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Debemos re-energizar la confianza en la creatividad: Subirats
El pensador afirma que frente a las crisis actuales necesitamos una reformulación de la reflexión en las humanidades, en las ciencias, en las técnicas y en la política.
El filósofo español Eduardo Subirats no pierde de vista lo concreto, lo terrestre. No asciende al Olimpo porque, según su visión de mundo, los mitos pueden reactualizarse, de tal manera que la corporación de los dioses persiste en destruir la planta humana en la Tierra. Las corporaciones olímpicas son hoy en día los grandes consorcios financieros del planeta. Por ello, para el filósofo español, quien se encuentra de visita en nuestro país, la figura de Prometeo, el que en el mito griego robó a los dioses el fuego para darlo a los hombres, simboliza una vía de posibilidad en estos tiempos de destrucción y exclusión.
Cuando Prometeo robó el fuego a la corporación de los dioses del Olimpo lo hizo para emancipar al humano, es decir, para que pudiera cocinar y desarrollar a partir del fuego, en el doble sentido de luz y de energía, las tecnologías necesarias para aliviar su confrontación con la naturaleza. Prometeo que es el símbolo por antonomasia del esclarecimiento es también el símbolo por antonomasia de la emancipación humana. Es el único de los dioses que defienden la causa de la Tierra, que es su madre, y de sus hermanos, que son los humanos , y hoy en día es una figura que es preciso rescatar. Subirats creen en que hay caminos, dice: Debemos volver a reenergizar la confianza en la creatividad humana .
Estamos en un laberinto pero hay muchos caminos
Estamos en el laberinto y ¡claro! es peligroso porque podemos caer en las garras del Minotuaro. Hay que ir con cuidado pero sí hay caminos. Los que están diciendo que no hay caminos son las corporaciones, que los únicos caminos que aportan son: la guerra, aumentar los presupuestos para los proyectos militares y para los bancos. Y entonces quién está desde hace mucho tiempo diciendo que la historia ha acabado y que estamos en la era de los post, son precisamente las corporaciones quienes constantemente afirman la necesidad del apocalipsis y la santa madre Iglesia , opina el filósofo.
Hoy asistimos a esa debacle que el posmodernismo norteamericano anunció hace algunas décadas como la gran panacea, a su profunda verdad: la sociedad descompuesta, millones de pobres en todo el mundo, una crisis económica generada por la grandes corporaciones, un espacio militar sin fronteras y una perspectiva ecológica que pone claramente de manifiesto la amenaza capital de la humanidad. Frente a esta situación lo que necesitamos no son slogans sino una reformulación de la reflexión, en las humanidades, en las ciencias, en las técnicas y en la política , afirma Subirats.
El español no se detiene en aspectos generales sino que aprovecha su crítica para mirar de cerca a Latinoamérica y a México: Si no se formula o se plantea una radical reforma del pensamiento, eso significa que la educación y las instituciones superiores de la educación y de la orientación a la filosofía se activen, no se puede hacer nada. Los países latinoamericanos están en esta difícil encrucijada y los intelectuales de esta área no dicen ni pío. Están en un mutismo absoluto .
América Latina no reflexiona sobre lo importante
América Latina, y las culturas ibéricas hoy han dejado pasar la oportunidad en 2010, de la año de la conmemoración de la independencia y revolución, y no reflexionaron sobre algo muy elemental: no hubo revolución española y no hubo tampoco independencia en Hispanoamérica, en dos sentidos, ni como reforma intelectual de la inteligencia, el pensamiento secular, científico, liberal, el concepto de la democracia, ni tampoco en el sentido de configurar una realidad nacional soberana de los países latinoamericanos, las cartas de Bolívar lo comprueban al hablar de que se necesitaba la ayuda de los ingleses.
Esos dos momentos señalan dos límites de la llamada modernidad hispánica: jamás hubo una reforma filosófica en el sentido en que la entendió Hume, la enciclopedia, Kant o Bacon. No ha existido en la filosofía española ni latinoamericana. Los testimonios intelectuales más radicales y más olvidados de este momento, Simón Rodríguez y José María Blanco Waite, en España, son testimonios que claramente formularon el fracaso de la revolución española, el fracaso de la independencia, y la incapacidad intelectual de asumir la reforma radical en el sentido en que la asumieron Francia, Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos .
Hablar de modernidad latinoamericana es una imbecilidad, hablar de modernidades es una estrategia barroca de ocultamiento. De lo que se trata de hablar es de que no existen los fundamentos epistemológicos, ni éticos, ni políticos ni sociales de una sociedad verdaderamente moderna, hay una mezcla, un hibridismo, una mezcla de barroco neocolonial, de teología medieval, mesianismo patético lascasiano mezclado con marxismo de gente intelectualmente irresponsable y un menjurge de posmodernismos de algunos otros , acotó el filósofo de la Universidad de Nueva York.