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Juan José Arreola, un ?juglar en la Rotonda? de los Hombres Ilustres
Detrás de un estilo depurado y elegante, se asoma una finísima ironía agazapada: García-Galiano.
Si se siguen las acepciones del Diccionario de la lengua española, el término juglar le queda corto y pareciera no responder al título nobiliario de Juan José Arreola (JJA): (De Joglar). adj. Chistoso, picaresco. // 2. Juglaresco. // 3. m. Hombre que por dinero y ante el pueblo cantaba, bailaba o hacía juegos o truhanerías. // 4. Hombre que por estipendio o dadivas recitaba o cantaba poesías de los trovadores para el recreo de los reyes y de los magnates. // 5. ant. Trovador, poeta.
Pero, a partir de que su hijo Orso publicó El último juglar. Memorias de Juan José Arreola, el imaginario colectivo lo asocia con tal idea (que más bien es una imagen), mientras editorial de Jus se señale: Este libro es fruto de una larga y accidentada charla entre Juan José Arreola y su hijo, Orso. Es una charla apasionada y dulce, en otras triste y amarga, pero siempre regida por la verdad. Escribir lo que un padre le cuenta a su hijo es una de las formas más antiguas de hacer literatura, de transmitir la palabra. (...) este libro es, también, las tan esperadas memorias de uno de los escritores más importantes, curiosos y talentosos de la literatura mexicana del siglo XX.
Orso, sin embargo, tal vez tomó la palabra de la definición que padre escribió del término juego en el libro Ramón López Velarde: el poeta, el revolucionario en el que apunta: Jocoso viene de jocus: broma, chanza, diversión... y de allí el origen vivo entre todos nosotros que tiene la palabra jugar. Desde un centavo hasta la vida... Todos desde niños nos la pasamos jugando, a las escondidas, a la gallina ciega, a la ruleta, al ajedrez (...) Y en la libre lucha de las pasiones hemos hecho del amor casi un juego. Pero aquí es oportuno recordar que el festivo juego, jocus latino, de donde jocolare dio origen a jocular o juglar, vino también el verbo que todos deberíamos conjugar (...) porque su forma infinita es ayudar. Jugar y ayudar son dos verbos que a partir de Roma tienen origen común y natural entre nosotros. ¿Y por qué no jugamos a ayudarnos?
Javier García-Galiano (JG-G), por su parte, en el prólogo de Brevario alfabético, que es una selección de textos que JG-G hace de JJA, escribe: Arreola hizo uso de la palabra en casi todas sus formas casi con compulsión. Era un conversador inagotable, un disertador que no desdeñaba el vilipendiado arte de la declamación, un conferencista que a pesar de ser didáctico no dejaba de ser lúcido, un actor verbal que sin recelos se permitía hacer comentarios de tenis, futbol, pin-pon y literatura, y fue autor de una obra breve, pero vasta y precisa (...) que refleja un universo personal hecho de lecturas, sueños, recuerdos, maquinaciones, realidades y creencias, y en la cual, detrás de un estilo depurado y elegante, se asoma una finísima ironía agazapada .
Escritor de literatura fragmentaria, padre fundacional de lo que hoy se conoce como minificción, por un solo cuento, El guardagujas , que JJA publicó en el libro Confabulario, el maestro autodidacta de Zapotlán el Grande (que se debería llamar Zapotlán de Arreola y no Ciudad Guzmán), alcanza el honor de haber creado uno de los mejores cuentos del siglo XX, que no es poca cosa, pues en este texto de apenas nueve cuartillas en lo que sería una edición de bolsillo, traza desde lo particular a lo universal, el significado y las circunstancias de la humanidad, ello con los dones de quienes con unas cuantas palabras se apoderan del mundo.
Tales remembranzas vienen a cuento porque en estos días los legisladores de Jalisco van a votar para que los restos mortales de JJA sean llevados a la Rotonda de la los Hombres Ilustres de aquel Estado, a la vez de que también lo quieren nombrar Benemérito, lo que puede ser un pretexto para volver a la lectura de libros como Confabulario, Bestiario, Palindroma y Varia invención, entre otros.