y es cierto, por ejemplo en el caso de los hombres, el accesorio de lujo que tienen es el coche y el reloj, entonces ahí le ponen toda la energía, como te ven te tratan pero hay mucho bluff .
De compulsiones y revanchas
El mexicano y gran parte de los latinos se distinguen por ser compradores compulsivos y muchas veces hasta irresponsables. Tan es así, que en Francia no existe el plan a 12 meses sin intereses y en México ha funcionado muy bien, incluso en Brasil hay hasta 40 meses sin intereses, lo que demuestra un consumismo desaforado.
Para Iván Islas, catedrático de la UNAM y especialista en medios de comunicación, la historia y las diferencias culturales inciden de forma directa en esta industria. Los mexicanos fuimos conquistados y ahora es una especie como de revancha, de conquistar mercados, de sentirse bien y a la moda, aunque a veces prefieren sacrificar el ahorro para tener posesiones que otorguen un estatus social .
Incluso, comentó que a pesar de la globalización y de que hay una gran variedad de firmas internacionales reconocidas, los mexicanos siguen siendo grandes compradores de artículos de lujo en Estados Unidos y España.
Consumidores desinformados
Reyna Díaz, maestra de la UNAM, especialista en publicidad y mercadotecnia, dijo: El consumidor nacional no tiene una cultura de calidad y de exigencia, no hay un consumo responsable, acudimos a la validación de la familia y amigos. En cambio en los países europeos, así como en Estados Unidos o Canadá, determinan su consumo a partir de estadísticas basadas en pruebas de desempeño, calidad y costos. La comodidad es para ellos un elemento fundamental .
En desacuerdo
Sin embargo, Martha Balcarcel, general manager de Saks México, opinó: No somos un país que viva del bluff, a la gente le gustan las marcas y las compra por el gusto de tenerlas, usarlas, sentirse bien y cómodo.
México no es un país en el que se camine tranquilamente y presumir lo que se trae puesto. Ya existe una cultura de la moda y el consumidor se ha ido educando, además hoy en día tiene diversas opciones y todo para adquirir en México .
Tendencias
A pesar de que las mujeres son más atrevidas para comprar firmas exclusivas, los hombres también van por ese camino. Un segmento muy importante en tendencias son los metrosexuales, considerados como grandes consumidores. Ricardo Hauser, corredor de bolsa, no niega su interés por cuidar su imagen y estar al último grito de la moda. Me gusta vestir bien, con la última tendencia en ropa y calzado y no me importa lo que gaste, siempre y cuando luzca bien. Está mal decirlo pero el vestir con marcas de diseñador fortalece mi ego. Además cuido mi peso y mi cutis, compro unas cremas muy caras pero vale la pena. Me hago manicure y mascarillas cada mes. No entiendo por qué el hombre no puede consentirse tanto como una mujer y verse bien sin dejar de ser hombre .
Para las firmas exclusivas, México representa una población cautiva de más de 30 millones de personas y es así como publicaciones del corazón, en donde aparecen famosos o poderosos, reyes y princesas vestidos con la última tendencia de la moda, se han convertido en el escaparate de muchos mexicanos, ante las presiones de la vida diaria, sin importar la clase social. Al fin y al cabo, soñar no cuesta.