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Bosco Sodi, el poder del color y la materia
Las obras de este artista mexicano tienen un indefinible algo más, él lo llama la energía del color y de los materiales, de manera que se venden a precios de miles de dólares. Hoy se inauguró la exposición Pangaea en la galería principal del Bronx Museum de NY.
A Bosco Sodi le parece que las palabras y explicaciones no sólo no ayudan sino que "son el mayor obstáculo" para captar su obra con claridad.
Y efectivamente: tratar de describirla puede banalizarla por completo.
"Son amasijos de material coloreado sobre un bastidor en forma de cruz", se podría haber dicho de la última exposición individual que tuvo en México (en el Festival Cervantino del 2009), igual que un Pollock se puede describir como "un montón de manchas de colores".
Así, las obras de Bosco Sodi tiene un indefinible algo más, él lo llama la energía del color y de los materiales, de manera que se exponen con regularidad en galerías de España, Alemania, Italia y Japón, se venden a precios de miles de dólares y ayer se inauguró la exposición Pangaea en la galería principal del Bronx Museum de Nueva York, un espacio dedicado a artistas emergentes de preferencia no estadounidenses.
Bosco, vivías entre España y Alemania.
Bosco Sodí vive desde hace un año vive en Nueva York, "pero mantengo estudios en Berlín y Barcelona".
¿Y para qué necesitas estudios a ambos lados del Atlántico?
"Hago obras muy grandes y no sólo no me gusta transportarlos, sino que como trabajo con materiales orgánicos, aserrín, cortezas, pigmentos, las obras que se producen en cada lugar son diferentes, por ejemplo el color del aserrín es más claro en Estados Unidos.
Bosco hace su obra sobre bastidores pero sin pinceles, con las manos, "una especie de escultura-pintura. Estoy convencido que de esta manera el acto de pintar se vuelve más físico y que también se logra un mayor intercambio de energía entre la obra y yo".
Y explica: "Me gusta la incertidumbre y el poder que da lo casual. Creo en el poder de los materiales, del color".
Para tratar, aunque un poco renuente de explicar, Sodi dice ser un seguidor, del wabi sabi, "es una vertiente del zen, que habla de la belleza de lo casual, de cómo la patia del tiempo le da valor a las cosas".
¿Cómo definirías Pangaea?
"Generalmente no pongo títulos o les pongo algo muy abstracto. Aquí la obra principal es un gran rectángulo de 4 X 12 metros de color naranja-rojo. Ya hice el azul, es como una serie de cuatro elementos, esta es la tierra, voy a hacer verde y rosa. Además hay algunos circulares.
"Le puse Pangaea, como la tierra primigenia, porque es como un organismo vivo, o más bien como algo de donde la vida está brotando.
Vas a exponer en México, ¿qué vas a hacer acá? ¿lo vas a hacer acá?
"Todavía no sé, me voy a poner a trabajar en eso la semana que entra. Tal vez haga algunas obras allá, tengo un estudio en Puerto Escondido y es peculiar, no está al aire libre, pero es una gran palapa donde circula el aire... se pueden hacer cosas interesantes".
Perfil
Bosco Sodi tiene 39 años.
Nació en el DF.
Es autodidacta y opina que aprender un método "puede sesgarte de lo que realmente quieres hacer".
Fue a España acompañando a su esposa que estudiaba una maestría y "se fueron dando las cosas, empecé a tener exposiciones".
Después se mudo a Berlín "porque es el centro del arte actualmente".
Ahora vive en Nueva York aunque mantiene estudios en Barcelona, Berlín, Nueva York y Puerto Escondido.
De las 32 exposiciones individuales que ha hecho de 2001 a la fecha tres han sido en México (dos en Guanajuato y una en el DF).
Las demás han sido en lugares como Milán (3), Tokio (4), Nueva York (2), Berlín (3) Lisboa, Bogotá y sobre todo en Madrid y Barcelona.