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Libros de lluvia: Elmore Leonard
Antes de que se inunden las calles, usted querrá leer un libro entretenido. Allá afuera puede caerse el cielo, pero usted estará ocupado pasando páginas, más si se trata de un libro de Elmore Leonard.
Sigue la temporada de lluvias en gran parte del país. Antes de que se inunden las calles y se acabe de hundir esta ciudad, usted querrá leer un libro entretenido. Allá afuera puede caerse el cielo, pero usted estará muy ocupado pasando páginas. Que vengan los bomberos y lo carguen con todo y libro.
Más si se trata de un libro de Elmore Leonard, usted no querrá que los bomberos vengan por usted, no señor. Usted preferirá que venga la policía, uno de esos policías esforzados y barrigones, seguramente rayando en los 50, un oficial que no se hace ilusiones sobre su trabajo pero a fin de cuentas cumple con su deber.
Cuando ese policía esté rescatándolo del diluvio universal, pregúntele por su novia, la stripper de barrio que ha dejado atrás sus mejores años en la pista de baile, esa bailarina de casi 40 años que, sin embargo, se mantiene guapa y delgada y que fuma Benson & Hedges y es condenadamente independiente. El oficial, que seguramente se preguntara fastidiado porque usted no suelta su libro, le dirá algo como Bueno, a veces las tienes, a veces no, ya sabes. Si te va eso de las discusiones y el sexo .
Usted se preguntará de qué está hablando con tan crípticas palabras, pero se sentirá muy a gusto con ellas porque uno siempre se siente a gusto con la gente que dice las cosas con naturalidad, aunque se trate de cosas sin importancia.
Cuando llegue usted a la página en la que aparecen los malos usted y su oficial de policía salvador discutirán sobre las ventajas de una .38 Smith & Wesson sobre una aparatosa .45. Tal vez incluso usted y el policía discutirán el asunto con alguno de los malos, uno que tendrá un nombre muy sonoro, algo como Beaumont o Gaetano y será tan malvado como estúpido. Se tratará solo de un mero compinche porque el malo de verdad se mantendrá ambiguo, será simpático, atractivo y cruel.
Entre los planes de los malos muy probablemente estará el robo de una cantidad de dinero importante pero no estratosférica, no sé, algo como unos 180 000 dólares, quizá más, quizá menos. Quizá el equivalente en heroína o cocaína. Si hay suerte, acaso se sume al botín un Cadillac Eldorado (a los malos siempre les encantan los Cadillacs) y alguna bella mujer (seguramente la bailarina de striptease de su policía, si logran convencerla).
El policía y usted se irán a comer a algún lugar que se llame Mels o Darbys o Websters Takeout, porque de repente usted se encontrará en el centro de Detroit o en el barrio de Compton de Los Ángeles o en las afueras de Miami. El policía pedirá pollo y pasta fría, porque ya ve, tiene que cuidar su colesterol. Quizá en la conversación le mencione a una tal Jackie Brown, azafata, o un Chilly, mafiosillo convertido en magnate hollywoodense que incluso fue interpretado por John Travolta en el cine (una cinta llamada Get Shorty!, tal vez la recuerde).
Mientras usted bebe su café, podría decirle al policía que su historia y su modo de hablar le recuerdan a Quentin Tarantino, ¿lo conoce? Mira, yo creo que ese tal Tarantino ha leído muchas novelas de ese tal Leonard .
Usted seguirá leyendo mientras afuera el cielo se cae y esta ciudad, qué se le va a hacer, demuestra ser tan imperfecta, tan seductoramente imperfecta, como los personajes y las historias de Elmore Leonard.